Archive for the ‘Otras plumas’ category

Despotísmo y Nepostismo.

April 14th, 2008

“Hacete amigo del Juez
-No le dés de qué quejarse;-
Y cuando quiera enojarse
Vos te debés encojer,
Pues siempre es güeno tener
Palenque ande ir a rascarse”.

Consejo del viejo “Vizcacha”, verso 2319
Martín Fierro- Obra de José Hernández


Con frecuencia escuchamos hablar del nepotismo y despotismo de algunos gobiernos. Pero en muchos de los casos el discurso suena errado por la utilización inadecuada del término en referencia a lo que desean plantear.
Veamos:
“Con toda la familia en el gobierno ya nadie duda de su despotismo”
“Ese discurso altanero es una señal de nepotismo”
Aclaremos:
Según el DRAE la palabra despotismo viene de déspota:
‘Persona que trata con dureza a sus subordinados y abusa de su poder o autoridad’.
‘Autoridad absoluta no limitada por las leyes’.
Mientras que nepotismo viene de nepote y significa:
‘Desmedida preferencia que algunos dan a sus parientes para las concesiones o empleos públicos’.
A partir de esta aclaratoria cuando usted escuche que el hermano, la esposa, el hijo, el sobrino, primo y demás familiares de tal presidente, gobernador, ministro o alcalde están en altos y bajos cargos públicos o son los ejecutantes de tal o cual obra, ya sabe que la palabra adecuada para esta “conchupancia * política” no es otra que nepotismo.
Pero si es el caso en que los gobernantes usan un lenguaje ramplón, altanero y humillante hacia sus subalternos y se mueven sin ninguna ley que los limite, abusando de su autoridad; entonces hablamos de despotismo.
Y es posible que hasta tenga que usar ambos términos para un mismo gobierno o para un mismo gobernante.
(*) Conchupancia.

El kirchnerismo prepara reformas en el sistema de selección de jueces nacionales en el Consejo de la Magistratura: propone terminar con los exámenes anónimos y sorpresivos, abandonar las tablas con puntajes para evaluar los antecedentes de los candidatos y dar más importancia a la opinión que los consejeros se formen de los postulantes.

“Yo quiero la discrecionalidad que me permiten la Constitución y la ley. La tarea de designar jueces es de orden político; es técnico, pero político”, dijo Conti, en defensa de la reforma propuesta.

Las precedentes referencias explican claramente, la primera en la teoría y la segunda en la práctica, como se ejerce en nuestra tierra el nepotismo y despotismo.

Según un artículo de Urgente 24

Un grupo de juristas prepara una presentación que tiene preocupado al matrimonio K: la ineptitud de los cónyuges para sucederse en el gobierno. Es que, en la legislación argentina la institución del matrimonio hace, de dos personas, una sola. Por eso los cónyuges no están incursos en delitos como encubrimiento mutuo y son solidarios patrimonialmente. Ante la necesidad de blindar su situación, el Gobierno quiere ahora revisar el mecanismo de concursos para nuevos jueces.

Ni Perón pudo continuar en la mitad del siglo pasado con un sistema despótico de gobierno y al que también tenía en las líneas inferiores un claro contenido nepótico. El País ha crecido en cuanto a experiencia, ya que en valores culturales y en posición económica, la línea ascendente que se originó en el siglo XIX, con marcadas desigualdades, no fue corregida y mucho menos adaptada a las actuales circunstancias. No obstante las nuevas generaciones hemos abandonado la costumbre de ingerir sílice. Por ello, las próximas elecciones serán la plataforma de ensayo para la toma de un nuevo derrotero que nos aleje de esta absurda y trágica deformación que se ha hecho del ejercicio del poder.

Control mafioso.

April 11th, 2008

Hace tres años Alfredo Leuco escribía en La Nación:…“para el presidente Néstor Kirchner hay solamente dos grupos de argentinos: los enemigos de la patria, encabezados por Eduardo Duhalde, y los salvadores de la patria que él conduce. Se trata de un notable reduccionismo, porque “maniqueo” es un adjetivo que no alcanza para describir semejante desmesura”.

Nada ha cambiado, el matrimonio presidencial no ha encontrado o no ha buscado fórmulas alternativas a su despótica conducción que, no solapadamente, sino en forma descarada ejerce, ya desde el atril, ya por intermedio de personeros realmente detestables. En efecto, referente a la protesta esgrimida por el sector agrario, el encargado de llevar adelante el “apriete” para el cese de la acción de los manifestantes habría sido-de acuerdo a la publicación que abajo referimos- Guillermo Moreno. El Secretario de Comercio parecería no limita su tarea al dibujo de los índices-como hacía Lopecito cuando el “general” le pedía la hora y él le decía “la que usted quiera mi general“-, compite en lo absurdo con las caricaturas que tanto han desvelado a nuestra Presidenta. Va mas allá de las posibles solicitudes que su aparente jefe directo le transmite. Aporta ese inmanete aroma de mafia que aunque quisiera, no puede obviar su imagen, estigmatizada, no por antojo de la prensa golpista, sino por la inocultable contundencia de los acontecimientos que de a poco van emergiendo de las tinieblas en las que, inicialmente, supo disimular.

Piden la renuncia de Moreno por amenazas a agropecuarios

La Coalición Cívica solicitó "la urgente remoción" del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, por nuevas amenazas a productores agropecuarios.

El jefe de bloque de diputados de la Coalición Cívica, Adrián Pérez pidió a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner que “remueva de forma urgente de sus funciones” al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, ante la reiteración de amenazas y aprietes a productores agropecuarios.

“Hemos tomado conocimiento que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, exigió a un grupo de productores agropecuarios que abandonen la protesta del sector, llegando incluso a advertirles que se tomarían represalias contra ellos y sus actividades económicas si no lo hacían a la brevedad”, relató Pérez.

