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Federico García Lorca, a 70 años de su muerte.

August 18th, 2006

Setenta años de un crimen.
En una Granada sangrienta, Federico García Lorca fue ejecutado junto a un maestro de escuela y dos banderilleros.

Jorge Guillen, Poeta y crítico literario español, miembro de la generación del 27. Nació en Valladolid y fue catedrático de Literatura en las universidades de Murcia y Sevilla. Se exilió a raíz de la Guerra Civil española y enseñó en diversas universidades estadounidenses y de Hispanoamérica. Regresó a España después del fallecimiento de Franco (1975),

El antes mencionado, prologó las obras completas de Garcia Lorca, editadas por Aguilar, en su decimonovena edición de 1974.
En una parte del extenso trabajo expresaba:

La simpatía de Federico Carcía Lorca, era su poder central, su medio de comunicación con el prójimo y de complicidad con las cosas, su genio: el genio de un imán que todo lo atrajese.

¿Y cómo no ha de seducir tal grado de vitalidad, si nada hay más seductor que la evidente vida misma? Alguna vez, muy rara, sucedía que alguien, torpe, insinuaba algún recelo al entrever a Federico son conocerle. Entonces advertía yo al receloso:

_Mire, es inútil resistirse. Federico “se lo comerá” a usted; quiero decir, le dejará embobado. No hay quien pueda con él.

De esta forma, con singular admiración en la faz personal y con un profundo respeto profesional, Guillén delineó un trozo de la vida de este gran representante de la cultura española, y sin lugar a dudas casi un mito de la literatura mundial.

El asesinato es un homicidio en el que concurren alguna de las siguientes circunstancias. Con alevosía. Por precio, recompensa o promesa. Con ensañamiento, es decir, aumentando deliberada e inhumanamente el dolor del ofendido.

Acto y efecto de dar muerte ilegal con grave perversidad, caracterizada por el concurso de las circunstancias que califican este delito en los códigos penales.

Existe una diferencia entre el homicidio y el asesinato.

Mientras que el homicidio es el delito que alguien comete por acabar con la vida de una persona, el asesinato requiere de un mayor número de requisitos.

Si bien el tema se ha discutido mucho, el asesinato no se trata de un homicidio agravado, sino de un delito distinto (de acuerdo con la mayoría de las doctrinas y las jurisprudencias), en el que las circunstancias señaladas son elementos constitutivos del mismo.

En el asesinato existe una mayor intensidad del propósito criminal que en el homicidio, por los medios perjudiciales utilizados de un modo especial o por la inconfundible malicia y peligrosidad que se revela.

Por todos estos motivos, no existe el asesinato imprudente, sino que lleva siempre aparejada la intencionalidad.

El asesinato de García Lorca fue una total monstruosidad (como todos los asesinatos) y no tiene posible justificación (como ningún asesinato). Pero, desde un principio, se presentó como un crimen del Estado franquista, lo cual ya no es cierto.

Primeramente, porque cuando se produjo, todavía no existía Estado ni siquiera Gobierno en la zona nacional. Históricamente ya no es ni discutible que aquella vileza fue obra de un pequeño grupo de incontrolados, tolerada por la incompetencia del gobernador civil de Granada, en circunstancias de total aislamiento con los mandos franquistas.

¿Qué dirán ahora todos aquellos que culparon al régimen de Franco, de ser el culpable de la muerte del genial poeta? En efecto, luego que algunas publicaciones, dadas recientemente a conocer, y donde en las mismas se asegura que: El fusilamiento de García Lorca habría sido instigado por su familia

Una investigación de 5 años revela la historia de las últimas horas del escritor, que será contada en un filme

Podemos cerrar diciendo que la víctima; García Lorca,-se convirtió en tal- como producto de un asesinato. ¿Quién lo premeditó?, esperemos que la historia, en el futuro, pueda aclarar este hecho a la luz de los documentos que se han utilizado para el armado del guión de la película, y que los mismos no sean exclusivamente utilizados como una metodología inescrupulosa para promocionar publicitariamente al film.

