Archive for June, 2008

Futuro incierto.

June 2nd, 2008

Y en algún momento habrá que pensar en la renuncia de Cristina…


Desde que Néstor Kirchner resolvió politizar el conflicto por la distribución de la renta agropecuaria, expuso a su esposa Cristina Fernández de Kirchner a un notorio desgaste del cual hablan claramente las encuestas serias. Un 25 por ciento de imagen positiva y alrededor del 65 por ciento de negativa constatan una situación de extrema debilidad. No sólo no podemos pensar en el Acuerdo del Bicentenario, sino que debemos preguntarnos hasta cuándo puede resistir la primera dama en la Casa Rosada.

Ya sucedió en conflictos anteriores. Pequeños problemas o reclamos sectoriales se propagaron como llamaradas hasta convertirse en crisis interminables. En el comienzo, las crisis pueden resolverse por la vía del diálogo o con una medida de alto consenso lanzada por el poder para morigerar las rebeldías. Quizás hasta con el reconocimiento de que la resolución 125 del ex ministro de Economía Martín Lousteau era un craso error.

A la inversa, el kirchnerismo consideró que “pagaba” la crisis con la renuncia del enrulado funcionario, aunque manteniendo con firmeza la estructura móvil de las retenciones, fuente de toda razón y justicia del reclamo agrario. Había cambiado del collar (asumió el inocuo Carlos Fernández), pero el perro seguía siendo el mismo.

Luego pensó que abortaba la llama ardiente de los pequeños productores anunciando compensaciones que se cumplirían luego de completar las líneas de puntos de kilómetros de formularios, para que un burócrata con panza y habano autorice desde un oficina con vista a Puerto Madero.

Ahora cree que la solución es que los gobernadores de las provincias paguen primero y luego se quejen ante la Nación por las compensaciones pagadas a los pequeños productores. El resultado es irritante: De Angeli le termina pidiendo por favor al gobernador Uribarri que le devuelva el fruto de su trabajo con las compensaciones.

El error del ex ministro Lousteau fue transformado en una cadena de rehenes que se oprimen unos a otros. Así que, a pesar del invierno, en las rutas hay más calientes que otra cosa.

Por supuesto, a medida que la calamidad se transforma en un dinosaurio jurásico, las pequeñas soluciones ya no alcanzan. En el 2001, en noviembre para ser más precisos, muchos creyeron que la solución para domesticar la economía era cambiar el ministro. Y Chacho Alvarez le entregó a Domingo Cavallo al dormido De la Rúa. Pero el proceso ya estaba desencadenado.

Es vital razonar que las soluciones de los conflictos tienen que ser directamente proporcionales a la magnitud del lío desatado. A estas alturas, con las rutas en llamas, los autoconvocados marcando la agenda de las entidades rurales, las pequeñas y medianas ciudades paralizadas, ya no alcanza con renuncias ni enmiendas parciales de estos errores.

Volviendo a la última crisis del 2001, llegó un momento en que la mayoría de los argentinos se hizo la pregunta clave: ¿Este presidente debe seguir? Y salieron a las calles luego que De la Rúa encendiera la chispa que faltaba decretando el estado de sitio.

Impresiona que el propio kirchnerismo, en especial Néstor Carlos, sostenga esta estrategia que los aísla o los “bunkeriza” de las sensaciones sociales. Hasta ahora nadie se anima a plantear esta pregunta porque teme ser encasillado como un golpista, pero la realidad y los últimos antecedentes, donde no hicieron falta las botas militares para echar un presidente, nos obligan a pensar en esta alternativa.

La palabra la tiene el gobierno para que nadie piense esa maldita pregunta: “¿Y si esto se soluciona con la renuncia de Cristina?”.

Extraños aprietes en Balcarce.

June 2nd, 2008

Ruralista de Balcarce habló de "extraños aprietes"


“Por ahí te costó conseguir mi celular por que he sufrido unos aprietes bárbaros a través de llamados telefónicos”, arrancó diciendo Carlos Sáenz, presidente de la Sociedad Rural de Balcarce.