“Hay muchas versiones que señalan que Moreno citó a productores para amenzarlos a ellos y a sus familiares en forma personal, además de advertirles que si no deponían su actitud de reclamo él tenía facultades para darlos de baja del registro de exportadores”, agregó el diputado opositor. “Esas versiones confirman que el Secretario de Comercio Interior dijo que contaba con información detallada de las actividades personales de los productores y sus allegados y que la podría utilizar si no cesaban en el reclamo”.

“Este nuevo intento de amedrentamiento de Moreno exige que se lo remueva de forma urgente de sus funciones”, señaló Pérez, y agregó: “El accionar mafioso y patoteril del Secretario de Comercio Interior es inaceptable y no puede ser tolerado por la Presidenta de la Nación, menos aún en momentos en que se convoca al diálogo para resolver en la mesa de negociaciones el conflicto con el sector”, esgrimió Pérez.

El gobierno Kirchnerista, cada día más impresentable.

April 11th, 2008

En recientes declaraciones, el gobernador de Chubut, Mario Das Neves, sugirió a la Presidenta desplace al jefe de Gabinete de Ministros, Alberto Fernádez. El rescate de un archivo, lo cual nadie resiste, permite aseverar que tal sugerencia era por demás justificada, no sólo por la pésima actuación que al mentado Fernádez le cupo en los días de la protesta agraria, sino por el dislate que significa un antecedente tan descalificante como su paso por las filas cavalistas. Este tema ha sido desempolvado por los redactores de Perfil.com y en tal sentido lo ponemos a disposición de nuestros visitantres.

Borrar con el codo

Alberto Fernández fue el verdadero ideólogo del traspaso de la Policía Federal con fondos


Su espíritu tránsfuga deja pagando al jefe de Gabinete de los Kirchner. Las pruebas de lo que pregonaba ayer nomás.

Entrevista a Facundo Di Filippo Para Perfil.com

“La legislatura de la Ciudad de Buenos Aires expresa su categórico rechazo al traspaso de la Justicia Nacional y la Policía Federal al ámbito porteño por parte del Estado Nacional sin su correlativa asignación presupuestaria”. A pesar de que este párrafo parece extraído de un proyecto del bloque macrista, su autoría corresponde al máximo operador político del kirchnerismo en la Ciudad y actual jefe de Gabinete de Cristina Kirchner.

Alberto Fernández quedó inmerso en una gran paradoja política. Él, el hombre que tantas veces rechazó el pedido del jefe de Gobierno Mauricio Macri para tener una policía propia con los fondos nacionales para solventarla, fue el autor del Proyecto 3470/01 cuando era legislador porteño por Acción por la República, el desaparecido partido del ex ministro de economía de Menem y De la Rúa, Domingo Cavallo.

En la primera emisión del programa Caiga Quien Caiga, el cronista Clemente Cancela, con el proyecto en mano, corrió al jefe de Gabinete para preguntarle sobre esta controversia. Al mejor estilo K, Alberto se excusó de que “eran varios los firmantes”, deslindando así su responsabilidad como autor, y se fue corriendo para no responder más preguntas.

Perfil.com accedió al proyecto del año 2001, en el que Fernández exigía al gobierno de la Alianza que el traspaso “no podía hacerse sin los fondos necesarios”. La legislatura porteña “insta al Poder Ejecutivo de la Ciudad a que arbitre los mecanismos necesarios para garantizar que el traspaso aludido se efectivice a la brevedad acompañado de las partidas pertinentes”, reza el texto, que luego es acompañado por la firma del ahora superministro K, junto a la de otros diputados.

“Es importante mostrar esta ambigüedad, este doble discurso en el que incurre Alberto Fernández. Por un lado, cuando él era un dirigente de una fuerza conservadora planteaba esto y ahora que es progresista y está del otro lado del mostrador y cubriendo los intereses de la Nación, no lo hace”, machacó el legislador porteño de la Coalición Cívica Facundo Di Filippo, en una entrevista con Perfil.com.

Enterado de la existencia del proyecto que Alberto Fernández preferiría olvidar, Di Filippo lo reflotó y lo hizo propio. “En el año 2006, cuando vuelve a discutirse el tema de la autonomía, previo a la campaña electoral, pedimos junto a otros legisladores que lo desarchivaran. Hicimos una presentación exacta a la que él en su momento había presentado”, relató.

En ese momento fue cuando Alberto Fernández no resistió al archivo. “Debe tenerse muy presente como la cifra indicada (800.000.000 de pesos) influye en el presupuesto general de la Ciudad y correlativamente como ello afectará la calidad de vida de sus habitantes”, argumentaba el hombre que hoy le pide a los porteños “ que dejen de votar y pensar como una isla”.

“ Permitirlo (el traspaso de la Policía y la Justicia sin fondos nacionales) sería, ni más ni menos, burlar el mandato que nos fuera conferido por nuestros representados pues serían ellos, justamente, los que de un modo u otro pagarían las consecuencias del desatino que se pretende cometer”, concluía el último párrafo delineado por Fernández cuando cuidaba los intereses de la gente de la Ciudad. Hoy, “ni más ni menos”, el que se burla de los porteños es el autor de ese proyecto.

¿Cómo se explica este drástico cambio de Alberto Fernández? Di Filippo encontró una metáfora, ambigua como el jefe de Gabinete, que bien lo ilustra: “Es casi un gusano que se convierte en mariposa o al revés, en realidad. El era un legislador proveniente de las filas del cavallismo, de una clara postura conservadora. Ahora, supuestamente, es uno de los paladines del progresismo. En ese momento hacía lo que debía hacer, que era defender los intereses de la Ciudad de Buenos Aires”.

Hoy, con sus berrinches mediáticos contra Macri, sólo demuestra que los únicos intereses que defiende son los de turno: ayer cavallistas, hoy kirchneristas y mañana…

Lamento.

