A modo de saludo

Por Enrique Serra

January 26th, 2006 by Opinorama Leave a reply »

A modo de saludo como quien reencuentra a viejos amigos, esos amigos invisibles que son los visitantes de este sitio-se que muchos no se sentirán felices con el término amigo-nos proponemos retomar el contacto, realizando con el mayor cuidado la descripción de las figuras que habíamos dejado de ver por un pequeño lapso. Esas figuras las componen la realidad, la esperanza y los sueños.

Paisaje de sueños
Paisaje de sueños

La realidad, esa experiencia frecuentemente tan escurridiza, es la materia prima de nuestro quehacer. Esta tan cercana y a la vez tan distante, la intentamos construir y explicar desde los distintos ámbitos donde nos toca actuar y ella insiste en cambiar cada vez que la miramos. En tanto nosotros desde el quehacer cotidiano, ya político, ya de estudio la pensamos, los alumnos, aún los entrados en años, la vivimos y construimos. Esto marca una gran distancia entre lo que pensamos que hacemos y lo que experimentamos. La generación de conocimientos desde las universidades frecuentemente sigue un paso distinto a la generación de realidades que la sociedad en su conjunto reconoce, aunque no la explique o la nombre.
En una realidad vertiginosamente cambiante en sus formas a la vez que profundamente sólida y constante en su fondo y su sentido, la formación de profesionales demanda una continua revisión de los medios, sin perder de vista los fines. Conocimiento y práctica, práctica y conocimiento, estudiantes y procesos pedagógicos en relación crítica, aparecen entonces como motores para acercar los fines a los medios.
En el contexto mercantil de barbarie por el que hoy se encuentra cercado lo humano del ser humano, La Universidad, en especial La Universidad Pública (con mayúsculas), sigue apareciendo como un esfuerzo humanizante y civilizatorio. Pensar al estudiante, con el estudiante, es pensar y pensarnos como Universidad: lugar social de encuentro y reencuentro entre realidad y conocimiento, con potencial constructor de humanidad.

Pero en nuestro caso también encontramos la realidad en la diaria tarea, quizás por esa especial connotación en la mezcla de política con ciencia ficción, cosa que se da en el H.C.D., del Partido de Gral. Pueyrredón, puede que el sistema trate de escamotear la realidad y mimetizarla en los pliegues de las “mentiritas piadosas”, término en boga, o lisa y llanamente taponada por la hipocresía, quizás este término represente aquellos juicios evaluatorios sobre lo que está bien y lo que está mal, y en tal sentido correríamos el riesgo de caer en la falacia naturalista, que no es otra cosa que la confusión en la descripción de lo que es por la prescripción de lo que debe ser.
A la hipocresía se la entiende como el discurso o conducta explícita o implícita en el que se dice o se hace de modo incongruente con lo que se piensa o se desea hacer. Esto es quizás el tipo de conductas visualizadas a menudo en el ámbito donde nos toca desenvolvernos.
El hecho de profundizar sobre el tema, nos llevaría a incurrir en caminos que nos comprenden las generales de la ley, ya que difícilmente podamos ser objetivos, cuando somos fáciles presas de la permeabilidad subjetiva por parte de quienes nos rodean. Es a lo sumo una visión que por comparación reiterada nos permite concluir en una visión que a los sumo puede tener matices en su diferenciación con quienes convivimos en ese ámbito, pero difícilmente grandes diferencias de concepto.

La esperanza, podemos resumirla en un hecho reciente de la vida política Latinoamericana, en efecto, la asunción del gobierno de Bolivia por parte de Evo Morales, no fue un sueño que tuvieron los indígenas por más de 500 años, fue una verdadera esperanza alimentada con la decisión y coraje por parte de quienes se sintieron y se sienten por varias generaciones, los verdaderos herederos de ese territorio.

“Los sueños son desahogos emocionales en el nivel de la percepción Los sueños son caóticos porque están regidos por tus deseos conflictivos Y mientras lo ves no dudas de que sea real. Mas he ahí un mundo que, aunque claramente sólo existe en tu mente, parece estar afuera. No reaccionas ante él como si tú mismo lo hubieses construido, ni te das cuenta de que las emociones que el sueño suscita no pueden sino proceder de ti. Los personajes del sueño y sus acciones parecen dar lugar al sueño. No te das cuenta de que eres tú el que los hace actuar por tu, ya que, si fueses tú el que actuase, la culpa no recaería sobre ellos, y la ilusión de satisfacción desaparecería...

Un sueño es una manifestación de imágenes -y a veces sonidos- que muestran interrelaciones comunes y no comunes. Es un espejo que refleja algún aspecto de la vida o el inconsciente, un escenario para ensayar posibilidades de expresión externas, una ventana de oportunidad para el auto conocimiento.”
Stephorn Kaplan Williams:

Es por ello que en nuestro caso hacemos esa mixtura de esperanzas y sueños, los cuales para nada nos confunden y pueden obnubilarnos para no comprender la realidad, a la cual seguiremos asumiéndola, pero criticando sus causas y efectos, sin dejar de aportar, con la esperanza que esa reralidad sea cada día mejor.

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