22 de Mayo Cabildo Abierto

May 22nd, 2006

CONVOCATORIA


Ante la presión popular, apoyada por los mandos militares, a las 10 de la mañana, del día 21 de mayo de 1810, el Virrey convocó a Cabildo abierto.

No se trataba de una cobardía de Cisneros
Éste es un hombre acostumbrado a pelear, recordemos sus antecedentes en Trafalgar, por ejemplo las circunstancias no le permitieron otra salida. Y por otra parte es hombre de sentido común.

Pero hay limitaciones. La contestación del Virrey dice que él se esforzará con todo celo para “asegurar la obediencia al Supremo gobierno nacional que represente (a Fernando VII) durante su cautividad pues…la monarquía es una e indivisible y por tanto debe obrarse con arreglo a nuestras leyes…aún en la hipótesis arbitraria de que España se hubiese perdido enteramente y faltase en ella el Gobierno Supremo representativo de nuestro legítimo soberano”

Fascimil de la Convocatoria
Fascimil de la Convocatoria

El Exemo. Cabildo convoca a V. para que se sirva asistir precisamente mañana 22 del corriente a las 9 sin etiqueta alguna, y en clase de vecino al Cabildo abierto, que con anuencia del Exemo. Sr. Virrey ha acordado celebrar, debiendo manifestar esta esquela a las Tropas que guarezcan las avenidas de esta Plaza, para que se le permita pasar libremente.

El anterior fue el texto de la invitación que se envió a destacados vecinos de Buenos Aires, el 21 de mayo de 1810. (Arch. Gral. de la Nación)

Las palabras mas encendidas que registran los archivos son las de Castelli, Juan José Paso, el Fiscal Manuel Villota y el General español Pascual Ruiz Huidobro. Todos coincidían en que Cisneros debía renunciar, y reconocerse el gobierno a Buenos Aires.

Villota, entendía que debía aceptarse el derecho a la soberanía de Buenos Aires, pero negándole la facultad a las futuras autoridades, de disponer por el resto de los pueblos que integraban el Virreinato. Las palabras de Paso tranquilizaron el ambiente. Éste propuso la formación de una Junta provisoria y luego que el interior enviara representantes para integrar una Junta ampliada y de esa forma, tomar un decisión final y definitiva.

Terminada la medianoche, finalizó la ardua tarea-llovía dicen las crónicas-y bajo las recovas mucha gente saludó con alegría el resultado de la votación, que ya se sabía favorable a la deposición del Virrey.

La composición del Cabildo Abierto fue la siguiente: 16 funcionarios públicos, 4 miembros del Consulado; 7 funcionarios de la Real Audiencia; 13 Alcaldes de barrio; 2 Alcaldes de la Hermandad; 27 Eclesiásticos; 17 Abogados; 3 Escribanos; 1 Licenciado; 4 médicos; 59 comerciantes; 21 vecinos; 59 militares; 3 marinos; 15 sin profesión.

Al día siguiente se escrutó la votación que fue compuesta por 251 cabildantes.
158 votaron en contra de Cisneros, 67 votos por su permanencia y 26 personas no emitieron su voluntad.

Manuel de Anchorena y José de Ocampo fueron los regidores encargados de entregar a Cisneros lo dispuesto por el Cabildo, que así lo hicieron, pasado el mediodía.

(Todos datos obtenidos del Archivo Gral. de la Nación)

Hemos querido con lo anterior, simplemente brindar un homenaje a todos aquellos que hicieron posible el nacimiento de nuestra Patria.

El análisis, los comentarios, los correspondientes estudios sobre el tema ya han sido suficientemente expuestos por distintos historiadores, a ellos, sugerimos se remitan nuestros visitantes para cualquier ampliación.