Es que el dirigente de la ciudad en la que se llevó a cabo uno de los tractorazos más importantes de la provincia de Buenos Aires viene, desde hace un par de semanas, recibiendo llamados extraños a su teléfono celular.

Si bien no quiso explayarse demasiado al respecto, Sáenz contó a La Tecla que “he sufrido unos aprietes bárbaros, me llaman y no me quieren decir ni su nombre, ni nada”, sentenció el miembro de la Carbap.

Al respecto de las medidas llevadas a cabo en la ciudad, el ruralista expresó: “Nos hemos manejado todos juntos: Autoconvocados, Sociedad Rural, y Federación Agraria. Mañana, tarde y noche hemos estado apostados en la rutas 226 y 55″.

Fuente: La Tecla.info

La crisis de los misiles.

June 2nd, 2008

Los K y el teléfono rojo

Escribe:Rosendo Fraga (h)


En octubre de 1962, un U-2 estadounidense fotografió lo que parecían ser bases de misiles en Cuba, a pocos kilómetros de la costa de Florida. Una vez confirmado el dato, Kennedy –presidente entonces– cercó la isla preventivamente y los barcos soviéticos que iban a Cuba volvieron o cambiaron de rumbo. Algunos días después, otro avión espía estadounidense fue derribado por los soviéticos, aumentando considerablemente la tensión. Cuando todo parecía perdido, ocurre el milagro: Kennedy desmantela las bases de misiles nucleares en Turquía y se compromete a no realizar un Bahía de Cochinos II en Cuba, y Kruschev se compromete a hacer lo mismo con las bases soviéticas instaladas en suelo cubano.
Todos ganan, todos contentos: se dan la mano y el mundo respira otra vez. Es más, la cosa salió tan bien que crearon el famoso teléfono rojo, una línea directa entre la Casa Blanca y el Kremlin para agilizar las cosas cuando la próxima vez alguno se mandara una trastada.

Este episodio se denominó Crisis de los misiles y duró aproximadamente 13 días.

El 11 de marzo de 2008, el gobierno argentino –mediante la resolución 125– dispuso la implementación del sistema de retenciones móviles. Los productores y las entidades agropecuarias, molestos por lo que consideraron un abuso por parte del gobierno, inician una huelga comercial y el bloqueo de rutas (13 de marzo). El gobierno responde amenazando con enviar camioneros a abrir las rutas y, en un discurso el 25 de marzo, la presidenta acusa al campo de querer extorsionarla y de ser “golpista”. El discurso (de una serie ininterrumpida de cinco) cae mal y se escuchan cacerolazos en la Capital y el interior. El gobierno amenaza esta vez con abrir las rutas usando fuerzas de seguridad. El conflicto continúa.

El 1 de abril, el gobierno monta un acto en Plaza de Mayo, cuyo objetivo principal es apoyarse a sí mismo y presentar formalmente un nuevo enemigo: “Clarín” . El conflicto continúa sin resolución hasta el 11, cuando el campo decide dar una tregua de un mes y ambas partes se sientan a dialogar. El mes transcurre de reunión en reunión y se tocan todos los temas habidos y por haber, menos las retenciones.

El 6 de mayo, después de una reunión, las entidades se muestran esperanzadas luego de que el jefe de Gabinete admitiera “errores” en el esquema de retenciones móviles. Fernández, horas después, desmintió haber reconocido nada de nada y, al día siguiente, el campo, indignado, regresa al paro por 15 días. Hasta que el jueves 22 de mayo vuelven a reunirse Fernández y las entidades, esta vez alternando los roles: Fernández da una conferencia de prensa, dando a entender que todo va, esta vez, viento en popa, y las entidades se niegan a salir del ministerio hasta que alguien del gobierno quiera hablar de retenciones.

Y así llegamos hasta el 25 de mayo, donde, cada uno por su cuenta, hace una demostración pública de fuerza: el campo en Rosario y el gobierno en Salta. El lunes siguiente estaba todo listo para volver a empezar el diálogo, pero el gobierno, inexplicablemente, lo canceló y arremetió con el PJ contra los “agoreros” y “golpistas”.

Este episodio se denomina Crisis del agro y lleva ya más de 80 días.