April 9th, 2008

Desde el inicio de la gestión K, este sitio como tantos otros, hemos sido y somos, críticos no sólo en el aspecto económico, sino político. Difícilmente el primero pueda desligarse del segundo.
Intuíamos o simplemente leíamos a través de un pasado un tanto oculto, que el esquema de poder del santacruceño transformado luego en proyecto de gobierno marital, llevaría al país a una situación de choque con la realidad globalizada que por estos tiempos hace rato deberíamos haber asumido, participado y, desde el Estado, principal actor, establecer serias y sólidas relaciones con el mundo en beneficio de los habitantes de nuestra República.

Pero como ya sabemos nada ha sido ni parecido. La bonanza económica no emergió en nuestras fronteras-para cierto sector social-por el arte mágico de la “conducción” K, sino, por el considerable aumento de los llamados comodities. Sucede que si a tales circunstancias económicas internacionales, no se suma una verdadera acción del Estado en el orden interno, la canilla lisa y llanamente se cierra.

El campo es el primero que ha dicho “BASTA”. Esto significa, que ya el gobierno no lo podra esquilmar más. A este sector le seguirán otros. El aparato político se resquebraja, al decir de Morales Sola. Por tanto, si rápidamente el actual régimen matrimonial no muta su tozuda posición, una vez más los argentinos habremos de sentir el doloroso efecto de la crisis. Esta vez, con consecuencias disitntas a las anteriores, pero con similar resultado para nuestro diario acontecer.

Ante lo brevemente expuesto, es que lamentamos profundamente no habernos equivocado en las apreciaciones que emitimos durante todo este tiempo K.

De las muchas opiniones que por estas horas circulan en la WEB, hemos tomado-para compartir- la publicada en el sitio Politicaonline.

El regreso de la deuda externa

La Argentina deberá enfrentar este año vencimientos por más de 17 mil millones de dólares, casi el 5,5 del PBI. Sin embargo, el país tiene cerrados los mercados de créditos internacionales y esto se combina con el explosivo crecimiento del gasto público que ya ronda el 35 por ciento. El conflicto con el campo confirmó además que la presión fiscal ya encontró su techo.

Escribe: Simón Rifkin

El discurso oficial sostiene que la reciente suba en las retenciones se instrumentó para que la importante suba que venían experimentando los granos a nivel mundial no se traslade a los precios de los alimentos que consumen los argentinos. Se agregó que esta medida también contribuiría a que la soja no continúe desplazando otras actividades como la ganadería y los tambos.

Todos motivos conmovedores que cualquier alma noble compartiría, pero que esconden una realidad menos halagüeña: la medida apunta básicamente a auxiliar las crecientes necesidades fiscales del gobierno.

Sólo en el 2008 la Argentina deberá enfrentar vencimientos de deuda y capital por más de 17 mil millones de dólares, aproximadamente el 5,5% del PBI. Este número incluye el futuro pago por los cupones atados al PBI que el gobierno no cuenta en sus estadísticas oficiales, pero se debe considerar aunque el mismo no sea fijo. Si nos guiamos por el discurso oficial de tener un superávit del 3%, faltarían solo un 2,5% por cubrir de los vencimientos. Para cualquier país de la región, exceptuando Argentina, Ecuador y Bolivia, sería sencillo cubrir estos faltantes en los mercados internacionales de crédito. Por ejemplo, Perú acaba de lograr el anhelado Investment Grade, Brasil esta muy cerca y Colombia sería uno de los próximos países latinoamericanos en alcanzarlo. Estos países hoy pagan tasas en dólares menores al 6%.

El superávit ya no es tan sólido

Los gastos crecen a una tasa cercana al 35% anual y no parece que en el contexto actual vayan a disminuir. Impacta en esta suba, la creciente inflación que obliga al Gobierno a destinar un mayor presupuesto tanto para la suba de salarios y jubilaciones, como a los subsidios, por ejemplo a la energía y el transporte, para que no suban las tarifas y empeore el panorama. Incluso, la falta de previsión e inversión en energía obligará al Estado a importar combustible liquido para reemplazar al gas, siendo el primero al menos 6 veces más caro. Además, el pasado año electoral genero mucha obra pública que debe ser terminada y que en muchos casos con presupuestos mayores a los planificados.

Es verdad que los ingresos también crecen a tasas altas, casi 30% anual. Pero si el gasto crece más que los ingresos y el año pasado tuvimos (con ayuda de la reforma previsional) un superávit del 3%, hay que subir los impuestos para alcanzar los objetivos fiscales. El impuesto más fácil de subir es sin duda la retención a un bien que se exporta casi el 100% de la producción, como es el caso de la soja. La suba en las retenciones aportaría al fisco una base de 0,5% del PBI y en caso de que el precio suba podría ser mayor.

Los nuevos límites

Sin embargo, lo que no previó el gobierno fue la rebelión del agro, que reaccionó ante un gravamen que al dejar afuera del negocio a los pequeños productores, logro unirlos a los medianos y grandes jugadores del campo, en el reclamo. Surge así un límite a la presión impositiva que puede soportar la economía.

En la actualidad la carga impositiva es superior al 30% del PBI o un 40% superior a los picos de los 90. Es decir, nunca antes en la historia de Argentina se pago tanto en impuestos. Así el recurso de seguir subiendo impuestos parece haber encontrado su techo.

A principios de la actual gestión desde el gobierno dejaban trascender que su objetivo era alcanzar un superávit del 3%, ahora hablan de llevarlo al 4% o 4,5% del PBI. Esto se explica porque en el Ministerio de Economía han comprobado que no va a ser sencillo conseguir los 6 mil millones de dólares que harían falta para financiar los vencimientos de deuda –el fracaso de Cristina Kirchner en Francia para destrabar la negociación con el Club de Paris es elocuente en ese sentido- y deberían cubrirlo con recursos propios.

Un claro ejemplo es la reciente licitación que lanzó Economía que tuvo que consolidar tasas variables superiores al 13% por 5 años para evitar el papelón de declararla desierta. En las AFJP y bancos recibieron llamados durante todo el día de la licitación presionando para subir la apuesta. Esta tasa es la más alta pagada por la administración kirschnerista en todo su ciclo.

