
El 10 de agosto de 1912, fue creada la Escuela de Aviación Militar por un decreto del entonces Presidente de la Nación, Roque Sáenz Peña. La firma se logró gracias al esfuerzo del Aeroclub Argentino, que fijó entre sus propósitos la incorporación de la aviación militar al Ejército.
Las instalaciones se inauguraron el 8 de septiembre en la localidad de El Palomar, provincia de Buenos Aires, donde funcionó en sus primeros años. El Teniente Coronel, Antonio Arenales Uriburu, fue designado Director Militar de la institución. Al frente de la Dirección Técnica quedó el presidente del Aeroc1ub Argentino, Jorge Newbery y tres miembros de la Comisión Directiva.
El 4 de noviembre, se inició el primer curso de aviación, meses después, con motivo de la conmemoración del 25 de mayo, se realizó el primer desfile aéreo con aviones militares.
Ese mismo año, se designan por decreto a los Ingenieros Jorge Newbery y Alberto Mascías primeros aviadores militares. Newbery realizó una de las primeras ascensiones en globo en el año 1907, poco tiempo después, superó records mundiales de distancia y tiempo de vuelo al unir Buenos Aires con la ciudad brasileña de Bagué. Luego, su interés por la aviación lo llevó a batir varias marcas mundiales de altura en aeroplano.
Quien también fue un entusiasta de la aviación fue Eduardo Newbery, hermano de Jorge.
En 1908 se escribió una de las páginas mas emocionantes de la historia aeronáutica del siglo XX.
Era una época en que los argentinos parecían inspirados por la proximidad del Centenario de la Revolución de Mayo.
En el campo de la Sociedad Sportiva Argentina, donde también se jugaban los importantes partidos de fútbol de la época, ese año, un 17 de octubre, el mencionado Eduardo Newbery, preparaba el inflado del globo Pampero en el que se iba a efectuar una de las tantas ascensiones. Eduardo era un flamante asociado que había invitado a su amigo Tomas Owen, destacado yatchman, para que lo acompañara en el vuelo.
La tarea del inflado demandó varias horas y finalmente Owen faltó a la cita, por ello quien hizo de acompañante fue el Sargento Eduardo Romero que procedía de El Palomar.
Se embarcaron junto a los pilotos una canasta con palomas mensajeras.
Los aeronautas fueron despedidos con jubilosas expresiones. El globo se fue elevando y se perdió de vista. Luego, la espera, la interminable espera, que, con el correr de las horas, se fue haciendo angustiosa. Y llegó la noche sin que se volvieran a tener noticias del Pampero.
Ninguna de las palomas que Newbery había llevado regresó con el mensaje esperado. Ni una sola noticia. Ni esa noche ni en los días sucesivos. Nada nunca se volvió a tener noticias de los tripulantes ni de los restos del Pampero.
Comenzaron a tejerse toda clase de relatos novelescos. Hubo muchos que escribieron sobre la suerte corrida por el Pampero y se hicieron eco de rumores que no tenían fundamento alguno. Y pasaron los años sin que el misterio pudiera develarse.
Desde entonces el nombre del Pampero y los de sus dos tripulantes quedaron como símbolo de la lucha del hombre por la conquista del aire, en la que luego habrían de ir cayendo muchos otros mártires de la aviación.
Cerramos este homenaje a la Aviación militar argentina, con las palabras pronunciadas hace algunos años por el Coronel (FAF) Pierre Clostermann, héroe francés de la Segunda Guerra Mundial, a los pilotos argentinos:
Entre otros conceptos expresaba el héroe francés:
Vuestro valor ha deslumbrado no sólo al pueblo argentino sino que somos muchos los que en el mundo estamos orgullosos que seáis nuestros hermanos pilotos.
A los padres y a las madres, a los hermanos y a las hermanas, a las esposas y a los hijos de los pilotos argentinos que fueron a la muerte con el coraje más fantástico y más asombroso, les digo que ellos honran a la Argentina y al mundo latino.
Fuentes: Enlaces y archivos propios.
Lamento que no encuentro en la web, mas datos historicos de la aviacion argentina. Este que he leido tiene un gran valor
felicitaciones. HECTOR RODRIGUEZ