El Portal Urgente 24, levantó un interesante diálogo producido por el destacado filósofo Santiago Kovadloff y un periodista del ultraoficialista canal de TV C5N. Hemos concluído que merece amplificarse, por ello, lo ponemos a disposición de nuestros visitantes.
Kovadloff:
“Néstor Kirchner necesita a la democracia endeble como una herramienta fructífera del poder hegemónico. No creo que cambie”
Santiago Kovadloff: “Néstor Kirchner hace negocios, vende, compra, adquiere gente, ideas. Todo lo tramita comercialmente. Y eso es lo que va a seguir haciendo de aquí en más, porque no puede concebir el poder como un instrumento de la democracia. Necesita a la democracia endeble como una herramienta fructífera del poder hegemónico. No creo que cambie. Creo que así va a seguir y creo que eso se debe a que el alcance de su cultura cívica no puede contar con recursos innovadores”.
Reflexiones del filósofo Santiago Kovadloff en el programa de Marcelo Longobardi por el canal de noticias C5N:
-Un esbozo, apenas un esbozo, pero cuando un hombre de pensamiento se acerca a la política no trata de establecer quién tiene razón sino cuál es la calidad de la discusión que se establece para dirimir quiénes son los que discuten. Porque la calidad de la discusión tiene que ver con el repertorio de los recursos educativos con que cuenta una dirigencia para enfrentar los dilemas del país.
-Yo te diría que hoy, la calidad del problema que se debate es baja. Es baja la calidad del debate.
Hay naciones que tienen problemas graves y hay naciones que tienen problemas interesantes. La Argentina tiene problemas graves.
Los problemas interesantes los genera la capacidad de resolver cuestiones y enfrentarse a nuevas cuestiones nacidas de las soluciones que encuentre.
Las naciones graves son reiterativas, monótonas, tienen una pasión por la redundancia muy marcada; y Argentina es un pais que esta enfrentado a un repertorio de problemas nuevos con recursos muy viejos.
Eso en cierta medida la descalifica en términos de calidad de pensamiento.
¿Qué marco veo yo hoy?
Hoy la Argentina es un país que vive un proceso de autofagocitación. Se devora a sí misma.
Nosotros venimos de una 1ra. experiencia de gobierno de los Kirchner en la cual advertimos, de qué manera el Poder Ejecutivo fagocitaba a las restantes instancias del poder republicano para concentrar el protagonismo del sentido de lo político en el Ejecutivo.
En estos últimos 6 meses, hasta el Ejecutivo fue devorado porque el poder, en este momento, es ejercido desde afuera del Poder Ejecutivo por alguien que, a fin de sostenerse en el poder, está dispuesto a no disimular la intrascendencia de las instituciones. Me refiero a Néstor Kirchner.
Entonces esa estructura de poder, que lo va devorando todo, para poder sostener su propio protagonismo, afecta a la calidad fundamental de un elemento decisivo de la democracia: el valor de la palabra.
Donde importa la palabra de un hombre, no importa el diálogo entre los hombres.
Entonces estamos en un proceso económico, en un proceso político, en un proceso si se quiere regional donde la devaluación de la palabra sufre un extraordianrio aporte por parte de Argentina.
En Argentina no se dialoga y si no se dialoga, quiero decirte que, el problema que enfrentamos hoy con el campo así como no es económico, tampoco es político.
¿Por qué no es político? Porque un problema para ser político requiere que quienes no coincidan intecambien impresiones, puntos de vistas y criterios acerca de aquello que, les preocupa igualmente, y los aleja en la perspectiva.
Pero acá la palabra al estar devaluada como recurso de intercambio, descalifica a la política democráticamente entendida.
Yo puedo entender que haya regímenes políticos donde la palabra no tiene importancia; son aquéllos que sacralizan el enunciado de un mandatario que lo es todo. Pero hoy la Argentina está más cerca de un monólogo que de un diálogo, del personalismo que del pluralismo, de la abstinencia del encuentro con el prójimo que de la demanda al prójimo.
Fijate vos se está hablando de la necesidad de una mediación entre el campo y el gobierno. ¿Qué significa una mediación?
Significa alguien que rehabilite el valor de la palabra, pero eso va a fracasar. Porque se llama a mediación, cuando se anhela el diálogo y no se encuentra el camino. Aquí la situación es inversa. No se encuentra el camino porque no se lo quiere, y si no se lo quiere, estamos construyendo una democracia apariencial.
-¿Vos podés entender por qué no se lo quiere?
-Sí.
-¿Por qué?
-Por razones patológicas.
-¿Patológicas?
-Sí, si, patológicas. Yo diría que la caracterización de fondo de lo que está ocurriendo es la omnipotencia de un discurso autoreferente que no tolera ningún matiz que contradiga la verdad que ese discurso se adjudica.
Néstor Kirchner es un hombre que no necesita conversar, porque 16 años de ejercicio de poder en la provincia de Santa Cruz, le han enseñado que la palabra no es una herramienta de encuentro sino de desencuentro si se aspira a mantener un poder hegemónico de características caudillescas.
Y ha triunfado, sin palabras le ha ido muy bien.
Si se trata de provincializar la República ¿para qué vamos a emplear palabras?
-Me dejaste impresionado con tu reflexión es cierto. ¿Qué debiera hacer él ahora? ¿Qué debiera hacer Néstor Kirchner?
-Él va a hacer lo que ha hecho siempre.
Yo conozco pocos hombres tan alejados de la política democráticamente entendida y tan identificados con la política bursátilmente entendida.
Néstor Kirchner hace negocios, vende, compra, adquiere gente, ideas. Todo lo tramita comercialmente. Y eso es lo que va a seguir haciendo de aquí en más, porque no puede concebir el poder como un instrumento de la democracia.
Necesita a la democracia endeble como una herramienta fructífera del poder hegemónico. No creo que cambie. Creo que así va a seguir y creo que eso se debe a que el alcance de su cultura cívica no puede contar con recursos innovadores.
El país, sin embargo, no se va a agotar con los procedimientos que él emplee. Hoy tenemos indicios notables de lo que significa la demanda de una dirigencia política bien estructurada capaz de ceder más interés al bien común que al narcisismo protagónico de cada una de las partes.
El campo ha dado esa lección. Porque las dirigencias del campo reúnen todos los recursos como para que en una Argentina previsible, se hubiese desbaratado la unidad. Lo novedoso es que no se desbarató. Y eso introduce un matiz cultural-político del que las dirigencias partidarias de la oposición tendrán que aprender.
Por fin, las dirigencias van a tener que aprender de la gente.
Fuente. Urgente 24.