EL GOBIERNO ENTREGÓ UN MILLONARIO SUBSIDIO A SÁBATO PARA EL MUSEO QUE LLEVARÁ SU NOMBRE
Así informaba el pasado día 6 del corriente sobre este hecho, entre otros medios, el matutino Clarín.
El Gobierno Nacional entregó este mediodía al escritor Ernesto Sábato un subsidio de un millón y medio de pesos destinado a la Fundación Museo que llevará su nombre.
“El efecto que va a tener (el museo) como difusor de lo nuestro, de esa cultura de los mejores intelectuales, me parece impresionante”, dijo la senadora Cristina Fernández de Kirchner en el acto de entrega, realizado en la casa del escritor de Sobre héroes y tumbas, en la localidad bonaerense de Santos Lugares.
La primera dama fue a la casa del intelectual junto al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el ministro de Educación, Daniel Filmus. Allí estuvieron unos 45 minutos. “Fue una gran emoción poder disfrutar de este encuentro”, dijo Fernández de Kirchner tras despedirse de Sábato, quien, por su parte, agradeció el aporte económico oficial.
Este peculiar escritor, más mediático que brillante o prolífico en su obra literaria, ha sido favorecido con halagos similares a los de un monumento en vida. En efecto, el gobierno nacional, en pleno uso de sus facultades, le hizo entrega de un millonario subsidio. Sin importarle, que con quien departía en el inicio de la última dictadura militar, era el del cuadro descolgado por Bendini en el Colegio Militar.
No tienen igual suerte los habitantes de la provincia de Santiago del Estero. El intendente de una localidad, llamada Rincon, quiere que al menos se les entregue a sus habitantes un crédito para conseguir agua en un pozo que deberían construir, cercano a ese poblado que sufre horrores, debido a la sequía que azota a gran parte del otrora estado provincial “manejado por el Juarismo”. Para ellos, no hay parecidas medidas que las que beneficiarion a Sábato.
Este pecado venial, que nos acompaña en forma permanente, nos lleva a una constante revisión de archivos. Es así que explorando ese gran baúl que guarda hechos de la historia, nos encontramos con un dato imposible de soslayar:
“La comida comenzó con budín de verduras, puntas de espárragos, salsa blanca y golf. Después y mientras tomábamos excelentes vinos servidos de botellas envueltas en su conveniente servilleta blanca, se pasó a los ravioles con una salsita de tomates. A los postres llegaron ensaladas de frutas con dulce de leche o crema, según los gustos. Finalizamos con café”.
Así detallaba Horacio Ratti,
por entonces presidente de la SADE, el menú con que el Presidente de la Nación, Teniente General Jorge Rafael Videla, agasajó en la Casa de Gobierno el 19 de mayo de 1976 a los cuatro escritores convocados “para conversar abierta, francamente de los problemas que atañen a la cultura en relación con la situación del país”, según anticipara el diario Clarín dos días antes del encuentro.
En el inicio de una etapa que marcaría, al decir de Videla a sus comensales, “un nuevo rumbo del país” este cónclave de representantes de la literatura nacional: -Jorge Luis Borges, Leonardo Castellani, Horacio Esteban Ratti y Ernesto Sábato- despertó gran interés en los medios, convenientemente aleccionados por la usina proveedora de información, la SIP (Secretaría de Información Pública). 30 años después de aquel almuerzo, no está demás recordarlo.
El diario Río Negro, también recordaba de esta forma, aquel fatídico 24 de marzo de 1976 y la posición que oportunamente le cupo al escritor recientemente subsidiado.
No pocos intelectuales también compartieron con entusiasmo el nuevo rumbo político. Quizá el caso emblemático sea el de Ernesto Sábato, que en compañía de Borges, el padre Leonardo Castellani y el presidente de la SADE, compartió un almuerzo con Videla y le expresó de mil maneras su apoyo, según relató el padre Castellani.
Ello no fue obstáculo, claro, para que posteriormente Sábato se horrorizara por los crímenes cometidos por el poder que titularizó en su primera fase, su antiguo anfitrión, para luego abominar de ellos y se transformara en uno de los rostros más doloridos de rechazo a la dictadura.
Arturo Jauretche, fue un verdadero arquetipo de la literatura popular, un visionario de la política y un argentino con mayúsculas. A él, nunca le tocaron subsidios, es probable además que no lo hubiera permitido, y en referencia a ciertas actitudes de ciertos gobiernos de turno, decía entre otras cosas:
(1)” un Estado defensor de la libertad del hombre para que éste se realice en plenitud, es decir: dar vuelta al vigilante para que, en lugar de cuidar que la libertad del hombre no lesione a los dueños de lo económico, cuide que los dueños de la economía no lesionen la libertad del hombre”.
Jauretche hizo esta reflexión en la década del 40 y en directa crítica a un gobierno corrupto como el que luego sería desplazado por la revolución de 1943. A veces los parecidos de familia en las acciones políticas, permanecen vigentes a pesar del tiempo y las circunstancias transcurridas.
La formación ciudadana resulta en nuestro país harto difícil, ya que al argentino medio se lo somete a un bombardeo permanente de metamensajes, ora provenientes de las agencias oficiales, o de ciertas publicaciones que pactan descaradamente con los “jefes de turno”. La verdadera libertad, entonces, quizás la encontremos haciendo una revisión y comparación de los hechos actuales con las circunstancias del pasado.
Prueba de lo anterior, está brillantemente expuesto por la pluma de una de las mejores profesionales de las letras y filosofía de habla hispana, la argentina BEATRIZ SARLO.
¿Cómo se forma un ciudadano? se pregunta Beatriz Sarlo
La escuela parece nuevamente responsable de responderla bien y con éxito. Sin embargo, los mejores profesores de instrucción cívica del planeta no pueden competir con un par de periodistas televisivos incultos o malévolos que, un día cualquiera, agitan la opinión pública con la falsedad de que la libertad condicional de un encausado equivale, en la práctica, a declararlo inocente.
Es bueno preocuparse por la formación de los lectores, pero casi me parece más importante la de ciudadanos que puedan distanciarse de los peores representantes del establishment audiovisual.
La comparación con lo expuesto por Beatriz Sarlo, lo traemos al presente con el propósito de resaltar ciertas actitudes mediáticas, que impulsadas por los interesados de turno, pretenden distorcionar lo objetivo, presionando con una exagerada ideologización, sobre ciertos hechos y personas, de las cuales es imposible desvirtuar realidades, aunque éstas ya formen parte del pasado.
Por ello, en ocasiones, muchos quedamos exhaustos ante tanta hipocresía, ante tanta postura camuflada de histerismo defensor de derechos humanos, que por razones poco menos que fantasmales, sus efectos sólo alcanzan a ciertos elegidos, mientras que otros, serán siempre víctimas de la amnesia cuasi parapléjica; patología tan común en ciertos personajes, que por momentos, muta en una verdadera pandemia.
(1)A.J. “Forja y la década infame”. Pág. 147. Peña Lillo, 1984.