Argentina, Venezuela y Uruguay, tienen más del 90% de su población ubicada en los centros urbanos.
Nuestro país fue registrando un creciente asentamiento poblacional en el llamado conurbano bonaerense. El mismo, no sólo está superpoblado, sino que concentra los mayores índices problemáticos, en cuanto a salud, educación, transporte, desocupación, criminalidad, etc.
Esta atípica macrocefalia poblacional de nuestra República, no fue producto exclusivo del imán que sin duda tiene Buenos Aires y su enclave a orillas del gran puerto.
Introduzcámanos por un momento en una parte de nuestra historia:
Era el mes de febrero de 1516 y la expedición de Solís estaba en la desembocadura del río Paraná-Guazú, que se llamó desde entonces el río de Solís, hasta que 20 años más tarde fue rebautizado como Río de la Plata, por creerse que desde el mismo podía accederse a la Sierra de la Plata o el Perú.
Solís recorrió el estuario en su zona septentrional (hoy uruguaya) y desembarcó en el puerto de Nuestra Señora de la Candelaria (35º sur), donde tomó posesión en nombre del Rey. Luego pasó a la isla de Martín García (se llamó así por haberse enterrado en ella a un tripulante de dicho nombre), que estaba a los 34º 40´. Como sabemos esta expedición tuvo un final trágico, regresando a España, sus sobrevivientes, sin haber encontrado el pasaje del atlántico al pacífico.
En enero de 1536 llega al Río de la Plata una fuerte expedición de 1500 hombres y unas pocas mujeres.l Esta expedición española venia a fundar una población y a conquistar la zona del plata, tenían la intención de encontrar las tierras del mítico Rey Blanco y la legendaria Sierra de la Plata, que tanto había comentado Caboto a la vuelta de su viaje por estos pagos. Otro fin que no les interesaba tanto era el de obstaculizar la expansión portuguesa
El Rey de España nombró a Pedro de Mendoza un prestigioso y noble guerrero, como Primer Adelantado del Río de la Plata. Los Adelantados recibían el título en forma vitalicia y hasta por dos vidas, debiendo soportar los costos de la expedición. A Mendoza el rey le otorgó por capitulación 200 leguas de tierra de norte a sur y un ancho con límites imprecisos desde el Océano Atlántico hasta el océano Pacífico donde debía el fundar una fortaleza de piedra, ella fue el origen de la primera Buenos Aires.
Mendoza llegó en febrero de 1536 con una dotación de entre 1200 a 2000 hombres y mujeres, anclaron en la isla San Gabriel para estudiar la zona, los de tierra descubrieron el Riachuelo de los Navios (actual zona de La Boca), donde la confluencia de las dos barrancas formaba un lugar acastillado, a ese lugar Mendoza a este primitivo poblado lo llamó Ciudad y Puerto Santa María de los Buenos Aires, era un conjunto de chozas de paya y barro, rodeado por un muro de tierra apisonada, este lugar se estima que estaba entre el Parque Lezama y los Altos de San Pedro (actual San Telmo).
Como ya sabemos, el sábado 11 de junio de 1580, Juan de Garay funda por segunda y definitiva vez Buenos Aires, y establece las primeras demarcaciones, cerca del lugar de desembarco. El río de la Plata.
Nuestro principal puerto. A pesar de lo costoso que resulta su mantenimiento, nunca gobierno alguno emprendió la construcción de uno que reemplzara sus servicios en aguas profundas; por ejemplo, el que alguna vez se proyectó en la Bahía de Samborombón.
Todo lo aquí expuesto, tiene como propósito sostener que esa concentración de población en tan escaso territorio ha provocado a través de los tiempos, serias dificultades políticas, sociales y económicas al resto de nuestra República. Una de ellas y a la que debe prestársele mucho cuidado, es el bajo nivel de ingresos que tiene la mayoría de la composición humana activa.
Nada ganaremos con seguir indagando la hisotria más cercana. Aquella que produjo una intensificiación en el arribo de más población a Buenos Aires.
Cuando se hacen comentarios sobre el crecimiento económico, cierta disminución de la pobreza y descenso de la desocupación, la mirada inmediata para tal ecuación toma como referencia a la población cercana a nuestro mítico sitio porteño.
No debemos olvidar que la mayor parte del interior presenta distintas alternativas, únicamente salpicadas con cierta bonanza en sectores muy puntuales favorecidos por los actuales altos precios de nuestros productos primarios.
Por ello, si hay deberes pendientes de nuestros dirigentes, quizás uno de los principales sea crear las necesarias políticas activas para una mejor redistribución de la riqueza, ya en lo relacionado directamente al salario de los trabajadores, como también mediante una nueva ley de coparticipación, que corrija las actuales asimetrías que dan como resultado gran parte de los problemas antes señalados.
El momento político es ahora, pues tal como ya lo hemos expresado en otras oportunidades, cuanto más tiempo se tarde en este aspecto, mayores serán la acumulación de problemas sociales y la dificultad para su definitva resolución