132 años de Mar del Plata

Por Enrique Serra

February 10th, 2006
Ciudad de Mar del Plta
Ciudad de Mar del Plata

Hoy se cumplen 132 años de la fundación oficial de nuestra ciudad de Mar del Plata.
El lugar donde se llevó a cabo la ceremonia oficial que año tras año recuerda a su fundador, tuvo una extraña ubicación, a espaldas del monumento a Patricio Peralta Ramos, fue el lugar elegido para situar el palco oficial, que resultó pequeño para contener tanto “entusiasmo”.
Muy a tono resultan los recordados pensamientos de un Peralta Ramos nacido en Mar del Plata, a la sazón tataranieto del fundador, que alguna vez entre sus tantas extravagancias expresó. “Toda mi vida me la pasé bajando del palco mientras todo el mundo quiere subir. La verdad es que en el palco no hay nada, pero no hay que decirlo porque, si no, se termina el movimiento.”
En realidad, Federico Manuel Peralta Ramos, podía ver más allá, peligrosamente más allá de las apariencias. Porque ese vaivén era clave en la concepción artística de un hombre que decía interesarse más por el movimiento, la fuerza que producía “la actuación de Juan Carlos Harriott en la Copa de las Américas o una mujer en bikini caminando por la playa” que por una pintura.

Patricio Peralta Ramos – El fundador
Nació en Buenos Aires el 17 de julio de 1814. Hombre metódico y emprendedor, se consagró por completo a las tareas rurales. Poblando extensos campos desiertos en el Partido de Rojas, fundó varios establecimientos importantes en una vasta zona de nuestra Provicnia. En 1860 adquirió de Coelho de Meyrelles una extención de campo de 32 leguas, que comprendía las estancias de Laguna de los Padres, San Julián de Vivoratá y La Armonía de Cobo. Comprendiendo el gran porvenir de esta zona volcó sus mejores esfuerzos para darle vigoroso impulso, formó una sociedad para la explotación del saladero fundado por Meyrelles.

Antigua estancia de Mar del Plata
Antigua estancia de Mar del Plata

En 1873, decidió la construcción de la Capilla Santa Cecilia, el nombre recuerda a la esposa de Don Patricio, Doña Cecilia Robles.

En noviembre del mismo año comenzó las gestiones correspondientes ante el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Mariano Acosta, para que se reconozca la existencia de un pueblo llamado Puerto de la Laguna de los Padres ubicado en terrenos de su propiedad en el Partido de Balcarce. Haciendo hincapié en el nombre que él había elegido: Mar del Plata.

Finalmente el Decreto del 10 de febrero de 1874 firmado por el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires reconoce al pueblo.

Posteriormente se designa esta fecha como la de la fundación de la ciudad de Mar del Plata.

Por lo general la celebración de los 10 de febrero, deja fuera del recuerdo a un impulsor de esta ciudad y también de varios lugares de la Provincia de Buenos Aires y La Pampa, nos estamos refiriendo a don Pedro Luro.
En 1877, este vasco que aportó esfuerzo, inteligencia, audacia y valor, no lo acompañaba el abolengo de su competidor, pero si una impronta que según las crónicas de la epoca ponia un especial sello a cada uno de sus emprendimientos. Una de sus primeras obras en la ciudad fue hacerse cargo del saladero que originalmente había pertenecido a Meyrelles, imprimiendo a la población un ritmo vertiginoso, al mismo tiempo que abrió rumbos a diversos quehaceres, dispuso la construcción de un nuevo muelle, y compró 7 barcos los cuales llevaban cada uno de ellos los nombres de los días de la semana, hizo edificar una barraca, estimuló la agricultura habilitando un molino harinero, estimuló la construcción de viviendas y la apertura de comercios, etc.
Su hija María Luro de Chevalier propició la edificación de la Iglesia de San Pedro, hoy Catedral de los Santos Pedro y Cecilia. Comenzaba así una historia algo gris en lo que hace a la rivalidad de estas dos familias, es decir los Peralta Ramos y los Luro.
Con respecto a los descendientes de Luro, hay que señalar que a José Luro se debe la inauguración del Bristol Hotel que ocupaba tres plantas en forma de “E” sobre la calle San Martín frente al Grand Hotel. La planta baja era de mampostería y el primero y segundo piso de madera. El día de la inauguración fue todo un acontecimiento social. Toda la elite porteña se movilizó para estar presente. Más de doscientas cincuenta personas tomaron el tren en Constitución la noche anterior para asistir al acto inaugural. Al Doctor Pedro Olegario Luro se debe la iniciativa en favor de la construcción del Puerto de Mar del Plata.

