Capitis Diminutio.

March 28th, 2008 by Opinorama Leave a reply »

El término latino capitis diminutio, fue empleado en el día de ayer por nuestra Presidenta en el discurso casi de barricada que desarrolló en Parque Norte, en el mismo, quizás con algo menos de intemperancia que la acostumbrada, llamó al diálogo a la gente del campo.

La expresión verbal señalada en el título, fue una referencia casi metafórica con la cual la Sra Presidenta aludía a su género, en el sentido que todo a una mujer le cuesta más, y particularizando la circunstancia por la que le toca atravesar al país, ello sería una barrera adicional-según la primera magistrada-que obligadamente debe sortear en forma adicional. Dificilmente buena parte de la concurrencia haya tenido noción de su significado-salvo los abogados con algún recuerdo de su paso por la facultad-Pero de ninguna forma coincidimos con la subjetiva posición de Cristina Fernández, que siendo mujer se le ponen trabas accesorias al alto mandato que el pueblo le otorgó.

Una columna de opinión de Esther Tusquets hace referencia al término, asimilandolo tal si fuera una “disminución” de la libertad. En tal sentido la misma expresa:

Las visiones pequeñas conducen a soluciones pequeñas y a creaciones diminutas. Uno puede terminar preocupado de lo subalterno. La calidad de vida es una aspiración legítima, pero sus versiones descafeinadas pueden ser origen de desequilibrios muy duros.

Más adelante, la columnista, replica sobre la libertad, elemento, que no es tomado muy en cuenta por los actuales gobenantes. Sobre el mismo dice Esther Tusquets:

Hay que cuidarse de un modo de vida insípido, la libertad fue concebida para ampliar los horizontes. El ensimismamiento a la larga produce anomia o depresión. El espacio de libertad al que uno renuncia, generalmente, lo termina usando otro.

Volviendo al término en cuestión; Capitis Diminutio significa, de acuerdo al Diccionario de Expresiones y frases latinas. – Madrid : Gredos, 1995

“Disminución de categoría”, “pérdida de derechos civiles”. Todo ciudadano romano desde el punto de vista del Estado era un caput o persona y las relaciones que de un hombre hacían un ciudadano se referían a tres condiciones o status : 1ª)status libertatis por el que las personas eran libres o esclavas. Quien desde la libertad caía en la esclavitud, como los prisioneros de guerra o los condenados a pena capital , sufrían la capitis deminutio maxima. 2ª) status civitatis. Todo hombre que vivía en el Estado romano era civis o latinus o peregrinus y si perdía este estado de ciudadanía, por ej. con el destierro, sufría la capitis deminutio media 3ª)status familiae. Si una persona pasaba de una familia a otra y perdía los derechos de su familia anterior sufría la capitis deminutio minima.

Haciendo un uso extensivo del término que nos ocupa, la capitis diminutio es lo que pareciera, potencialmente, anidar en la cognición de la Sra. Presidenta sobre la problemática del campo y del resto de componentes que desató la furia cacerolera.

En su discurso la Presidenta otra vez hizo mención sobre algunas hojas de la historia. Los hechos pasados pertenecen a ese tiempo y de ninguna forma pueden reiterarse. A pesar de ciertos sueños truncos, la historia no se repite:
Los años que van desde mediados de la década del ’50 a mediados de la del ’70, aproximadamente, fueron años muy convulsionados en el mundo entero. Durante ese período se registraron cambios y movimientos revolucionarios en distintas dimensiones de la experiencia social: en la política, en el arte, en la cultura, en las relaciones internacionales, etcétera. Más allá de sus particularidades o características específicas, estos movimientos tenían en común su rebeldía frente al autoritarismo y al poder (político, económico, social), su cuestionamiento ante lo establecido. La palabra “liberación” parece ser una clave, un común denominador de lo que estaba pasando en distintas partes del planeta: muchos países dependientes enarbolaban las banderas de la “liberación nacional”; grupos de mujeres levantaban la de la “liberación femenina”; en gran parte de Occidente nuevas camadas de jóvenes proponían y practicaban la “liberación sexual”; surgían y se consolidaban movimientos políticos de izquierda que, cuestionando las diferencias de clases en la sociedad, sostendrían proyectos políticos de “liberación social”. Este clima de ideas estaba acompañado por acontecimientos de orden internacional que marcaron la época. Todo eso ya ocurrió y si nos detenemos a recordarlo, perderemos hasta el mismísimo tren bala.

Con todo respeto Sra. Cristina, usted no puede presentarse ante Argentina y el mundo, teniendo a su lado a un par de delincunetes que se dedican a reemplazar a las fuerzas de seguridad. Usted no puede chicanear a sus virtuales interlocutores-que en ese instante eran millones-aduciendo que el color de piel de los violentos que impiden expresarse a buena parte de la sociedad con el pretexto que son golpitas, son a los que discrimina ciertos sectores sociales, usted no puede aludir a lo que algún descerebrado-o quizás un servicio-escribió en algunas paredes sobre que vuelva el ex dictador Videla. No es lo que piensa y siente la mayoría de la población que habita nuestra Patria. Lo que realmente muchos pensamos y sentimos es que otra vez fuimos esquilmados en nuestro sueño de vivir en un País que merece ser vivido.

Con la soberbia puesta de manifiesto en cada acto que protagoniza usted o sus adláteres, tal sueño cae a pedazos.

Argentina ha crecido debido a que los precios de los alimentos crecieron en el mundo a la par del petróleo, no por la “magia” de Néstor Kirchner. Todos sabemos que las retenciones son una necesidad técnica, pues de otra forma caeríamos en un colapso financiero. Pero las mismas no pueden sobrepasar ciertos límites, pues degeneran en lo que usted bien sabe, se llama exacción. Por ende, se estaría violando el derecho de propiedad consagrado en la constitución (Art. 17).

Nadie quiere que usted se retire antes del 10 de diciembre del 2011. como tampoco una mayoría puede asegurarle que uested o su esposo podrán ser reelegidos.
El pueblo libre, no el sector al que trasladan en colectivos desvencijados y le proveen vianda y viáticos, ha dicho hasta aquí llegamos, ni un paso más. Por tanto, haga uso de su inteligencia y capacidad y rreconduzcanos en orden por el resto del período que le resta.

Usted no goza de una categoría distinta a la que la Constitución tiene previsto para los Primeros Mandatarios, menos aún, usted y el resto de los argentinos de su generación y de las anteriores, nacimos libres y provenimos de ancestros en igual condición, por último, la familia que formó junto a su esposo no la ha privado de ninguna libertad, por el contrario, le ha permitido ocupar el más alto y digno cargo al que puede aspirar todo argentino.

Por todo ello Sra Presidenta, no imagine barreras en su acción, no se incluya una “capitis diminutio”, despliegue toda su capacidad y entienda que el pueblo verdaderamente la acompañará-aún no pensando como usted-hacia un destino de grandeza, pero jamás a un estrecho callejón donde quepamos muy pocos.

Enrique Serra.-

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1 comment

  1. Leonor says:

    Excelente el artículo y muy equilibrado, lástima que la Sra. Presidenta no lo lea