
El crecimiento económico, los avances tecnológicos y el estilo de vida, conducen a una movilidad creciente. Pero ese estilo de vida viene marcado por la determinante influencia de la cultura del riesgo, que a su vez, se cobra la mayor parte de las víctimas derivadas de los accidentes de tránsito.
Pese a todo, los poderes públicos deben velar por que la seguridad sea un hecho amparado en derecho, no solo en su plano físico, si no también jurídico y para ello, necesariamente deben reconducir el sistema hacia una cultura de respeto y seguridad.
Indudablemente, el derecho en garantía de la seguridad, debe intervenir en aquellas relaciones humanas entre las que se encuentra el tránsito de vehículos, protegiendo los intereses públicos y privados.
Necesitamos construir una sociedad integra en sus valores hacia el respeto y que sepa abandonar la cultura del riesgo.
Juan Carlos Toribio Guardia Civil de la Agrupación de Tráfico
Especialista en circulación, tráfico y educación vial.
Destacamento de Tráfico de Fraga. Subsector de Huesca.
Sector de Aragón. España.
Lo señalado precedentemente, como resulta de su simple lectura, está expresado por un funcionario público de uno de los países de Europa, que mas se ha desarrollado en los último años.
Por tanto, debemos tomar debida nota de esas palabras como de muchas otras expresiones originadas por los múltiples problemas que provoca el tránsito vehicular como un alerta, y, comenzar a elaborar teorías que posibiliten cambios en los paradigmas conocidos, pues gran parte de los argentinos que habitamos en las grandes ciudades, somos testigos a diario, de los accidentes que se producen, con el lamentable saldo de mutilaciones, incapacidades o directamente pérdida de vidas humanas.
Una de las tantas posibilidades que se ha escuchado para intentar una vía de solución, es la gratuidad del transporte público de pasajeros. Éste invento argentino nacido en 1928.
1928 fue un año de crisis mundial, cuando el dinero escaseaba, la gente no tomaba taxis en Buenos Aires, y ante la escasez de clientela un grupo de taxistas fue a ver a Don Diego Abad de Santillán (1897-1983), historiador y luchador entonces director del diario “La Protesta” para buscar una solución al problema. En esos años el trabajo de los taxistas era poco pues le había quitado clientela el ómnibus, tal como el taxímetro se la quitó por entonces a los coches de plaza o “mateos”.
A Don Diego se le ocurrió que transformaran los autos en un pequeño ómnibus, llevando varios pasajeros por un itinerario fijado a un precio reducido por pasajero. Así nació el colectivo porteño.
En el barrio de Boedo, los domingos se formaban largas colas de autobuses para llevar gente al hipódromo de Palermo. El pasaje tenía un costo de un peso por persona, mucho menos de lo que cobraban los taxis. En Septiembre de 1928 los taxistas hartos de esta competencia comenzaron a pregonar un servicio similar: “Al hipódromo por cuarenta centavos por persona”. De inmediato los ómnibus comenzaron a vaciarse y todo el mundo se pasó a los taxis.
Así nació el Auto Colectivo también llamado Taxi Colectivo, Taxi Bus o Micro Bus, con recorridos fijos con los autos, levantando pasajeros en paradas y a un precio unitario.
A quién se le ocurrió la idea de poner en práctica el “taxi colectivo”, no se sabe, probablemente surgió entre todos. El hecho es que el 24 de septiembre de 1928 en la misma esquina donde se juntaban, comenzaron a ofrecer a los gritos un viaje hasta Caballito por 20 centavos (la quinta parte de lo que hubiera costado en taxi), o a Flores por sólo 10. En esto también hay opiniones encontradas.
Hoy a 78 años de aquel acontecimiento, las unidades de transporte saturan las distintas calles de Buenos aires, Rosario, Córdoba, Mar del Plata, La Plata y otras grandes ciudades del país.
En este punto es necesario, al menos para los marplatenses, hacer un acto de contricción, y analizar que solamente un lapso de 8 años separa la creación de este medio de transporte, con el tiempo que ha sabido mantener un problema,-nuestro transporte público de pasajeros- de forma tan insoluble, como la cuadratura del círculo.
En efecto, parece que en otro tiempo hubo personas que soñando con la indudable fama que les proporcionaría resolver este problema se ofuscaron peligrosamente en él. No se pretende aquí resucitar tan peligrosa enfermedad. Con quizás-algo más complicado- Se trata solo de un juego que podría tener una cierta utilidad pedagógica.
Hace falta para su resolución, no elementos de geometría o un proyecto pitagórico superador, simplemente sentido común y coraje político.
No solamente son los colectivos que circulan en las calles, los causantes de la multiplicidad de problemas en un tránsito demoníaco, donde a su vez el respeto por las reglas es casi inexistente; sino más, y más automóviles.
Éstos ya han superado el freno de la crisis del 2001/02, y a pesar que el 48% de su precio está formado por impuestos, que el combustible está siendo un verdadero problema, que el costo de las patentes y seguros está por las nubes, nada impide que los argentinos vuelquen gran parte de sus ahorros en este maravilloso y cada vez mas perfeccionado invento del hombre.
Es por ello, que a efectos de no bloquear las calles de las grandes urbes, la gratuidad o un muy bajo costo en el boleto de los transportes públicos, llámese colectivos, subtes y trenes metropolitanos, podría constituir una posibilidad descongestionadora de las zonas céntricas de la “city”. Pues se llegaría con los vehículos hasta las distribuidoras de los medios públicos y desde ese punto se llegaría a las zonas céntricas.
El costo del subsidio de estos medios de transporte, que por otro lado ya reciben una buena parte, (ferrocarriles metropolitanos, subtes, y combustible para las líneas de Bs. As), podría tener la contrapartida de una menor polución, mejor calidad de vida, menor inversión en reparación de calzadas, menor número de accidentes, y con seguridad otra serie de ventajas que los especialistas podrían señalar mucho mejor que este sitio.
Lo importante es que comencemos a dibujar líneas de pensamiento, para que en el menor tiempo posible se instale esta idea, que no es descabellada ni mucho menos, pues hay antecedentes en el mundo con buenos resultados.
En el 2002, la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible
celebrada en Johannesburgo, propuso pasar de simplemente definir nuestra agenda a implementar acciones concretas. En respuesta, este documento ofrece consejos de cómo mejorar el sector de transporte público urbano y, a la vez, ayudar a las organizaciones que han firmado la Declaración a implementar las acciones propuestas.
Acción requiere un compromiso individual. Por esta razón el proyecto de SIPTRAM ha realizado el documento llamado “Nuestro compromiso”. Este documento se dirige a alcaldes, concejales, gerentes y otros líderes de autoridades locales y regionales en Europa, los cuales quieran comprometerse de forma voluntaria a realizar mejoras medioambientales, económicas y sociales en el transporte público urbano.