Al leer las primeras crónicas del acto celebrado hoy en Plaza Colón, no podemos menos que reflexionar sobre la libertad de prensa.
La libertad de expresión nunca ha existido de modo aislado. Todos comprendemos que no nos dedicamos a soltar cualquier idea que se nos ocurra sobre algún tema sensible sin considerar; la urgencia de expresar un pensamiento, la sabiduría de ese pensamiento, el contexto y las consecuencias de dicha expresión. No son necesariamente aspectos legales o constitucionales, pero tienen que ver con el sentido común acerca de la mejor forma de conseguir ciertos objetivos. Las personas honradas pueden diferir, lo que no puede hacer todo aquel que se precie de periodista, es construir en forma permanente el cauce de la diatriba, apelando a la deformación de verdades, consumando deslealtades “off de record”, y edificando una deformación en lo que debiera ser información, aceptando la subjetividad, ya que nadie puede ocultar su realidad de humano.
Pero si de lo que se trata es que todos aquellos que no piensen o concuerden con las ideas políticas que sustentan en sus libelos o sitios, son malvados, y poco menos que traidores a la patria, nos permitimos ofrecerles una sugerencia, formen un partido político, y concurran a elecciones, y si llegan a ser gobierno, pongan en práctica la misma enjundia que hoy aportan al servicio de una crítica no solamente mordaz, sino reiteradamente infundada.

ESCRIBE el apóstol San Juan al obispo de Laodicea: «Sé de tus obras: que ni eres frío ni caliente: ojalá fueses frío o caliente. Mas porque eres tibio, que ni eres frío ni caliente, te comenzaré a vomitar de mi boca» (Apocalipsis, cap. III).

Opinorama no se inscribe en la lista de los tibios, expresa lo que siente, producto de la observación y análisis de hechos concretos, no estamos enrolados en la destrucción sino en la construcción, somos testigos directos de lo que han sido años de odios, rencores y desencuentros, por tanto, no nos sumaremos a todos aquellos mercaderes de la desesperanza o a los mercachifles de ideas extrapoladas con una realidad argentina que a pesar de dificultades, errores, soberbia, e iniquidad de sus dirigentes, nuestro pueblo abriga un destino de grandeza.

Mayorías y minorías

Por Enrique Serra

January 5th, 2006

“La mejor manera de librarse de una tentación es caer en ella.”
Oscar Wilde

Mayorías y Minorías
Mayorías y Minorías

El recurso a la historia no es nuevo en el lenguaje de los políticos; forma parte de la arquitectura más elemental sobre la que descansan las estrategias de acción política. Los políticos no pueden prescindir de la historia. No sería bueno que renunciaran a ella. La necesitan para construir discursos coherentes, para fijar estrategias políticas, para tener conciencia del pasado y saber afrontar el presente. El pluralismo político, que es una de las esencias de la democracia liberal, sólo es posible si la gran mayoría admite que no hay una única verdad y que, por tanto, las ideas del adversario son legítimas. El pluralismo implica diferencias de criterio respecto del análisis del pasado. Y es bueno que así sea.

