Locomotora La Argentina
Hace muchos años, apodaron-Crotos- o “Linyeras” (fueran pordioseros o trabajadores migratorios) a quienes viajaban en los trenes de carga en forma sutilmente clandestina.
En Estados Unidos, país con extensa red ferroviaria, hoy día, esto está prohibido, por lo que se les reprime y persigue, en cambio en nuestro país, hubo una época que se les permitía viajar de esa manera, a quienes no podían abonar un pasaje en la red ferroviaria-por lo general eran changarines que se dedicaban a la recolección de maíz-, merced a una Ley cuyo proyecto fue presentado por el entonces diputado Crotto, causa por la cual, así se los denominó. Quedando instalado ese apodo en el anecdotario popular.
Era una época en que el ferrocarril funcionaba adecuadamente como medio de transporte. La crísis de 1930, afectó de manera brutal a un sinúmero de personas, de forma tal que les era imposible costear el pasaje para desplazarse de un lado a otro en busca de trabajo, especialmente en la zona rural.
Las ideas liberales de aquellos años, pergeñaron aquel tipo de “ayuda”.
Finalmente, los crotos, hace varios años que subieron al tren. En efecto, esta categoría social es la que obligadamente adquieren durante el viaje, los pasajeros de los trenes metropolitanos. No porque no paguen su pasaje, ni sean personas mal vestidas o vagos mal entretenidos. Todo lo contrario, son miles de esforzados trabajadores, hombres y mujeres, estudiantes, profesionales, o quienes obligadamente necesitan viajar en busca de trabajo y consecuentemente, a diario tienen necesidad de utilizar el transporte por ferrocarril, el cual, como en cualqueir parte del mundo capitalista, debe ser barato, con la diferencia que en los lares ordenados, también es cómodo y “humano” transportando dignamente a quien los usa para desplazarse desde el lugar donde reside hacia el que debe cumplir con sus obligaciones. Claro, ello, no ocurre en nuestra Argentina “transversal”. Aquí, los que viajan dentro de los vagones, sufren iguales o peores penurias que aquellos “crotos” de principios del siglo XX.
En nuestra República-todavía no perdida- el Estado ha maltratado desde hace 50 años a todos los que utilizan el servicio ferroviario. Hace algúnas décadas, cuando los ferrocarriles eran administrados por empresas del propio Estado, las mismas, incurrieron en desidia administrativa, falta de inversión. Designando a incapaces en los puestos gerenciales; ese mismo Estado también solicitó préstamos internacionales con cargo a los ferrocarriles y luego derivó ese dinero hacia otros destinos. Conclusión, las líneas ferroviarias colapsaron total y absulatamente.
El primer golpe que inició el aniquilamiento a los ferrocarriles argentinos, lamentablemente, lo propinó el gobierno de Frondizi. Luego de una huelga de 42 días que realizaron los ferroviarios. Ocurrió en 1961, y fue propiciada en salvaguarda del ferrocarril: contra la aplicación del Plan Larkin; el primer intento de tupacamarización del sistema de transporte ferroviario, por mandato del Banco Mundial
Lo anterior permitió que el transporte automotor iniciara un pingüe negocio que duró hasta hace pocos años. Mientras tanto, el desgüace del ferrocarril siguió por una vía muerta que lo arrojó a la actual situación.(recordemos,ramal que para, ramal que cierra)
Luego llegó la Robación, llamada privatización del gobierno de Menem. Otro negociado prebendario cuya única utilidad fue aprovechada por los amigos del poder. Hoy, esta nefasta administración nacional, sostenida por vientos de cola, originados en los precios internacionales de los “commodities“, rescinde el contrato de servicios de la ex línea Roca, hasta la fecha en manos de un “utilitario”, pasándola a poder de otros fracasados administradores que seguirán riéndose de la gente, y embolsando los cuantiosos subsidios que reciben a través de Jaime, de la todavía robusta caja, llamada superhábit fiscal. La gente, como “crotos” seguirá viajando dentro de esos engendros rodantes, llamados, ferrocarriles metropolitanos.
El señor Taselli administraba hasta hoy, la ex línea Roca, la cual pasará a manos de un consorcio integrado por otras pésimas pretadoras como: Ferrovias, Metrovias y TBA.
Este parche mimetizado en la rescisión del contrato de concesión de las ex líneas Roca y Belgrano Sud, firmada por quien dice no le tiembla la mano, tiene el propósito de disimular el drenaje desvergonzado de miles de millones de pesos de los argentinos que se dispendian en subsidios y que el actual gobierno criticó antes severamente, conjuntamente, el despliegue de una táctica de distracción que trata de reordenar los despojos preelectorales de Filmus y cía.
Oportunamente, el servicio que hoy caduca en cabeza de su titular Sergio Taselli. Según parece, habría sido o seguiría siendo un integrante, socio o testaferro del grupo K.
Sigamos tomando nota de esta serie de hechos grises, y hasta bochornosos, producidos por quienes deberían avergorzarnos en cuanto a la calidad de gobernantes y hagamos uso de la memoria a la hora de votar.
Nota: La locomotora “La Argentina”, fue construída en la década del 50 integramente en nuestro país y arrastraba el tren “El Marplatense”, desde Plaza Constitución hasta nuestra ciudad, en menos de 4 horas.
Enrique Serra.-