El efímero poder.

October 6th, 2007 by Opinorama Leave a reply »

La lucha por el poder no deja librado solamente en su involucramiento a los políticos, también integran esa marea, a veces sanguinolenta, algunos y determinados medios. Ciertos órganos de prensa. Parte de un sector que alguna vez fue llamado el cuarto poder.

El mal uso de este cuasi poder que oportunamente le confirió la sociedad en base a confianza y credibilidad depositada en los medios, ha hecho que una parcialidad de los mismos, se convirtiese en una fuerza mercenaria.

Estos pseudo escribas se han montado a un amarillismo partidocrático verdaderamente asqueante. Famélicos de escrúpulos, venales en cuanto a su metodología, hacen inocultable la huella que dejan en su tarea, pues es tan visible, que en oportunidades caen directamente en el ridículo.

No es costumbre utilizar los sitios WEB, publicaciones escritas, radiales o televisivas para desde las mismas realizar apologías o vituperios que involucren a los proponentes de tal labor comunicacional.

Pero sería-de nuestra parte- incendiar principios de vida si no hicéramos una reflexión sobre quienes utilizan tales vínculos con el público, dando una clara muestra de abuso, o quizás, el término mas adecuado sería, deformación en el ejercicio de una loable profesión, al trasladar enconos personales por negocios perdidos, resabios de un pasado reñido con la Democracia o, convirtiéndose en abogados defensores de dudosas causas o candidaturas, o lo que es peor, en fiscales o jueces de sentencia.

Algunos de estos personajes a sueldo quizás no haya percibido el paso de los años. El mismo, suele ser por lo general implacable; ya las frases repetidas y métodos hechos trizas por su obsolescencia, han saturado a un público que, afortunadamente, todavía, no le han escamoteado el maravilloso privilegio que da la libertad en la elección de lo que lee, escucha o ve, y en esta emergencia-votará-

Tomás Abraham expresaba en un párrafo de un artículo escrito hace casi dos años en un prestigioso matutino de Rosario:

¿Qué da el poder? Una multiplicidad de accesorios encarnados en secretarios, olfas, asesores, choferes, a esto hay que sumarle el protagonismo en los medios de comunicación. Ser imagen gigante, es decir casi divina, es un ideal que desvive a más de un político. La meta es ser Tinelli. Creo que si a Ibarra le prometieran un programa de televisión con treinta puntos de rating, dejaría la política. La frivolidad más chabacana impulsa hoy muchas vocaciones políticas, aun en la gente que pone rostro adusto y habla en nombre del pueblo o de la soberanía nacional.

Es lastimoso ver cómo Vilma Ibarra que tanta presencia tenía cuando se atacaba a la corrupción menemista, o cuando se trataba el tema del Proceso y los genocidas, hoy cuando la más barata corrupción rodea a una administración que representa, baja el perfil hasta volverse invisible.

El poder mata a la gente. Lo hace con el terror y la tortura, lo hace con la corrupción y las prebendas…

El poder, o el sueño de poseerlo, decimos nosotros, anestesia la moral de ciertos individuos hasta convertirla en invisible, hecho comprobable diariamente en muchos que, ejerciendo la función pública o a cargo de algún medio, lo exhiben como una condecoración, olvidando que el mismo es efímero a la vez que huidizo al primer atisbo de crísis.

Pero es lamentable que ciertos medios de comunicación, caigan en la miserabilidad oprobiosa que como metodología a diario proponen, en lugar de ejercer desde la prensa una crítica razonada, inteligente, responsable y no alcancen o no quieran internalizar una adecuada conducta acorde a la profesión que deberían ejercer quienes plasman con o sin firma, artículos de “retazo intelectual” en aras de causas o candidatos que, definitivamente, son perdedores, no por el libre juego de la Democracia, sino, por carecer de escrúpulos, los mismos que les faltan a quienes los impulsan.

Esta situación reiterada en un lapso tan pequeño y reciente de nuestra historia democrática, resulta colisionante con deseos de otra naturaleza por parte del pueblo. Ello, que pareciera tan sencillo comprender, no ha sido captado por aquellos que se empeñan en una calculada y fallida labor que posibilita tan noble profesión.

Lo publicado por este tipo de libelos, comprende-entre otra actividad-señalar equívocamente acciones y responsabilidades de personas honorables. Que escudándose, los comunicadores, en el anonimato de sus “fuentes”, omiten deliberadamente recurrir a las reales y legitimas para “chequear” si es veraz el cúmulo de inexactitudes que a diario vociferan.

Difícilmente el presente tenga éxito en cuanto a inducir cambio de conductas, pero hacemos saber a estos menesterosos mercaderes de información “trucha”, que también otros comunicadores podemos transmitir-con subjetiva observancia de la realidad- lo que oímos, vemos y leemos difereciándolo de todo aquello que subyace en los intersticios obscuros de los que pretenden difamar o esparcir el latrocinio de su mendacidad con fines de idéntica opacidad que su vacua prédica periodistica.

Enrique Serra.-

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