Sin embargo, la influencia del análisis histórico
sobre la acción política tiene algunos límites. Uno de ellos es no marcar en forma permanente las circunstancias acaecidas a un sólo sector de la sociedad. Debemos desterrar del debate sobre el pasado los argumentos que confronten en forma constante las divisiones que existieron y que produjeron tanto odio, tanta muerte y hoy tenemos a una balanza que se inclina para un único sector. Para construir unas reglas del juego comunes y que el pasado deje de ser referencia del discurso ideológico del oficialismo debemos cerrar de una vez por todas lo que nos separa y dar paso a lo que nos une, la primer característica es recordar a las actuales autoridades que todos somos argentinos por nacimiento o por adopción. Cada uno es muy libre de interpretar la historia como le parezca, con una salvedad: que la participación necesaria del pasado en el debate político no sirva para cuestionar la legitimidad democrática del adversario, esto es, para convertirle en enemigo del sistema. Hasta el presente pareciera que eso es lo que se desprende del mensaje que se empeña difundir desde las esferas oficiales.

En algunos países puede requerirse el pronunciamiento de un Tribunal Constitucional para sostener el derecho que le asiste a algunas minorías significativas de las ramas o cámaras del Congreso Nacional o del Parlamento, con ello buscan superar los eventuales abusos de poder o afectación de los derechos fundamentales protegidos objetivamente por la Constitución frente al gobierno y las mayorías parlamentarias, junto con constituir un instrumento para la protección de las minorías. Obviamente ello se traslada a los Municipios.

Esta protección de las minorías
es parte de las bases esenciales o vertebrales de la democracia pluralista en cuanto supone un límite al poder de la mayoría y un cauce para el control de ella, en el contexto de una democracia participativa.

En nuestro ámbito ha despuntado un nuevo tipo de discurso por parte de los integrantes del H.C.D. El mismo va cargándose con ironías y ha comenzado a vislumbrarse por parte del oficialismo la primera muestra de soberbia al hacer uso indiscriminado de su mayoría. No respetando a las minorías y olvidando que los hoy oficialistas, saben de las nefastas consecuencias que le acarreó el hacer abuso de una mayoría automática.
Ya no se ve el desplazamiento del Presidente del Bloque radical de un piso a otro para reunir el consenso, que en otras épocas se buscaba para obtener el voto de una Ordenanza de interés para el ejecutivo. Han desaparecido las febriles negociaciones en la comisión de Labor Deliberativa, éstas, a tenor de los dichos de algunos concejales de la oposición, son más formales que efectivas. La democracia tiene esos peligros, cuando no se sabe hacer uso de las mayorías se cae en un abuso llamado normalmente autocracia. Pero debemos recordarles a todos los componentes de todas las bancadas que esas mayorías son tan efímeras como poco efectivas, ni siquiera brindan el deguste del placer por la derrota del adversario, ya que los verdaderos triunfadores para la crítica del periodismo independiente son siempre las víctimas, y desde antaño sabemos que el cuerpo de las mismas lo componen las minorías.

Homenaje a Julián Marías

December 16th, 2005

La Libertad en regresión

Julián Marías
Julián Marías

HACE falta estar ciego para no ver la progresiva y rápida disminución de la libertad en España desde hace año y medio; desde 1981 había experimentado lo que podríamos llamar un principio de entumecimiento: había menos vivacidad, menos alegría, menos espontaneidad personal y social, un sentido más débil de empresa, de camino abierto hacia el futuro; la libertad era todavía respetada, pero no incitada o estimulada.

Desde las últimas elecciones la cosa ha cambiado, y muy de prisa. Conste, desde el primer momento, que esas elecciones fueron perfectamente limpias y legítimas, irreprochables desde el punto de vista democrático. Esto es esencial, pero no basta. Siempre he creído que si la democracia no está inspirada por el liberalismo, por la llamada a la libertad, por su constante estímulo, pierde su justificación y acaba por convertirse en un mecanismo -más poderoso que otros- de opresión. La justificación inicial del Poder -su origen impecablemente democrático- tranquiliza respecto a la forma de su ejercicio; y entonces se convierte en prepotencia, esa combinación de alarde del Poder y abuso de él.