El regreso de la deuda externa

Los inversores se dan cuenta que desde el ámbito fiscal el modelo esta tocando su techo. Sin poder subir los impuesto y con pocas perspectivas de reducir el gasto sin que esto derive en protestas de los sectores afectados. El perfil de deuda tampoco es demasiado tentador para los que decidan invertir en el país ya que a partir de este año el gobierno deberá amortizar cada vez más capital y pagar más intereses. Empieza a sentirse el peso que dejó para el futuro el canje de deuda, que despejo el camino por unos 5 años, es decir hasta el 2008. El futuro ya llegó.

Al darse cuanta de los problemas para refinanciar los vencimientos, el Gobierno emprendió dos caminos, uno interno y otro internacional que esperaban concretar cuando se normalice la economía mundial. Primero avanzar en el plano local, sumando recursos mediante la suba de retenciones. Ante la crisis que planteó esta decisión se decidió acelerar el plano internacional para conseguir financiamiento.

La idea inicial era comenzar a tantear con los organismos internacionales un paquete de préstamos para el tesoro. Pero en vez de eso finalmente se decidió mandar al ministro de Economía Martín Lousteau a la asamblea del BID a tratar de conseguir un “blindaje” de 8.000 millones de dólares, que hasta ahora brilla por su ausencia. Se habían conseguido apenas 420 millones, que deberían repartirse entre Aysa, el Senasa y las provincias.

Además, en Economía avanzan en conversaciones con grandes bancos de inversión para ver la posibilidad de realizar un canje de los bonos de próximo vencimiento por otros a 10 años de mayor liquidez. Casi, un nuevo megacanje.

El problema es que cuando el campo dijo basta, los inversores también dijeron basta a continuar prestando dinero sin un plan serio a largo plazo que permita consolidar un superávit fiscal genuino y no uno que se basa en un impuesto a las exportaciones que depende de precios externos. El gobierno terminó así, mordiéndose la cola.

La guerra alimentaria.

April 4th, 2008

Kirchner se prepara para la guerra alimentaria
El ex presidente es el abanderado de la guerra total contra el campo. Las guerras alimentarias y los testaferros para comprar tierras.

Escribe Silvia Mercado. Para Politicaonline.


Increíble, pero real, el Gobierno sólo conoce el camino de echar más leña al fuego. Y cada hora que pasa, cava un poco más la trinchera para aislarse ya no sólo de los productores agropecuarios de todos los tamaños y regiones, sino de cada vez más amplias franjas de la población que empiezan a percibir que la Presidenta que incluso muchos votaron, no tiene la voluntad de aceptar que algo realmente grave está ocurriendo en la sociedad argentina.

En la fenomenal incapacidad de Néstor Kirchner de incluir a los productores agropecuarios en su visión del mundo, se esconde mucho más que una visión retrógrada de los protagonistas del campo real o un criterio falsamente industrial de fomento. “Kirchner es como Atila, lo que no domina, lo incendia”, dijo un conocido agrónomo en un piquete a La Política Online. Y debe tener razón.

Kirchner tuvo varias etapas en su relación con el campo. Cuando era gobernador, y como no los entendía, apeló a poner al titular de Confederaciones Rurales Argentinas en su provincia al frente de la cartera agropecuaria. Ese hombre es Javier De Urquiza, productor ovino de Gregores, candidato a vicegobernador en la fórmula radical que cayó frente al Partido Justicialista, y hoy Secretario de Agricultura de la Nación.

Durante todo este tiempo, De Urquiza jamás dudó de su rol. Hace lo que Kirchner quiere, en el momento que Kirchner pretende y y usando las palabras exactas que Kirchner ordena. Cuando productores como Silvio Corti se quejan de que “hace años que nos vienen entreteniendo con promesas que nunca se cumplen”, habla básicamente del esfuerzo de De Urquiza, justamente, por distraerlos, confundirlos, enfrentarlos. “Entretenélos”, fue una orden reiterada de Kirchner a De Urquiza.

Inventando la realidad

Mientras tanto, el campo aportaba con su cosecha al disfrute personal del entonces Presidente, que se regodeaba auscultando personalmente el ingreso de divisas que ampliaba el superávit. Pero como nadie es feliz para siempre, mucho menos Kirchner, que necesita fabricarse problemas para encontrarle sentido a su vida, la suba de precios internacionales de la carne lo puso en alerta y decidió frenar abruptamente las exportaciones.

Se le dieron cantidad de opciones para aumentar la producción de carne, realizar un esquema de cortes baratos para el consumo interno y cortes caros para el consumo externo y replicar lo que hizo nuestro vecino Uruguay (que, dicho sea de paso, gracias a los dislates nacionales está superando a la Argentina en exportación de carne vacuna). Más rentable a su imagen era usar el atril y pedir carne barata para el pueblo, aún cuando se estuviera creando problemas en el futuro. El largo plazo quedaba demasiado lejos. Además, todavía no se le había ocurrido inventar su propio índice inflacionario.

Iguales problemas empezaron a padecer otras cadenas de alimentos. La leche, las hortalizas, el trigo, el maíz. Kirchner empezó a enviar a Guillermo Moreno para convencerlos con métodos extrambóticos que sus productos eran caros. Fueron meses durísimos. Moreno apretaba y en la Secretaría de Agricultura los técnicos hacían decenas de propuestas para lograr efectivamente la baja de precios internos sin provocar la caída de la producción, que traería gravísimos problemas de abastecimiento en el largo plazo. Pero en fin, también aquí el largo plazo quedaba demasiado lejos.

Ante la multiplicación de conflictos con casi todos los sectores de la producción, varios pinguinos venidos del frío para acompañar la gestión de Kirchner, llegaron al convencimiento de que “Moreno está en contra de la producción”. Uno de ellos, pingüino de purísima cepa, se trompeó con Moreno varias veces. No trascendió antes, ni publicamos su nombre ahora, porque no tendrá más remedio que negarlo. Pero todos en el sector agropecuario saben de quién estamos hablando, y lo que de verdad piensan los pinguinos de la Secretaría de Agricultura de Moreno y de las políticas para el campo que debieron implementar contra toda racionalidad agropecuaria. No tenía claro por esa época que el “loco” Moreno era, en realidad, el “loco” Kirchner.

