
Fue la doctora Margaret Murray quien encontró los primeros indicios de una antigua religión, practicada hace 25.000 años, en pleno Paleolítico. De esta época proceden la representación del dios de la caza como un hombre con cuernos, y la veneración la diosa de grandes senos y vientre hinchado, símbolo de la fertilidad
Deidades tan antiguas como el hombre que con el paso de los siglos siguieron presentes, adaptadas a las nuevas situaciones. A comienzos de la era cristiana, en algunas áreas de Europa, los wiccan o sacerdotes pasaron a desempeñar un rol esencial como mediadores entre los hombres y sus dioses.
Aquellos wiccan, que dominaban por igual la herbolaria, la magia y la adivinación, fueron temidos y respetados y ni uno sólo jefe de clan se hubiera atrevido a tomar una decisión sin consultar antes a su Consejo de sabios.
Sin embargo habrían de llegar épocas mucho más oscuras. En el siglo XV el Papa Inocencio VIII emitió su bula contra las brujas. Comenzaba la persecución y los procesos que llevarían a la hoguera a cientos de personas durante tres siglos.
Los wiccanos fueron acusados por la inquisición cristiana de adorar al diablo, y así se gestó una leyenda negra que estaba muy alejada de la realidad. Porque el wiccano jamás había adorado otra cosa que no fuera a la naturaleza y sus poderosas energías. El era panteísta, pero nunca satánico.
El wiccano tenía un lema: Que no dañe a nadie, y haz lo que deseas
¿Qué tipo de creencias sostienen algunos ciudadanos de nuestro país, para llegar a concretar amenazas contra los médicos que practicaron una necesaria intervención quirúrgica en una paciente, que fue violada y dado su especial estado de salud, se hacía imprescindible el aborto?
Las tradicionales, como sabemos condenan todo tipo de violencia. A pesar que en el pasado, algunos enviaron a la hoguera a “los herejes”. Hoy son otras la herejías y la sociedad debe respetar conjuntamente con la libertad de culto, a la ley consagrada positivamente.
El procedimiento antes mencionado, se realizó positivamente desde el punto de vista médico en beneficio la salud física de la menor, el mismo tuvo autorización de la justicia mendocina. Por ello, deberíamos entender todos, que es cosa juzgada.
Nuestra sociedad, en parte dominada por ancestrales costumbres religiosas, está confundiendo el derecho a la vida existente y concreta, con la preservación de una nueva no deseada y producto de una violación, contra alguien indefenso, a su vez, esa vida tenía como condición, completar un “probable” ciclo asignado por la naturaleza humana.
Entendemos que la hipocresía tiene a veces facetas aberrantes, ésta es una de ellas. Miles de abortos se practican por año, sin que nadie haga ningún tipo de manifestación. Basta que el tema tome estado público, para que salgan a la luz primarias reacciones, propias de períodos superados por la mayoría de las sociedades.
La vida que hay que defender es la de miles niños que ya están entre nosotros, la de miles de mujeres embarazadas con escaso o nulo cuidado médico, la de miles de ancianos cuyo destino de vida es incierto si se los sigue sometiendo a un cuasi abandono, como resulta de comprobar ciertos “depósitos de viejos” llamados institutos geriátricos.
Reivindicamos la preservación de la especie, la defensa de la vida humana; sostenemos que es insoslayable un debido cuidado en la educación sexual para prevenir nacimientos no deseados y enfermedades de transmisión sexual evitables, en función de contar con suficientes elementos profilácticos.
Respetamos profundamente las distintas convicciones emanadas de los distintos credos, así como la apreciación científica, ascética de todo dogma religioso. Pero fundamentalmente, respetamos la ley. En este punto nuestra normativa vigente, tiene tipificado el delito de aborto, pero a su vez, no solamente resguarda, nuestro derecho, las posibles excepciones señalándolas en leyes que forman parte del código de fondo, sino que la jurisprudencia ha puesto de manifiesto fallos muy clarificadores al respecto.
Por último, en este aspecto legal, señalamos algo ya expresado por la filósofa Laura Klein:
Ningún Código Penal equipara aborto y homicidio porque ningún Código Civil equipara personas nacidas y personas por nacer
El hueco cultural que hoy día padecemos, debe ser superado con la colaboración de todos los actores con responsabilidad y de aquellos que tengamos interés en involucrarnos para aportar lo que podamos, en el sentido de comunicar un renovado mensaje libre de ataduras dogmáticas, que por estar a veces tan alejadas de la realidad, convierten en brujería algo tan hermoso y valorable, como es la vida, la cual todos aspiramos sea producto del amor y no de accidentes no deseados.
Pienso igual que tú. Tendré en cuenta tu blog!