Abuso legal
-se dirá-. Sí, y en cierto modo eso es lo más grave: que la legalidad pueda amparar el abuso. La tendencia al intervencionismo del Estado es un rasgo que caracteriza la historia de Europa desde el final del antiguo régimen, desde la Revolución Francesa; cuando el liberalismo lo ha templado, ha permitido el admirable desarrollo de los países europeos y a la vez el incremento de la libertad; cuando el impulso liberal ha decaído o ha sido combatido con éxito, grandes porciones de Europa han entrado en diversas formas de servidumbre y se ha atenuado o extinguido en ellas el espíritu creador, la iniciativa personal y social, la capacidad de invención. Dos guerras mundiales han sido el atroz precio que ha habido que pagar por ello, y la perpetuación del espíritu antiliberal en media Europa y gran parte del mundo es la causa de que propiamente no haya paz.

En España, el Gobierno tiene pleno derecho a gobernar, y hasta a no hacerlo demasiado bien. Pero una cosa es gobernar y otra acometer apresuradamente la transformación de la sociedad española en todos sus campos. Apenas hay zona o porción de ella en que el poder público no haya intervenido: la economía, la educación, la justicia, la condición de los funcionarios, la industria, la información, la vida privada. Y dentro de cada campo, en el detalle de las ocupaciones, en las instituciones privadas, en el ámbito de las posibilidades de cada organización social o de los individuos. Esto ha producido una retracción de la libertad que afecta a la inmensa mayoría de los españoles. Nos sentimos, por lo pronto, observados -lo que no es poca limitación de la libertad-; el Estado (y en la práctica esto quiere decir no un nombre excelso, sino sus servicios particulares y las personas que están a su cargo) pretende saber cada vez más cosas de nosotros. Mientras se nos dice que faltan innumerables jueces, y hay que convertir en tales a los que no pueden o no quieren hacer una oposición, se nos anuncia que se va a jubilar a los que tienen entre 65 y 70 años (edad que quizá no sea muy buena para torear o hacer montañismo, pero parece inmejorable para juzgar). La educación va a estar cada vez más controlada y más lejos de la iniciativa social; la Universidad está viendo comprometida su autonomía no sólo administrativa, sino sobre todo intelectual.

Da la impresión de que se quiere aprovechar un tiempo limitado para dejar la sociedad española transformada, quizá de manera irreversible; para llevarla adonde acaso no quiera ir. Pero al mismo tiempo, mezclada con cierta desconfianza, se percibe una voluntad de continuar, un mal disimulado deseo de que sea «para siempre», que me recuerda demasiado la actitud que se dibujó en 1939.

Esto puede parecer excesivo
; pero si se repara en la manera oficial de referirse al pasado inmediato, a la fase inicial y creadora del Reino de España, en que se operó la inmensa transformación del Estado mediante un consenso -tal vez excesivo-, en libertad y contando con todos, esa impresión se refuerza de un modo inquietante. Hay una equívoca propensión a asimilar ese periodo con los cuarenta años que lo precedieron, con el largo tiempo que en un quinquenio se transformó sin violencia ni heridas. Se quiere insinuar que en octubre de 1982 se operó no un cambio de Gobierno, sino un cambio de régimen. Y esto es una peligrosa falsedad. Se está produciendo algo que no existía en absoluto, y que me inquieta profundamente: la exasperación. Innumerables españoles, de todos los estratos sociales, de todas las ideologías, se sienten incómodos, vigilados, manipulados, hostigados. Cuando quieren proyectar algo se encuentran con que el Poder ha intervenido ya -o va a intervenir- para limitar sus posibilidades o para orientarlas en cierta dirección determinada. Esa dilatación de los pulmones que suele llamarse libertad resulta más difícil. Cuando se mira el periódico se encuentra en él cada día una nueva regulación, una restricción, un cambio, por lo general no deseado, en todo caso no consultado.

