"Un grupo considerable de la sociedad le dijo a Kirchner: 'Hasta aquí llegó tu autoridad y en esto no te obedecemos', y tendrá que cambiar su modelo de poder"
Vicente Massot, director del diario La Nueva Provincia, politólogo y sociólogo analiza cuáles podrían ser los escenarios posibles luego de la votación (o no) en el Congreso de la ley de retenciones. Para él, si pierde en Diputados, Kirchner tendrá que cambiar su forma de gestión porque será evidente que se le dividió el peronismo.
Entrevista realizada por Tomás Vidal, para Urgente 24.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Vicente Massot, director del diario La Nueva Provincia, politólogo y sociólogo analiza cuáles podrían ser los escenarios posibles luego de la votación (o no) en el Congreso de la ley de retenciones. Massot, junto al economista Agustín Monteverde, redactan y difunden el newsletter InC., que ha anticipado escenarios difíciles para la macroeconomía. Pero hasta la crisis agropecuaria, la política parecía zafar de la condena. Ahora, eso se terminó.
-¿Qué escenarios posibles imagina, sobre todo con las últimas versiones que indican que si finalmente Néstor Kirchner no consiguiera el número necesario de diputados para votar a libro cerrado, optarían por no dar el quórum para que se sancione la ley?
-Me parece que hay distintos escenarios, todos ellos probables. Es difícil a esta altura determinar cuál de todos ellos es el que finalmente vaya a ocurrir.
Número uno: que Kirchner de la batalla y la gana. Ganar para Kirchner es básicamente que no se le hagan modificaciones a la resolución 125 y sus modificatorias. En ese primer escenario Kirchner se presentaría al país como el gran vencedor. Ahí lo que habría que ver es cuál es la reacción del campo, en atención a que si bien es cierto que es más difícil oponerse a una ley del Congreso que a una simple circular del Poder Ejecutivo, de todas maneras los ánimos están muy caldeados y yo veo muy poco probable, aún cuando las cuatro entidades concilien una posición de mesura y de desensillar hasta que aclare, que las bases lo acaten.
-Si eso ocurriera, estaríamos ante un escenario de fractura social…
-Acá lo que sucede es que esta es una crisis inédita. Y el dato central es este: se ha extendido una desobediencia civil como el país no había conocido.
-¿Tampoco con los cacerolazos de 2001?
-Por supuesto que todo quiebre institucional supone una desobediencia a las autoridades constituidas, eso está claro y también vale para los golpes militares. El tema es que sin grados mayores de violencia, aquí lo que existe es una extendida desobediencia que cruza en diagonal a la sociedad argentina, y que no es solamente monopolio de gente que se subleva en el conurbano, o algunos grupos piqueteros. No, una parte importante de la sociedad argentina le ha dicho a Kirchner: “Hasta aquí llegó tu autoridad, esto no lo obedecemos”. Esto se transparenta en los cortes de ruta, en los cacerolazos, en la acción de no vender granos y es una desobediencia civil, no caben dudas de eso. Entonces, el mando que impuso durante 4 años y hasta fines de 2007 fue incontestable, pero hoy no logra hoy imponerse.
Impartir órdenes, en política lo hace cualquiera; el problema es que aquel que se arrogue la capacidad de mando consiga que le obedezcan. Lo que ocurre desde hace algo más de 100 días es que una parte de la sociedad argentina ha dicho: “Hasta aquí llegó tu mando, esto lo desobedecemos”.
-Entonces, en este primer escenario de victoria de Kirchner, usted plantea que la desobediencia social podría continuar en el tiempo.
-Me parece que no tan extendida como la que vivimos durante 100 días, pero yo no veo que el campo acate mansamente, se guarde en cuarteles de invierno y pague todas las retenciones conforme a la 125. Yo no lo veo.
-Entonces, usted dice que más allá del resultado, van a quedar consecuencias permanentes a nivel social y político.
-No sé si serán permanentes, pero sí que se van a arrastrar en el tiempo, no sabemos cuánto. Lo cierto es que esto no va a terminar el día que se sancione la ley.
-¿Cuál es el segundo escenario que usted planteaba?
-Que Kirchner pierda la elección, algo que yo creo que sería improbable, porque antes de perder se van a retirar del recinto, no van a dar el quórum. Es algo posible pero a mi juicio muy poco probable.
-Y esa dilación temporal, ¿que consecuencias podría tener?
-Yo creo que ahí tendríamos una rebeldía en masa, porque cualquiera va a descubrir que detrás de la estrategia de dilación, se encuentra el hecho de que Kirchner no quiere dar la batalla porque la pierde. Entonces creo que ahí tenemos cortes de ruta en cuestión de días.
-En el caso de que se diera lo que usted considera “improbable”, que es que el oficialismo pierda la votación y se sancione una ley con una escala nueva de retenciones, ¿cómo quedaría el escenario político?
-Con un Kirchner muy disminuido. No se trata de que modificar la circular 125 signifique una derrota. Sino porque él se abrazó a la 125 e hizo de ella una especie de cota de la que no se podía pasar. Él es el que ubicó la 125 en el centro de la escena e instaló en la sociedad ‘Todo o nada’. Al haber sido así, en la medida en que esa circular se retoque, Kirchner queda seriamente disminuido en su autoridad. Eso no significa que se vaya a caer el gobierno, ni que tenga una crisis de gobernabilidad a la vuelta de la esquina. Significa que su poder nunca va a ser el de antes.
-La conclusión, entonces, ¿es que si Kirchner pierde esta batalla tendrá que cambiar completamente su forma de ejercer el poder y pasar de una gestión hegemónica a una negociación y formación de consensos permanente?
-Sí. Exactamente. Eso es así. Pero vale considerar también qué Kirchner deja instalada una crisis sin perder la votación. Kirchner perdió el voto del campo, siguió el drenaje de las clases medias urbanas horrorizadas de los desmanes de Luis D’Elía y otras patotas… tiene prácticamente toda la prensa en contra, cuando en 2007 la tenía casi toda a favor… Hoy, salvo Página/12 y Cristina, Néstor está en contra. Y tan importante como todo eso es que a Kirchner se le ha fraccionado todo el peronismo. En el medio de la crisis, el peronismo cordobés lo llamó “estalinista”, el PJ santafesino tuvo que buscar cómo impedía que el ascenso de Carlos Reutemann dominara el escenario, Jorge Busti y Mario Das Neves ya plantearon distancias…. y todos lo que ya están lejos de Kirchner pero que no lo dicen en público…
Esto es lo que ya perdió. Si se le agrega otra gente que no puede disciplinarse a su bloque, significaría que la crisis tiene forma de catástrofe para la forma de ejercer poder que tiene Néstor Kirchner. La catástrofe no significa que se vayan a caer mañana. A partir de entonces, Kirchner tendrá que cambiar su forma de gobernar.
-¿Cómo quedan el campo y las entidades en estos posibles escenarios?
-Ese es el gran desafío que tienen. El campo pasó en 100 días de ser un inválido político que todos ignoraban a transformarse en el principal grupo de presión que tiene la Argentina. ¿Cómo sigue eso? Yo creo que es el gran desafío, porque esto se dio en una situación extraordinario. Y lo extraordinario pasa rara vez.
Entonces, el punto consiste en cómo el campo puede transformarse en algo parecido a la Unión Industrial Argentina.