
Sostiene Nicolás Framarino que “si el hombre no pudiese conocer más que por su propia percepción directa, pobre y escaso sería el campo de sus conocimientos; pobre en el mundo de las ideas y pobre en el mundo de los hechos”; se pregunta a continuación el citado autor si se deberá renunciar al conocimiento de las cosas cuando nadie las haya percibido, respondiendo en forma negativa, para agregar: “entre cosas y cosas hay hilos secretos e invisibles a los ojos del cuerpo, pero visibles a los de la mente; hilos providenciales, por los cuales el espíritu va de lo que conoce directamente a lo que directamente no puede percibir”, y añade: “por tales vías, invisibles a los ojos del cuerpo, es por donde el espíritu humano, ante las causas pasa a pensar en los efectos, y ante éstos se eleva a pensar en las causas”
cónf. El texto “Lógica de las Pruebas en Materia Criminal”, Librería Editorial General Lavalle, pág. 149
Esta excepcional cita doctrinaria, de imperdible relevancia en el estudio del Derecho penal, nos da a su vez una pauta que tiene por objeto desarrollar un tema muy en boga por estos días, donde hechos que ya son de dominio público, y que intentaban disimularse desde ciertos estamentos del estado, han salido a la luz cual tropel desenfrenado. En efecto, la renovación de la cúpula del INDEC, deja claramente al descubierto una maniobra burda y atentatoria contra el principio básico que tienen los actos del estado, el cual no es otro que su publicidad.
El gobierno ha intentado descartar las pruebas conducentes que emergían del organismo en cuestión. Los indicios que han salido a luz por otras vías a raíz de hechos conocidos, nos indican que la inflación ha despertado nuevamente, no para que rápidamente imaginemos un “Rodrigazo”, si, para que estemos alerta. Así lo dejan traslucir recientes declaraciones de González Fraga.
No obstante todos los esfuerzos realizados por parte de la propaganda oficial, y la lucha denodada de Moreno, ha sido abortada la maniobra que pretendía sepultar exclusivamente con soberbia y contumacia una realidad que poco a poco irá desbordando a la administración K; la inundación completa es cuestión de tiempo.
Por otra parte, se ha pretendido mostrar a la sociedad que quienes elaboraban con datos reales los índices de precios y sus contingentes resultados hasta hace muy poco tiempo, y que además por años demostraron su eficacia debido al alto grado de profesionalismo e independencia, que, por otra parte dichos datos una vez publicados eran creídos por la comunidad especializada y el pueblo en general, hoy, ya no pueden contar con aquel aval de credibilidad, pues, ello ha sido destruído por el omnímodo poder presidencial, expoliado por la cobertura irreverente de los alcahuetes de turno.
Este grotesco mamarracho, no hace más que acentuar el debilitamiento de una administración sostenida hasta el presente por-entre otros elementos- una buena demanda internacional de los llamados “commodities”, o “bienes genéricos”, que quizás pueda extenderse en el tiempo, pero la dilapidación que se ha hecho hasta el presente de los recursos ingresados al fisco por tales conceptos, que a su vez representan el sacrificio de miles de argentinos, es sin duda, el proemio de un costo que fatalmente deberemos pagar.
Surgen en el horizonte político grises nubarrones. Los que desde hace tiempo somos críticos de este proceso, no nos alegra que parte de lo publicado en este sitio se corrobore con la realidad.
Desbrozando el inicial párrafro doctrinario, no concebimos que el gobierno nacional se repita en prácticas políticas ya fracasadas en un pasado reciente. (Subsidios, controles, endeudamiento vía Chavez, pretensión de ahogo a la justicia, falta efectiva de impulso a un necesario desarrollo que aumente efectivamente la producción y consumo, señalando solamente algunos de otros puntos que por añadidura abultarían la cita)
Ello nos indica la no percepción directa de hechos ya acaecidos. Tampoco vislumbra la actual cúpula del ejecutivo federal los invisibles y visibles hilos conductores, que conectan los hechos conocidos y los que pretende consumar. De persistir en tal rumbo, nos arrastrará irremediablemente a otro traspié. Tiene esta administración en la puerta los efectos, no debe por tanto seguir alimentando las causas, que, indefectiblemente lo fagocitarán.
El antónimo de catarsis es corrupción. Por ello, bregamos para que los agentes directamente responsables de la conducción política del país, produzcan un necesario recorrido introspectivo y purificador de sus actos y proyectos. De tal resultado, quizás provengan acciones que nos salven de un aciago destino.
Enrique Serra.-
un comentario y muy breve. EN OCTUBRE TENEMOS LA POSIBILIDAD DE CAMBIAR EL DETINO NEFASTO QUE NOS ESPERA. ARGENTINOS SOMOS 40.000.000 QUE NO PODEMOS EQUIVOCARNOS TODOS.