Para dejarlo contento a Néstor, estos pinguinos agropecuarios hicieron de todo. Viajaron cien veces a Venezuela para ayudarlo a producir alimentos a su aliado Hugo Chávez. Llevaron a Gustavo Grobocopatel y decenas de industriales del campo a intentar hacer negocios en esos extraños parajes de economía recontranegra. Demoraron hasta el límite de lo indecible la promoción de los biocombustibles para no enfrentarse con Chávez. Inventaron decenas de subsidios para tranquilizar la furia controladora de Kirchner y así tenerlo tranquilo, por la domesticación que la entrega del dinero supone entre los subsidiados.

Nada alcanzó. Javier De Urquiza quiso defender la política K el año pasado en la inauguración de la Sociedad Rural, y tuvo que salir disparado ante el llamado del mismísimo Kirchner, a pesar de que había chequeado su discurso esa misma mañana. Ese día de locos, uno de los pinguinos más pinguinistas estaba decidido a renunciar. No toleraba más el delirio de su jefe irascible y sólo quería irse a su casa del sur a descansar.

La guerra alimentaria

Pero por si fuera poco, alguien lo convenció a Néstor que los alimentos se están transformando en un elemento tan estratégico como la energía, que dividirá al mundo entre “los que tienen alimentos y los que no tienen alimentos” y provocará guerras.

Esa debe ser la verdadera razón por la que Kirchner salió a comprar campos a través de testaferros (La Política Online publicó al respecto la compra de una de las estancias más grandes de Santa Cruz por parte de Lázaro Báez) y a liquidar a los pequeños y medianos productores con las retenciones para concentrar la propiedad de la tierra y las decisiones de producción, precio y exportación. Los pocos que lo rodean dicen que pasó de ignorar al campo a pretender saberlo todo y a su modo, es decir, evitando la lectura de todo manual probado por la experiencia.

Parece que Kirchner dice que los pequeños productores liderados por la Federación Agraria son “idiotas útiles” utilizados por la derecha que pretende quedarse con la producción nacional de granos para dominar la Argentina. Los que lo escuchan por estos días no saben si está loco o realmente convencido, pero la única información que escucha es la que confirma sus presunciones, y cualquiera que pretenda llevarle otra lógica se transforma en un enemigo directo al que hay que eliminar.

Mientras tanto, la población asiste a este desquicio sin creer lo que ve, y en el mundo observan su obcecación demudados. Sus propias huestes empezaron a mirarlo raro. De a poco, comienzan a alejarse, aunque sin musitar palabra. Es como un rey trastornado, del que uno podría reírse despanzurrado, sino fuera porque todo lo que está sucediendo es demasiado trágico.

Para Kirchner, el largo plazo llegó. Habrá guerras en el mundo, y tal vez empiecen en el interior de la Argentina. Si no quieren producir como él dice, no producirán nada y producirá él mismo. Ya aprendió cómo hacerlo. No es tan difícil, asegura. Y uno que lo escuchó se está preguntando si no estarán yendo demasiado lejos.

¡Paren muchachos!

April 1st, 2008

La soldadesca se enfrenta:

Foto Minutouno
Foto Minutouno

Separados por un par de metros en el palco ubicado frente a la Casa de Gobierno y ante el asombro de otros integrantes del Gabinete, el ministro de Economía, Martín Lousteau, y el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, protagonizaron hoy una acalorada discusión pública, que incluyó gestos y nerviosas sonrisas.

Sin disimular y minutos antes de que la presidenta Cristina Kirchner iniciara su discurso en el acto organizado por el Gobierno en Plaza de Mayo, los dos funcionarios mantuvieron un diálogo tenso, en el que el titular de Hacienda se mostró enojado y gesticulando.

El cruce entre ambos funcionarios no es la primera vez que ocurre, aunque sí en público, ya que la vez anterior ocurrió en los pasillos de la Casa de Gobierno con muy pocos testigos, quienes reconocieron que hasta estuvieron a punto de terminar la discusión a los golpes.

Según trascendió, esta vez, el motivo de la discusión fue la supuesta decisión que habría tomado Moreno, sin consultar al Jefe de Economía, de frenar algunos embarques de carne que ya estaban en los barcos para ser despachados.

Lousteau se habría enterado de esta decisión por comentarios de empresarios y habría tenido por objetivo el de desarticular el paro agropecuario.

Martes 1 de Abril de 2008 21:40

Fuente: Minutouno.com

Los bomberos llegan tarde.

April 1st, 2008

Al país hay que pensarlo y no que vaya saliendo producto de la improvisación y del acontecer coyuntural de acontecimientos internos y externos. Lo que ocurrió históricamente fue que Argentina salió de sus crisis sin que estuviera planificado por parte de los gobiernos-sean del signo que fueren- la corrección de los efectos que las mismas causaron en la población.

Puede que el actual gobierno haya preparado un modelo, pero al parecer, el mismo, es el del saqueo político y el enriqueimiento sin límites de la clase gobernante. a tal plan le esta llegando la hora del final.

El pensamiento estratégico, debe anteponerse a la política del bombero, es decir esperar a que se produzcan los incendios y correr a apagarlos, pasandose el día de incendio en incendio. Sin políticas activas no se puede tener destino, sin mapa no hay trayecto ni lugar a donde llegar, vamos a donde nos lleva el viento, a veces arribaremos a puertos seguros y otras a lugares desastrosos.

Luego de perder nuestra República 2000 millones de dólares en estos 20 días de paro, la actual administración nacional ofrece paliativos y no medidas de fondo que requiere el sector agrario, las cuales, deben convertirse en verdaderas políticas de estado, con el agravante que las entidades representativas del campo las están reclmando desde hace varios años.

