
Cuando días pasados publicamos un editorial del diario La Nueva Provincia de Bahía Blanca, en la que el redactor del tradicional matutino del sur de nuestro estado federal, realizaba un sintético pero meduloso análisis de la posición que hoy, de cara a las aspiraciones que el colectivo de nuestra sociedad, presenta; casi nos obligó a que adicionáramos las imágenes de las dos parejas políticas que mayor concitan la opinión pública nacional.
Podrá el visitante fácilmente detectar que nos estamos refiriendo a Néstor que es Kirchner, a Cristina que es Fernández de Kirchner, a Mauricio que es Macri y a la revelación del 2007 como mujer política, Gabriela Michetti.
Recientemente, otro módulo de opinión, redactado por el notable periodista Joaquín Morales Solá, confirma que no estábamos equivocados al publicar las seleccionadas fotografías.
¿Cuál será la posible reacción del electorado porteño, que hace un mes respaldó a Macri con más de un 60% de los sufragios?
¿Sería egoísta pensar, que si una importante porción del electorado nacional le “avisa” mediante las encuestas, que por estos tiempos vuelan de una a punta a otra de nuestra amplia geografía, Mauricio, vos sos el candidato?
Los que no votamos a Macri por pertenecer a otra jurisdicción electoral, implícitamente estamos empujando al electo Jefe de Gobierno de la ciudad autónoma de Buenos Aires a la contienda nacional, ello, obligados por un famélico frente opositor, que por el momento, pareciera no le apetece probar-lo que a nuestro criterio-sería una obligada ingesta de acuerdos y consensos que redunden en un vigoroso corpus electoral alternativo.
No existe egoísmo o altruismo en esta instancia dramática que vive nuestra Nación. Estamos, de alguna forma, buscando al o a la contrincante que pueda enfrentárse a la actual pareja presidencial argentina.
A diario somos testigos del desmoronamiento de una corrupta administración nacional que sólo puede sostenerse a fuerza del dispendio de nuestro dinero. Que observa como el poder se le escurre de las manos, que no solamente no fueron limpias, sino, incapaces de dar cumplimiento a la palabra empeñada.
El devenir acelerado de los tiempos políticos que intensamente vive la República, indicará cual deberá ser la decisión que adoptará el líder del Pro, convertido, sin lugar a dudas en máximo referente de la oposición.
En esa instancia, no dudamos que tanto los porteños como el resto de los argentinos, estamos hartos de los políticos que no cumplen con su palabra. Pero también intuimos que si hace falta, los primeros, acompañarán a quien posiblemente pueda ser el que conduzca a los argentinos hacia otro destino. No el actual, desbordado por la soberbia e impunidad que viene ejercitando ininterrumpidamente, el actual gobierno, desde su irrupción, mediante una descarada cooptación que le permite la “caja” que acostumbra a malversar desde hace años.
Enrique Serra.-