Primero, las diferencias necesarias para salvar las distancias: una tonelada de soja no es una ojiva nuclear, y Kennedy no es Alberto Fernández. Aclarado esto, lo que importa no son las similitudes sino las diferencias: la velocidad, determinación y la búsqueda de un empate político en la crisis de los misiles es formidable (de hecho, a pedido de Kennedy, las condiciones del acuerdo no se dieron a conocer sino seis meses más tarde). Todo un ejemplo de responsabilidad, determinación y, lo más importante, de una lectura de la realidad lúcida que evitó lo que, en opinión de muchos, se perfilaba como la Tercera Guerra Mundial.

En cambio, en nuestra peculiar crisis, lo que al gobierno le falta es lucidez. Emperrado como está en mirar debajo de la cama en busca de golpistas y conspiraciones, deja pasar todas las oportunidades posibles de solucionar el conflicto. Según dicen, la estrategia sería apostar a la división de las entidades rurales (“poner de rodillas”, como define el gobierno off the record y de manera bastante gráfica), a través del desgaste. Al parecer, esta táctica aplicada al manejo de Santa Cruz da resultados excepcionales. A nivel nacional, sin embargo, puede generar un efecto secundario: que el desgaste –si se subestima al oponente– termine siendo propio.

Por ejemplo, la imagen positiva de Cristina registró una caída de 30 puntos desde que asumió y de 20 desde que comenzó la crisis del agro, ubicándose ahora, según Poliarquía, en un magro 26%. Si se recuerda que lleva sólo cinco meses en el poder, es impensable lo que pueda suceder con esa cifra de acá a diciembre, si el conflicto sigue sin solucionarse. La mejor lectura que pudo hacer el gobierno de este dato fue que estaban corriéndolo “con encuestas truchas”, y contraatacó: al día siguiente de los datos difundidos por Poliarquía, el gobierno presentó su propia colección de encuestas, que medían la imagen positiva por encima de los 60 puntos. Cuesta trabajo imaginar a Kennedy diciendo: “¿Bases de misiles? Deben ser cajones con bananas”. En nuestro país, sin embargo, el escapismo es moneda corriente.

Mientras tanto, el gobierno sigue dividiendo al país con tergiversaciones, falsas dicotomías y, a veces, mentiras directas: los chacareros quieren traer de vuelta la dictadura; el que no está con el gobierno es golpista; aquel que encuentra aberrante la metodología de D’Elía quiere que vuelvan los 90; aquel que encuentra sospechosa la fortuna de los Kirchner es un gorila nostálgico de La Fusiladora, etc., etc. Quizás la expresión más delirante y paranoica de todo este “operativo fractura” la dio Jorge Capitanich, gobernador del Chaco, para quien “hay muchos sectores que pretenden postular a Alfredo de Angeli como candidato a presidente en 2011″. Increíble interpretación del acto en el cual detrás, recordemos, se esconde el primer golpe de estado en la historia que puede evitarse reviendo una medida de un ministro que ni siquiera está ya en funciones.

Aparte del diálogo, el otro gran ausente en este conflicto inexplicable es la racionalidad. Resulta increíble que el gobierno se tome el asunto como si peleara para ver a quién le toca la ventana y a quién el pasillo. Causa estupor y preocupación apreciar cómo la única carta estratégica visible que esgrime el gobierno es victimizarse, implorar piedad ante el aullido de las cacerolas del terror blanco. Y podrá seguir jugando este juego hasta que el propio conflicto empiece a pegar donde más le duele: en la caja, que ya está empezando a mermar. A corto plazo, esto puede convertir a las agrupaciones sociales, gobernadores e intendentes oficialistas, tan amigos de la obsecuencia y tan prolíficos delirantes, en las huestes de Atila, con todo lo que eso significa de malo no sólo para el gobierno, sino para todo el mundo.

Volviendo al principio: la comparación entre las dos crisis puede resultar exagerada, pero el punto central radica en la enseñanza que la primera nos deja: de una situación sumamente riesgosa pueden salir bien paradas ambas partes, siempre y cuando el diálogo sea un instrumento fundamental. Y no sólo eso: hasta pueden sentar las bases para un Teléfono Rojo. Nunca es tarde para aprender.