
“No aclares que se oscurece…”. Así reza un antiguo dicho popular. En la provincia con relación a la Nación y en algunas de las ciudades que integran este vasto territorio bonaerense, parecería que las cosas locales, provinciales, nacionales, tienen ese defecto: cada vez que intentan aclarar posturas, se torna menos visible, menos transparente, más oscuro el presente y los sucesos precedentes.
Tuve oportunidad de comprobar durante varios años-1979/1991-, como hacían uso de las abandonadas habitaciones, salones y demás áreas de servicio, las ratas, únicos visitantes de una de las mas hermosas y privilegiadas instalaciones hoteleras-por su ubicación, entorno y particularidad constructiva-me refiero al Hotel Llao Llao de San Carlos de Bariloche. Al no ponerse de acuerdo las jurisdicciones, nacional, provincial y municipal, en la forma y destino, que debía tener el famoso Hotel emplazado en Bahía López. Afortunadamente, aunque algo tardía surgió la solución, que hoy, es carta de presentación para Bariloche en diversos lugares del mundo.
Comparado con el ave Fénix, ya que la historia de dicho hotel debió soportar un incendio en 1939, a poco de su inauguración, dicho siniestro lo dejó convertido en cenizas, pero no tardaron las autoridades de entonces 12 años para su reconstrucción. Un año después se celebraba en sus amplios salones el baile de reinauguración.

Por tal motivo, es bueno recordar como se conjugó la fuerza pionera de los hermanos Bustillo, con la magnífica arquitectura del Llao Llao y la imponente belleza de un entorno inigualable. El mismo Alejandro Bustillo que intervino en la construcción del primer Llao Llao, y también ayudó a su hermano Ezequiel-Presidente de Parques Nacionales- en la segunda versión, fue quien estuvo a cargo de la construcción del Hotel Provincial de Mar del Plata. Por ello, espero no corran ambos circunstanciales y similares destinos.
En cada oportunidad que se intentó en esta ciudad, poner en debate la cuestión de los cotos jurisdiccionales, fundamentalmente el remanido tema del Hotel Provincial, surgieron distintas voces disonantes. Algunas expresando que la Municipalidad no tenía capacidad técnica ni económica para asumir un riesgo administrativo de esa naturaleza, otros tomando únicamente el tema como un “negocio” y los más, cargados de una gran ignorancia e indecisión.
Aparece hoy concretamente un proyecto de un senador provincial, Jesús Porrua, quien obviamente por sus antecedentes como político marplatense activo, tiene amplio dominio del tema. Es ahí donde una vez mas se quiere tomar el monopolio de las decisiones, con actitudes tan fuera de lugar, como la que recientemente expresara el Gobernador Solá. Tanto en el contexto que fueron dichas sus palabras como con la petulancia casi patoteril en como se expresaron.
El Sr. Gobernador debería recordar que, además de vivir marplatenses en Mar del Plata, ciudadanos libres y con capacidad democrática participativa, existe una legislatura provincial compuesta por dos Cámaras. Ante ello, nuestra comunidad no debería ser ignorada, pues somos integrantes de la soberanía real, la cual si bien últimamente es dejada de lado, es en la que finalmente descansa el poder del Estado. Otro poder además, deberá también analizar la posible licitación del Hotel Provincial, el Congreso Provincial.
Hoy se celebró una audiencia pública en el Honorable Concejo Deliberante de Gral. Pueyrredón. En ese recinto expusieron entre otros el Intendente Katz, el Senador Porrua, la Senadora Cegarra, representantes de las Facultades de Arquitectura de la UNMDP y de FASTA, además de otros integrantes de representativos foros locales y provinciales.
No me internaré en el terreno de la crónica de tales discursos. Como es costumbre, solamente deslizaremos una posición, para que los visitantes puedan criticar o compartir.
En principio y no con ánimo de oscurecer, voy a disentir puntualmente con el Sr. Intendente KATZ, en el sentido metafórico del inicio de su alocución en el HCD, ya que no siempre hay 360 Km. hasta la ciudad de La Plata, en ciertas oportunidades, parece tuviera un cero más. No ignoro la necesaria postura ecléctica que en este tipo de cuestiones debe guardar la máxima autoridad de nuestro Municipio.
La falta de autonomía municipal, hace que no solamente los temas relacionados con la jurisdicción territorial, sino muchos otros, el predio final de residuos por citar sólo uno, deba ser motivo de un constante peregrinar hacia la ciudad de las diagonales.
Es cierto y comprobado que nuestro país, federal en la letra, recalcitrantemente unitario en su factum, haga que en la mayoría de las provincias, se mezclen jurisdicciones, no sólo estaduales, sino de organicidad colateral (Gendarmería, Prefectura, Policía Federal y Provincial, Parques Nacionales, Aduana, Migraciones, etc.) haciendo de verdaderas murallas que impiden sortear, la mayoría de las veces, circunstancias ligadas directamente con necesidades reales de la sociedad que reside en el lugar del conflicto, surgido expresa y únicamente por un disparatado ideario centralista.
Es por tal motivo, que apoyamos decididamente el proyecto del Senador Porrúa. El mismo consiste en un traspaso de dominio y jurisdicción con el objeto de reacondicionar las instalaciones para un gran centro de convenciones que tanto necesita esta ciudad de Mar del Plata. Uno de los antecedentes históricos, es que los terrenos donde se asienta el complejo en cuestión, son marplatenses por inicial tradición y circunstancias dominiales. El proyecto en síntesis, está diseñado con un pensamiento marplatense. Aquel que, como el mismo Porrúa hoy lo expresara, “intenta que no se pudra el pescado, por impedir su venta”.
Cerramos el presente, metamorfoseando una frase de Ortega y Gasset, tan metida en nuestro diario vivir, “marplatenses a las cosas”.
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