Una vez más en aras de una ilusión de poder hegemónico se sacrfica a la Nación para favorecer un proyecto que tiene los primeros síntomas del enfermo terminal.

Por ello, suscribimos la Editorial del Diario La Nueva Provincia de Bahia Blanca

Mientras la población comenzaba a sentir los síntomas de la falta de carne, los grandes paredones de la Capital y el Gran Buenos Aires amanecieron, ayer, cuidadosamente pintados con carteles de apoyo a Cristina Kirchner e injurias a la “oligarquía”, que así llaman las masas clientelistas e improductivas del oficialismo a los productores rurales.

Muchos micros escolares de la periferia habían sido charteados ya por la Federación de Intendentes que dirige Julio Pereyra, para acarrear a los prebendarios del conurbano hasta Plaza de Mayo, con el resabido aliento del sandwich, la gaseosa y los 50 pesos finales.

Ayer, el gobierno apenas otorgó unas migajas a los pequeños agricultores, sumándolos al berenjenal de subsidios y reintegros con que han sustituido los precios de mercado, lo cuál obliga al productor a demostrar que él es pequeño y no oligarca, y a enfrentarse con la burocracia fiscal.

A esta altura vale preguntarse por qué no cancelan el aumento de las retenciones, en vez de ofrecer complicados sistemas contables que, según afirman desde la Casa Rosada, resultan lo mismo que si suspendieran la medida.

Milagrosamente, por el momento, pese a la gimnasia de la Gendarmería, ayer, y de los paramilitares de Moyano y D’Elía, la semana pasada, no se han registrado víctimas, cosa que prueba la lógica del conflicto, que todo el país acepta como una puja por ingresos, desde la derecha hasta la izquierda, aunque se rechacen los “cortes”.

Otra cosa sería, por cierto, si el régimen produce las confiscaciones previstas en la inconstitucional Ley de Abastecimiento o, peor, si instala el estado de sitio, porque entonces puede pasar cualquier cosa.

La gran marcha de la abundancia

March 31st, 2008

Escribe Jose Benegas.

Residencia de Los K en Calafate. Foto Blog: `No me parece´
Residencia de Los K en Calafate. Foto Blog: `No me parece´

Oligarcas kirchneristas de todo el país marcharán mañana a la Plaza de Mayo con el objetivo de demostrar que son más que quienes protestan por los impuestos e intervenciones en la actividad rural. Gobernadores, intendentes, sindicalistas, piketeros a sueldo y otros rentistas del fisco harán su demostración de número.

Una vez logrado el objetivo de demostrarse todos que son más y sobre todo el de estos oligarcas de demostrarle al jefe que se ganan su abundancia, todo seguiría igual.

A las 15 está previsto que se mande otro discurso la presidente en ejercicio del kirchnerismo, la oligarca de la renta inmobiliaria Cristina Kirchner. La hora un tanto insólita tiene que ver con la previsión de que la gente menos abundante que tiene que trabajar no pueda responder con una salida masiva espontánea a la calle para rechazar otra vez las palabras de la señora. Está pensando mucho qué va a deicr porque se pregunta qué pasa que todo el mundo no dice últimamente lo inteligente que es y no tiene en cuenta cómo recuerda números y detalles. Piensa que no ha explicado lo suficiente que todo esto le pasa por ser mujer. Algunos rumores que no pudimos confirmar indican que estaría evaluando poner fin a la crisis mediante una operación de cambio de sexo.

D´Elia y Cavallo un sólo corazón.

March 30th, 2008

documento historico

Hace 14 años, D’Elía le escribía a Domingo Cavallo para felicitarlo
Fue el 7 de abril de 1994. La firmó junto a Juan Carlos Alderete en carácter de “dirigentes de las villas y los asentamientos”. En tono calmo y esperanzado, D’Elía realzaba “la invalorable pericia técnica” del entonces ministro y su equipo, al igual que “la conducción política del Presidente Menem”. Como hoy, pero en sentido inverso, cargaba contra la clase media.


Suele decirse que pocos dirigentes políticos pueden resistir la contundencia de un archivo. Y Luis Angel D’Elía no escapa a la regla. El 7 de abril de 1994, el actual archienemigo de los ricos, los blancos, la clase media y los “nefastos 90” le escribía al entonces ministro de Economía, Domingo Felipe Cavallo, para felicitarlo por “el fenomenal ordenamiento de la economía”. Firmó la carta junto al titular de la Corriente Clasista y Combativa, Juan Carlos Alderete, con quien hoy está enfrentado. Alderete no se hizo kirchnerista.

A continuación, el texto completo de ese mensaje, sin comentarios al margen:

De nuestra mayor consideración:

Con seguridad, 1989 quedará marcado en la historia de los argentinos como el tiempo en que estallaron todas las variables económicas y la hiperinflación invadió la vida, la historia y las costumbres de los ciudadanos. La inmoralidad se puso el ropaje de la especulación y amenazaba con quedarse a vivir para siempre entre nosotros.

Los dirigentes de las villas y los asentamientos multiplicábamos nuestros esfuerzos hasta el infinito. Todavía podemos recordar vivamente las largas y difíciles charlas con los compañeros, tratábamos de disuadirlos de cometer actos irracionales que, como los saqueos de San Miguel y La Matanza, segaron la vida de algunos de ellos.

Las largas colas en las ollas populares para conseguir un plato de comida, las interminables gestiones para proveer de alimentos a los que, en medio de la desesperación, eran colocados al límite mismo del abismo. Esta situación la padeció toda la sociedad argentina, pero en particular nosotros. Los más humildes hemos quedado marcados en la memoria y en la piel por el recuerdo de aquello que no queremos vivir nunca más. El catastrofismo de ciertos intelectuales generadores de opinión, los análisis políticos de “medio pelo” y los criterios de la pseudointelectualidad hipócrita, intentan instalar en los medios masivos de comunicación una serie de cuestionamientos a la política económica que ni de lejos se asoma a la percepción que de ella tiene nuestro Pueblo, en especial los más humildes. La estabilidad económica, el acceso a determinado tipo de crédito, la movilización de la obra pública (en particular en los barrios marginales), el fenomenal ordenamiento de la economía son, a pesar del abismo que intenta asestar esta nueva forma de intelectualidad antipopular, una conquista irreductible que Pueblo y Gobierno hemos alcanzado juntos, con la conducción política del Presidente Menem y con la invalorable pericia técnica de Ud. y su equipo de colaboradores.

