Las Malvinas son argentinas
La legalidad del reclamo argentino sobre las Malvinas fue discutido en un debate académico y transgresor en la prestigiosa London School of Economics por primera vez en esta capital. Dos de los juristas -un argentino y y un alemán- consideraron ilegal el uso de la fuerza durante la invasión argentina a las islas en 1982 pero desmenuzaron la legitimidad de los títulos británicos y argentinos en disputa por la soberanía.
La estratega argentina Victoria Gamba se preguntó por qué Gran Bretaña no impulsa una resolución del conflicto Falkland-Malvinas, cuando está detrás de todas las gestiones de resolución conflicto en todas sus ex colonias.
Facundo Quiroga, a principios de febrero, se dirigió a Cuyo, al frente de la División “Auxiliar de Los Andes” y derrotó a los gobernadores unitarios de San Luis y Mendoza. El caudillo santiagueño, Ibarra, derrocó al gobernador unitario de su provincia. Los hermanos, Francisco y Guillermo Reinafé, hicieron lo mismo en Córdoba. Paz terminó prisionero, el 10 de mayo de 1831, destruyéndose la Liga Unitaria, aunque el mando de ésta había sido tomado por el general Gregorio de Lamadrid. Quiroga recibió la orden de López de enfrentar a Lamadrid, lo que sucedió el 4 de noviembre de 1831, en La Ciudadela”. Lamadrid huyó hacia Bolivia.
Dirigió la campaña contra los aborígenes, designado por los gobernadores de Mendoza y San Juan, en diciembre de 1832, nombrado por su gran prestigio en el interior, a pesar de que no tenía experiencia en ese tema, y su salud se hallaba deteriorada.
Estando a cargo del ejecutivo provincial el gobernador Maza, se suscitó un conflicto entre el gobernador de Salta, Pablo Latorre y el de Tucumán, Dr. Alejandro Heredia. Para solucionarlo se envió a Quiroga, con el objetivo de restablecer la paz.
Mientras esto sucedía en el norte de nuestra Patria, un hecho grave se producía en las posesiones australes de la República, el cual dio lugar a la “cuestión de Malvinas” El gobierno de Buenos aires en el año 1824, ampliando concesiones anteriores, concedió a Don Luís Vernet la isla de la Soledad del grupo de las Malvinas, con el objeto de que éste formase allí una colonia sobre la base de la ya establecida; y al mismo tiempo le otorgó el privilegio de la pesca de anfibios en esas playas y las adyacentes hasta el Cabo de Hornos, prohibiéndose expresamente a los extranjeros ese tráfico.
En oportunidad de ser nombrado por el gobierno de Bs. As., Gobernador de aquellos alejados parajes, Jorge Jewitt, había notificado la prohibición de pescar a todos los buques extranjeros surtos en esas playas y en igual forma había procedido el Gobernador Areguatí, quien sustituyó a Jewit en 1823.
Todos hemos leído el esfuerzo, dedicación e inversión con propios recursos que Vernet realizó por entonces. Muchos criticaron la relación que el designado Gobernador sostenía con sus colonos. Debemos ubicarnos en el contexto histórico y la situación muy especial que proporcionan a sus habitantes, aún hoy, el suelo de Malvinas. Por tanto, ni cerremos una opinión, ni tampoco, sin la debida documentación le caigamos a Vernet.
Vernet desde el mismo inicio de su asentamiento quiso hacer uso de aquella licencia “exclusiva” topándose con la más absoluta ignorancia por parte de la flota extranjera. Ante tal situación, y teniendo la confirmación de la “exclusividad” de pesca otorgada por Bs. As. Hizo uso de sus facultades, confiscando el producido de la pesca a tres goletas norteamericanas. “Harriet”, “Breakwater” y la “Superior”. Fugó de aquel procedimiento la Breakwater y el resto de las tripulaciones aceptó la infracción. Isla Soledad setiembre de 1831.
Cuando arribó uno de los navíos a Bs As. El cónsul de los EEUU, Jorge Slacum inició una fuerte reclamación y avanzó hasta negar los derechos de nuestro país sobre aquellos territorios. De irregularidad en irregularidad el mencionado cónsul que había transmitido los hechos al comandante de la corbeta de guerra Lexinton de los EEUU, ésta procedió a zarpar hacia Malvinas, tomó represalias con los colonos, saqueó las instalaciones les robaron todo lo producido por la pesca e inclusive tomaron prisioneros tratándolos de la peor manera. Así comienza nuestro ultraje de soberanía, que luego consumaría Inglaterra. Sobre tal desgraciada circunstancia, se cumplen 175 años.* La Corbeta Clio de la armada de S.M.B, arribó a Malvinas el 5 de enero de 1833.
Nota: Quince años después de haber Gran Bretaña atropellado nuestra soberanía en las Islas, teniendo nuestra República incestionables derechos, un miembro del Parlamento inglés sir William Molesworth, al discutirse el presupuesto sobre las Colonias británicas, dijo en la sesión del 25 de julio de 1848. Que ante el tremendo costo de esas islas miserables que no producían nada, ni siquiera trigo y que había costado a la Corona 45.000 libras, deberían devolverlas pues consideraba inútil tal posesión. Hoy la historia ha cambiado. Petróleo y pesca mediante, permitirán al gobierno de Londres, no sólo seguir usurpando Malvinas, sino ahora, robarnos descaradamente.
Fuentes: Archivos propios e Historia de la Confederación Argentina- Adolfo Saldías.