La mayor parte de la información encubre esto, y es parte de esa orientación: respecto del pasado, respecto del valor de los cambios propuestos, acerca de las posibilidades del futuro. Hay muchos españoles que se dan cuenta de todo esto; pero son más los que tienen pocos recursos para superar la manipulación informativa: tienen una vaga impresión de estar siendo utilizados, llevados no se sabe bien adónde; sienten un indeciso malestar; pero tardan en enterarse, en saber a qué atenerse.

Pero al fin se enteran; pueden tardar dos años, acaso tres, pero la perplejidad no es ilimitada. Richelieu se preguntaba «si se debe dejar que el pueblo viva a su gusto»; el pueblo acaba por advertirlo, quizá con irritación. Cuando en un país hay que realizar ciertas operaciones -por ejemplo económicas- urgentes, indispensables, penosas, hay que cumplir tres condiciones. La primera, explicarlas, justificarlas, conseguir la aceptación de la inmensa mayoría. La segunda, no ir al mismo tiempo en sentido contrario: por ejemplo, no sumar a la austeridad de unos el despilfarro de otros, no intenta convertir al país en una minoría de trabajadores y una mayoría de parásitos. La tercera, la más importante, no provocar fricciones que hagan imposible el asentimiento; no hostigar, una tras otra, a las fracciones del cuerpo social para convertirlo en otra cosa, en lugar de dejarlo inventar, proyectar, realizar con holgura y espontaneidad las transformaciones que broten de su fondo creador y fecundo.

Me parece un deber
-ya urgente- advertir estos riesgos, antes de que se consume lo que no se ha producido por fortuna, pero algunos de cuyos síntomas me parecen inconfundibles, y que se van a acentuar si no se vuelve a inyectar la libertad en el mecanismo de la democracia: la ruptura de la concordia.

Terminó la reunión entre Kirchner y Bush

November 4th, 2005

Una exposición del titular del gobierno Norteamericano, muy cordial donde hasta mencionó la colaboración de nuestra máxima estrella de Basquetbol, el internacional “Manu Ginobili”, con los afectados por los recientes meteoros en el sudeste de Norteamerica. Dijo entre otras cosas que reconoce lo dificil que es ser anfitrión del Presidente de los EEUU, pero que nuestro Presidente lo había hecho muy bien, no sólo con él sino con el resto de los Presidentes. Agregó que coincidieron en la profundización en la educación que debe brindarse a los pueblos.

Constrastó la frialdad de Nestor Kirchner, al responder las palabras de Bush, dejando traslucir que la reunión no había sido afable sino verdadera

A pesar de la lluvia es muy numerosa la manifestación de la Cumbre de los Pueblos

November 4th, 2005

Desde la llegada del tren especial, que partió de Plaza Constitución en la Capital de nuestro País, y que conducía además de numerosas personalidades del arte, a Diego Armando Maradona, se puso en marcha una larga columna de personas que se dirigen al Complejo Polideportivo de nuestra ciudad, mas precisamente al estadio mundialista “José María Minella”.
La formación del convoy ferroviario estaba compuesta por coches que fueran adquiridos durante el primer gobierno del Gral. Perón en la década del 40, son recubiertos de aluminio y durante varios años hacían el trayecto Bs. As. Mar del Plata y viceversa en algo mas de 4 horas en una formación llamada “El Marplatense“. Luego la falta de mantenimiento del material rodante y de las vias hizo que este tren no transitara más los 400 kilometros que nos separan de la Capital y lo reemplazaron vetustos vagones, un mayor tiempo de recorrido y un pésimo servicio producto de un desbarrancamiento del servicio ferroviario en todo el país.
Continuando con la numerosa presencia en las calles de la ciudad de gente que concurrió a la cumbre de los pueblos, la misma lo hace pacíficamente y unicamente provoca dificultades en el tránsito de los automoviles y colectivos.