La desburocratización y la efectividad de la política social, el incremento de empleo y la calidad del mismo, juntamente con el sesgo exportador que nuestro país debe alcanzar, son metas pendientes que deberemos alcanzar juntos.

Tenemos motivos de sobra para tener Esperanzas, tenemos la certeza profunda de que estamos en el camino correcto, tenemos la decisión irreversible de acompañarlo en la construcción de un país donde una economía eficiente como la que conduce, pueda conjugarse con la Justicia Social.

Queremos animarlo en la tarea emprendida, invitarlo a no dejarse desalentar por las voces del pasado y a seguir conduciendo la decisión que emana de sus convicciones más profundas, para seguir dando las batallas pendientes que sin duda harán de la Argentina uno de los grandes países de la Tierra.

Es cierto que quizá algunos funcionarios tendrían que obrar más cristalinamente, pero no es menos cierto que la corrupción es un tema puntual al que, en algún momento, habrá que prestarle atención. Pero, al lado de las enormes cuestiones que Ud. ha podido resolver y plasmar en la cotidaneidad de los ciudadanos pierde su relevancia y peso específico.

Sepa ya, que sus habituales críticos intelectuales no se atreven a criticar públicamente los beneficios de la estabilidad, lo que grafica de alguna manera la carencia de modelos alternativos, no sólo en la Argentina sino en la sociedad Universal contemporánea.

Sepa usted que puede contar con nosotros.

Fraternalmente

Luis Angel D’Elía

DNI 12.894.313

Juan Carlos Alderete

DNI 10.539.167

Un minuto de humildad.

March 30th, 2008

Escribe; Eugenio Paillet


¿Es el gobierno un ente perverso dedicado a planificar sólo sufrimiento para los ciudadanos? No, no lo es. Aunque habría que convenir que subir al escenario de Parque Norte al impresentable Luis D’Elía, después de las gravísimas agresiones de patotero de barrio y de sus expresiones claramente xenófobas –que hasta ahora no han merecido ni un suspiro de la titular del Instituto Nacional contra la Discriminación, María José Lubertino–, es nomás un gesto casi perverso, antes que una abierta provocación.

¿Hay en el gobierno funcionarios dedicados a planificar el futuro sin la más mínima preocupación por el análisis previo –ni hablemos del diálogo con los sectores involucrados– que permita conocer, y en ese caso evitar, las consecuencias no queridas o perjudiciales para los actores sociales a los que van dirigidas sus políticas? Sí, los hay.

Allí habría que encontrar la matriz del peor conflicto que ha atravesado la joven administración de Cristina Fernández, y podría decirse sin demasiado margen de error que también la de su marido y antecesor. Eso, sumado a una incontable serie de errores políticos, de muestras de incompetencia supina y de una agravada dosis de soberbia y desparpajo, ha convertido al país en un hervidero y a la sociedad en un actor pasmado y temeroso de la construcción oficial de escenarios que se creía definitivamente desterrados después de la tragedia de 2001.

Cristina Fernández tuvo un minuto de humildad y 69 de renovada tozudez y soberbia en el discurso de Parque Norte. Fue, aunque parezca de otro planeta, todo lo que el gobierno estaba dispuesto a dar para obligar a los dirigentes del campo a levantar un paro que provoca desabastecimiento y calienta los ánimos a niveles peligrosos.

Vale la insistencia. ¿Cómo pedir con humildad que el campo levante el paro sin ningún condicionamiento, mientras los rostros desencajados y los puños crispados de D’Elía y Pérsico se filtraban en la imagen de televisión, amenazando con nuevas golpizas y calificativos denigrantes hacia un sector de la población que harían empalidecer a la mismísima Venezuela de Hugo Chávez?

Veamos toda la saga para no quedarnos sólo en la contemplación del árbol. Los Kirchner –y quienes los rodean y acompañan desde la oscura noche de los 70– no hacen distingos en la composición social y política del país que gobiernan. Los que no están con ellos son partidarios de Videla que quieren voltearlos mediante un golpe de Estado. No hay un mínimo de racionalidad ni intención de detenerse entre las mil variantes que se encuentran entre ambos extremos.

Así, el matrimonio presidencial decide quiénes son los buenos y quiénes los malos. Quién puede manifestar en la Plaza de Mayo y quién no. Deciden cuál es el número de inflación mensual que más les gusta. Atacan a los que cortan rutas porque reclaman frente a una política de retenciones francamente confiscatoria, pero permiten que otros actores corten calles, como los grupos de choque pagados por la Casa Rosada, y puentes fronterizos, como los asambleístas entrerrianos.

En un país donde el 65 por ciento de la población no votó a Cristina Fernández el 28 de octubre, está prohibido golpear cacerolas o llegarse hasta un paseo público para protestar pacíficamente por sus derechos arrasados. Lo saben bien los protestantes que recibieron sobre sus humanidades el rigor de los grupos de choque del gobierno.

Quienes conocen el paño y trajinan las alfombras rojas del poder saben que una sola llamada de Oscar Parrilli al celular de D’Elía o de Pérsico hubiese bastado el martes para mantener a los piqueteros en sus cuarteles. Ese gesto de racionalidad, sin embargo, hubiese ido a contrapelo de la estrategia de los Kirchner, quienes decidieron echarle más nafta a la hoguera por el simple y gastado argumento de que están en juego “la autoridad de Cristina” y la estabilidad de su gobierno.

