El Diario El País de Madrid publica en la fecha un editorial titulado; Turismo de riesgo:

Vivimos en la sociedad del riesgo a escala mundial, y el turismo no puede escapar a esta realidad cada vez más asentada. La muerte de siete españoles en un atentado terrorista en Yemen ha disparado las alertas contra el turismo de aventura, en el que unas veces se pone el acento en actividades potencialmente peligrosas y otras, en cambio, se concreta en visitar países o lugares sacudidos por conflictos abiertos o en potencia.
Pero la verdad es que la seguridad total no existe en ninguna parte. En el centro de Londres pudieron estallar estos días dos coches bomba, y ETA ha llevado a cabo en repetidas ocasiones campañas de miedo en la costa española. Los turistas se han convertido en objetivo preferente del terrorismo, puesto que cualquier ataque contra ellos siempre reporta siniestros beneficios para la causa de los asesinos: suele acarrear adversas consecuencias económicas y, en el caso de los crímenes yihadistas, consigue que el miedo trascienda las fronteras. Todo ello sin contar la escalofriante publicidad que obtienen con sus acciones.
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¿Estaremos en condiciones de afirmar que Argentina está a salvo de estas nuevas calamidades humanas? Pensamos, por el momento, que a pesar del sostenido crecimiento que nuestra Nación registra en materia de turismo internacional, quienes nos visitan, sólo, esporádicamente, sufren algún que otro delito de robo o hurto.
Es decir, que nuestra sociedad no estaría alcanzada por las catástrofes que a nivel mundial deben soportar las grandes capitales y ciudades del mundo oriental y occidental.
Nuestra República, ha podido por muchas generaciones mantenerse al margen de los conflictos internacionales. Ello, le valió, oportunamente, severas críticas y debimos, los argentinos pagar caras consecuencias por no involucrarnos en las cuestiones que, especialmente, la gran potencia del norte emprendió a escala mundial fuera de sus fronteras.
Podríamos recordar como primer hecho, aquel que luego nos marcaría definitivamente, y que hicéra que nos mantuviéramos prescindentes en la Segunda Guerra mundial.Separándonos de los países que si hicieron aportes de hombres y logística en la gran conflagración que asoló una buena parte del mundo entre 1938 y 1945.
No creemos estar en un error si expresáramos que, por esa circunstancia-entre otras-se aceleró en nuestro país la revolución de 1943. Pues había pujas entre quienes querían intervenir, enviando pertrechos, tropas y alimentos a favor de los aliados, en tanto, los abstencionistas no querían que nuestro país se viera involucrado, y optaron por la neutralidad.
Las consecuencias de lo anterior, abonaron, en parte, el conflicto interno que venía pergeñándose dentro de una importante fracción de nuestras fuerzas armadas, más precisamente encabezado por el Ejército a través del llamdo GOU, y que despalzó del poder al entonces presidente Castillo. Tres años después, aquel movimiento militar, daría paso a la llegada de Perón al poder.
Hoy, a pesar de lo ocurrido en la embajada de Israel y la Mutual Amia, pensamos, estar algo distantes en la consideración de los planes terroristas internacionales. Por ello, y aunque resulte muy egoísta, podemos establecer que nuestros visitantes no padecerán problemáticas como las acaecidas recientemente en Londres, Madrid, o el permanente estado de alerta que viven los grandes centros urbanos de los EEUU.