
“Esta es la última chance dentro de este paradigma. No habrá mucha vida para la convertibilidad si fracasa Cavallo”, agregó, por su lado, Ernest “Chip” Brown, analista de Banco Santander Central Hispano.
Así terminaba una nota de la periodista MARINA AIZEN, corresponsal en Nueva York, del diario Clarín en marzo del 2001.
Apenas algo más que un lustro ha pasado de aquel momento. Hoy, nuevamente Argentina se presenta ante los ojos del mundo como un destino factible de inversiones rentables. Es notable como un país que estuvo al borde de un cuasi holocausto se haya podido poner de pie y ser blanco de atención para gran parte del mundo desarrollado.
Le auguramos a la nueva administración nacional el mayor de los éxitos. Por otra parte es obligación de buen ciudadano dejarle ese espacio “blanco” a quien asume el gobierno, aún teniendo en cuenta esta “sucesión matrimonial”, sin antecedentes mundiales en los países democráticos.
De igual forma en el ámbito local, no podríamos actuar sino en consonancia con lo arriba expresado.
Pasaron las elecciones. En cuanto a las mismas, no podemos menos que afirmar uniéndonos a las voces de otros tantos argentinos, que fueron las más desprolijas desde el regreso de la democracia en 1983. Deseamos y además trabajaremos desde nos toque para que en dos años podamos actuar electoralmente en un marco civilizado y técnicamente apto, acorde a los tiempos que vivimos.
No pensamos, tampoco, que las circunstancias del bochorno procedimental en cuanto al perimido sistema que venimos empleando los argentinos para la elección de nuestras autoridades políticas, que nos viene desde el siglo pasado, haya sido la consecuencia de los resultados, tanto en el orden nacional como local. La decisión soberana es incuestionable.
Quienes salieron victoriosos de la gesta eleccionaria, supieron capitalizar (no es un juego de palabras), la alternancia que planteaba la sociedad. Por tanto, conjuntamente con la obligada actitud de aceptar tal decisión mayoritaria, debemos estar a la altura de las circunstancias. Dentro de cuatro años y no antes, deberá dirimirse en las urnas-esperemos que electrónicas-quienes deberán conducir la administración política en los tres órdenes, nacional, estadual y municipal.
Una vez más no podemos dejar pasar por alto que este efectivo y único, por el momento, sistema de convivencia social-la DEMOCRACIA-, tiene en nuestro país, escasos 24 años. Hoy precisamente se cumple ese lapso, ya que un 30 de octubre de 1983 resultaba electo presidente de la República con el 52% de los votos, Raúl Ricardo Alfonsín, previo a dirimir en la UCR su candidatura mediante una interna el 7 de diciembre de 1982 con quien años más tarde también sería presidente y no culminaría su mandato.
La historia, al decir de Foucault, es contemporánea del lenguaje. Desde los tiempos hemos heredado millones de testimonios de lo mucho que han hablado los líderes mundiales, pero lo que realmente nos legaron, más que sus palabras, fueron sus obras, Esperamos de quienes a partir del 10 de diciembre asuman efectivamente las responsabilidades de Estado, más obras y menos palabras.
Enrique Serra.-








