Buscando definiciones

Por Enrique Serra

January 9th, 2006 by Opinorama Leave a reply »
Consumismo
Consumismo

La peor definición de consumismo es la que dice: “Consumismo es el consumo exagerado de satisfactores muy por encima de los que una persona necesita para vivir decorosamente”. Es la peor, primero, porque, como nos enseñaron los clásicos, lo definido no puede entrar en la definición; segundo, porque todas y cada una de las palabras que se emplean carecen de significado absoluto y dependen de factores puramente subjetivos. ¿Qué es consumo exagerado? ¿Cuánto por encima de qué debe estar un consumo para transformarse en consumismo? ¿Quién decide lo que necesita cada cual? ¿Qué significa para cada ciudadano vivir decorosamente? Pese a todo, esa definición incluye un elemento muy sugerente: el neologismo satisfactor. Es un término igualmente subjetivo, pero aporta a lo definido una dimensión psicológica: lo que satisface no es consumismo aunque algunos puedan considerarlo despilfarro; lo que no satisface lo es, aunque sea necesario.
Los problemas ambientales -deforestación, desertización, difícil acceso al agua potable, agotamiento de recursos naturales- son inseparables de ese modo de vida que se ha dado en llamar sociedad de consumo, denominación acertadísima porque en ella la autoestima, la personalidad social, la participación política y el derecho de ciudadanía estriban, en gran medida, en la capacidad de consumir, al grito de “consumo, luego existo”. Lo malo es que no todos consumimos por igual -tal vez es que no existimos por igual-.

Mientras algunos teóricos
se devanan los sesos por encontrar una definición que justifique lo mucho y no toman en cuenta lo poco, una parte de la humanidad sigue muriendo sin haber vivido dignamente ni un minuto de su existencia. En Argentina, el Estado traza a través del INDEC una línea para definir donde termina la pobreza y empieza la miseria. Sinceramente nos gustaría investigara, donde está la línea de partida para una vida real, como corresponde a la que muchos de nuestros abuelos y bisabuelos planearon cuando partieron desde sus lugares de origen en busca de un mejor destino. Ellos sabían lo que buscaban, pues tenían en claro los límites de la miseria y cuando esa miseria los alcanzó, no la soportaron y se fueron. Esos límites pudieron surgir del miedo, de la vergüenza o de sueños no cumplidos, pero finalmente supieron cuales eran. A nosotros nos toca hoy encontrar el límite de lo que se puede soportar, mientras vayamos hacia la meta que legítimamente estamos en condiciones de intentar alcanzar. La historia nos ha mostrado un lado desgraciado de su contracara, ella es, ver partir hijos hacia los lugares donde vinieron nuestros abuelos.

Miseria e inequidades
Miseria e inequidades

La pobreza en la Argentina se multiplicó por diez entre 1974 y 2004. No obstante, el informe de la CEPAL destaca que la recuperación posterior a la caída de la convertibilidad en diciembre de 2001, benefició más a los pobres que a los ricos. A veces creemos que los estudios que los analistas realizan para llegar a estas conclusiones carecen de elementos que le de similitud de realidad. En efecto, desde la fecha antes indicada, la diferencia entre los ricos y pobres se hace cada vez más ostensible.

El gobierno, a pesar de las cifras elocuentes de, pobreza, desocupación, subocupación y magros ingresos, nada en aguas tranquilas, porque la economía creció en tres años (2003-05) casi 30%, la recaudación impositiva se multiplicó y se descuenta que las exportaciones de 2005, finalmente llegarán a un record de 40.000 millones de dólares. Recordemos que estas cifras se dan a conocer oficialmente entrado bien el año, por tanto aunque provisorias, todos sabemos que la macro anda bien.

Sin embargo, la inflación se disparó a 12,3% en 2005, más del doble que el año anterior, mientras siguen siendo altos los índices de desempleo (11,1%) y de pobreza, que afecta a 38,5% de la población argentina, de 37 millones. Éste último dato de acuerdo a lo estudiado por varios sociólogos, no sería muy acertado, pues el verdadero número de población superaría holgadamente los 40 millones.

Esos son los mayores desafíos que debe abordar Kirchner hasta el 2007
. Corregir las asimetrías sociales, aumentar el empleo, mejorar los ingresos de jubilados y pensionados, profundizar los cambios y aumentar la inversión en educación, controlar la inflación. Seguiría una larga lista. No es poca cosa, pero los argentinos debemos insistir en que el Presidente trabaje en esta agenda. La reelección será un trámite, de alcanzar parte de lo arriba detallado, caso contrario, se abrirá un sombrío panorama para el primer mandatario y para gran parte de la sociedad.
El futuro o por lo menos el proyecto de la línea del horizonte debe construirse con los retazos de los precedentes. Si no somos capaces de sacar provecho a la larga lista de errores que nuestra generación ha cometido para que juntos podamos construir acciones que tiendan al bien común, estaremos actuando muy mal y seremos totalmente responsables del desaguisado que le dejamos a la futura generación.

Educación es unidad
Educación es unidad

Llegó el momento de levantar la frente, de mirarnos y saber quiénes somos, de apoyarnos mutuamente para salir adelante juntos. La valoración, el respeto, la integración tiene que ser mutua. Pero esa unidad, no puede quedarse dentro de los límites de nuestro país, las circunstancias actuales exigen trascender los límites de nuestro territorio. La unidad de los pueblos tiene que avanzar mucho más allá, porque los problemas que hoy vivimos, los retos que hoy tenemos, son globales. La unidad y la lucha de los pueblos por una verdadera forma de vida deben alcanzar a todos los latinoamericanos.

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