Frente a ese cuadro: ¿por qué alguien podía suponer, no sin un alto grado de infantilismo, es cierto, que el gobierno iba a llamar a los productores para consultarlos sobre las medidas que pensaba lanzar y generar consensos, en ese momento y no después de dieciséis días de huelga, que permitieran su aceptación o su debate?

Había que escuchar, tras el minuto de humildad y los 69 de insensatez de Cristina, a quienes en el gobierno jugaban con fuego. “Acá hay una conspiración para voltear al gobierno”, decían exaltados. Frente a la perplejidad de los interlocutores por tamaño despropósito, venía la réplica cargada de sorna: “Ustedes son inocentes, muy inocentes. No se dan cuenta que acá hay otra cosa; acá hay un plan para voltearnos”.

Realmente, desde la cima del poder, y de allí para abajo, creen que quienes salieron a golpear cacerolas y llegaron hasta plazas y paseos en todo el país son hijos e hijas de Elisa Carrió, de Mauricio Macri, adoradores de Videla, opugnadores de la política de derechos humanos del gobierno y señoras paquetas de Barrio Norte. Jamás aceptarán que hubo allí miles y miles de ciudadanos comunes que están hartos de que Guillermo Moreno dibuje los números del costo de vida, de que los productos de la canasta familiar aumenten a niveles insostenibles, de la soberbia y la prepotencia, y ahora del patoterismo vil de los D’Elía y los Pérsico, con cobertura política y económica proporcionada desde el primer piso de la Casa Rosada.

No pocos se preguntan por qué el gobierno dejó crecer durante quince días la protesta del campo. Por qué escondió la policía y la Gendarmería mientras se renovaban las protestas en plazas y rutas nacionales. No hay explicación, a menos que también de este lado se empiece a hablar de las famosas teorías conspirativas, para el largo silencio de radio de los funcionarios. O del silencio de Cristina durante sus vacaciones en El Calafate, antes de desembarcar guerrera y bravucona en el palco de Parque Norte.

Tampoco hay explicación para que el gobierno reconozca sólo ahora, con la protesta desmadrada por las bases rurales y la población sumida en un largo padecimiento de góndolas vacías y precios por las nubes gracias a los pescadores de río revuelto, que había un paquete de medidas –un Plan B, que negó una y otra vez el dubitativo Martín Lousteau– para corregir algunas de las inequidades del plan confiscatorio de las retenciones móviles. En la Casa Rosada admiten sin tapujos que ese plan correctivo, que iba a ser difundido poco después del primer anuncio del ministro de Economía, quedó guardado en un cajón de la Jefatura de Gabinete apenas iniciado el paro del campo. Dicen que avanzar en esa dirección significaba caer en un “retroceso político” con la medida de fuerza en marcha. Y que era necesario preservar “la autoridad presidencial”.

Algunos de los que así hablan se han disparado un balazo en el pie. Porque, más allá de las bravuconadas, del discurso de barricada y de la supuesta fortaleza política de que se hizo gala, el gobierno ha terminado por ceder. No sólo apareció el Plan B tan negado en el comienzo de la protesta. El gobierno acabó condicionado y llevado a una mesa de diálogo a la que había jurado no sentarse mientras quedara un chacarero a la vera de la ruta. También fue evidente que, pese a la furiosa negativa de Kirchner de las primeras horas, fueron varios los gobernadores que, desafiando esa orden –que no reconoce las realidades de los mandatarios en sus propias provincias y sólo busca preservar el poder de la Casa Rosada– se sentaron en diálogos a escondidas con los dirigentes de las cuatro entidades del campo.

La realidad está a la vista: el gobierno negocia con los dirigentes agrarios con el paro suspendido, y no en todos los cortes, pero no levantado. ¿Dónde está la pérdida de autoridad presidencial? En ninguna parte. Sólo en la mente de afiebrados operadores del ultrakirchnerismo que ven fantasmas y golpistas detrás de cada puerta.

El paro del campo dejará nuevas grietas en el andamiaje del gobierno y del kirchnerismo, por más que quieran disimularlo. En aquellas horas calientes, Julio de Vido y Guillermo Moreno se sentaron a mirar por TV la gestión de Alberto Fernández y Lousteau. Se dice que desde las cuevas del devidismo más recalcitrante salieron, durante la semana, versiones de renuncia del ministro de Economía. En efecto, hay en esos y otros sectores del gobierno quienes acusan al dúo de haberse manejado con imprecisiones, con errores conceptuales e históricos y con escasa cintura política a la hora de presentar el paquete de retenciones y otras medidas confiscatorias. “Se lanzaron sin red”, decía uno de sus enemigos. La verdad, resulta de una inocencia mayor suponer que aquel anuncio tan controvertido no contó con el paraguas protector de Cristina y Néstor. ¿Cómo decir, sin sonrojarse al menos, como lo hacen en el devidismo, que Lousteau actuó de manera inconsulta?

Lousteau abrió su boca de manera inusual por esas horas, ante cuanto micrófono se le puso enfrente, para defender su posición: sabe en la intimidad que hay quienes desde el gobierno quieren convertirlo en el pato de la boda si las cosas no terminan por enderezarse a gusto del matrimonio.

Dos últimas comprobaciones. La primera es que Kirchner reasumió la Presidencia, en sentido apenas figurado, durante las horas calientes. Suyas fueron todas las estrategias montadas, las frases más calientes de los dos discursos de Cristina en el Salón Sur y en Parque Norte. Y manejó con rienda corta a los gobernadores que amenazaban sacar los pies del plato. La dama asintió en cada oportunidad sin chistar.

La siguiente: los Kirchner han terminado por refugiarse definitivamente en el más viejo peronismo. En sus banderas y sus consignas. Gobernarán desde el peronismo, que ya ha demostrado que es temible cuando está en el poder y cuando siente amenazadas sus posiciones. Los transversales y los concertadores plurales son desde ahora meros convidados de piedra sin voz ni voto.

En medio de semejante fárrago, Guillermo Moreno aprovechó para colar en los diarios su última burla al ciudadano común: la inflación de marzo fue de apenas el 0,6 por ciento.