Basta con entrar a cualquier empresa relativamente grande y preguntar. Si el personal de limpieza pertenece a esa misma empresa, o, los agentes de seguridad, o los de mantenimiento de maquinarias, así, hasta completar la mayor parte de las funciones que se requieren para solventar el funcionamiento o la producción. Encontrándonos en la cuenta que casi nadie, salvo los administrativos y directivos, pertenecen a la planta de la principal ya que la mayoría está ligado laboralmente a las tercerizadas
Es el fenómeno de la subcontratación o la tercerización de los procesos productivos.

Problemas en la tercerización
La externalización de las actividades no es un fenómeno latinoamericano. Se ha extendido vertiginosamente en el mundo en los últimos 15 años. Sin embargo, en nuestro país ha encontrado una particular manera de realizar excelentes negocios y sobre todo cuando esas tercerizadas, le prestan servicios al estado.
Empezaron a crecer en el marco de una gran desregularización de las relaciones laborales, junto con un cambio del sistema tributario, y fundamentalmente con las grandes privatizaciones, hechos ocurridos en la década del 90. Allí se sentaron las bases institucionales de una mayor libertad-mejor dicho libertinaje- para que el sistema empiece a proliferar en las empresas argentinas y se convierta en un “buen negocio”.
Lo que tiene de nuevo este tipo de desregularización es una masificación extraordinaria, además de una combinación entre formas que llegan en algunos casos a la “quasi explotación” y otras, las más frecuentes, “precarias”, que para nada son realmente controladas por las autoridades del Ministerio de Trabajo, habiéndose comprobado últimamente, vergonzantes situaciones de esclavitud, imposibles de tolerar en el siglo XXI.
Con la contratación de empresas externas para que realicen parte de las labores que requieren las grandes entidades, es posible obtener un trabajo mucho más especializado, pero también sirve para abaratar costos, descuentos que, en muchos casos, se obtienen porque las empresas madres ya no son las responsables de las condiciones laborales de los trabajadores y no deben solventar seguros sociales o previsiones.
Esto ha sido entendido por estos lares como “competitividad”.
“¿Qué busca al externalizar la empresa principal, una mayor especialización o abaratar costos? Cuando busca especialización está tras el encuentro de nuevos emprendimientos que son potencialmente tecnologizables, con mano de obra calificada, donde se puede hacer un buen vínculo entre empresa mandante y externa. Cuando la tercerización se hace por abaratar costos laborales, es necesariamente precarizadora del empleo.
En este sentido, existen ejemplos virtuosos de externalización de servicios, sobre todo en el ámbito científico y tecnológico que han permitido crear grupos de empresas altamente especializadas en distintas etapas de la producción y con resultados sumamente eficientes. Lamentablemente no podemos cuantificar este tipo de experiencias en nuestro país.
No obstante, cuando esto no ocurre, las condiciones de trabajo de los empleados de las empresas subcontratistas muchas veces son insuficientes y las entidades mandantes no se hacen cargo de ellos, pues no son empleadores directos y, además, son fácilmente reemplazables. La ley, en este sentido tiene previsto los principios de especialización y de responsabilidad extracontractual. La responsabilidad final ante eventuales fallas en atención de accidentes o reclamos por circunstancias de responsabilidad civil, es finalmente de la principal.
Muchas veces son trabajadores que tienen contratos, pero no les dan ninguna seguridad social, no tienen ningún sistema de previsión, e incluso, hay empresas que ni siquiera cumplen las normas sobre prevención de accidentes del trabajo, no hay control sobre los horarios, sobre gratificaciones, sobre regalías, no hay nada y el empleador, el que contrata estas empresas, poco le interesa a él, lo que le interesa es que estas empresas cumplan sus objetivos, pero no tiene un resguardo sobre el tratamiento que esa empresa subcontratista tiene con sus trabajadores.La gravedad de esta situación se potencia cuando el principal requirente de estos servcios, es el Estado.

Explotación laboral
Un ejemplo palpable de este tipo de contrataciones, lo dan las llamadas Cooperativas de trabajo, que en un descarado fraude a la ley, eluden varios de los aportes que le corresponden al trabajador, haciéndolos anotar a los mismos como monotributistas. Las vacaciones, el aguinaldo y las conquistas sociales del gremio al cual prestan servicios, quedan absolutamente cerradas para ellos.
Al final, se termina con malos tratos entre los mismos trabajadores que sienten que los que están en la empresa madre son trabajadores privilegiados.
En estos días los medios de comunicación nos enfrentan a situaciones muy especiales que se dan con las tercerizadas que prestan servicios en Metrovias.
No dejamos cerrada la posibilidad que en este punto se sumen conflictos políticos, pero lo innegable es que los trabajadores de limpieza de la empresa de subterráneos, deben recibir los mismos beneficios que perciben los dependientes de la empresa prestataria principal.
Según los expertos, las irregularidades laborales que produce este fenómeno se ven avaladas por la falta de fiscalización. Por una parte, las entidades gubernamentales no cuentan con el personal necesario para realizar esta labor y, por otra, tampoco existe una férrea voluntad política. Pues a veces podrían “colisionar negocios” de ciertos personajes ligados al estado o a las corporaciones gremiales.

Protesta ante precariedad laboral
Una empresa de subempleo es ilegal. El Código del Trabajo tiene fijado precisos artículos sobre las obligaciones de las partes en una relación laboral. Lamentablemente el trabajador debe aceptar-a veces-condiciones que rayan lo infrahumano, pues debe llevar el alimento a su familia, o simplemente él, no tiene alternativa para negarse a trabajar bajo esas condiciones, pues debe subsistir.
La precariedad en las formas de trabajo, podrá disimular la desocupación, pero no corrige los aberantes índices de pobreza. El estado debe alentar la inversión de todos aquellos capitales dispuestos a crear empleo sano. De esa forma el crecimiento económico puede ser sostenido y además se asegura la verdadera dignidad del trabajador.
Lo asqueante en el tipo de situaciones arriba descritas, es que en oportunidades los “pseudo empresarios negreros”, son además estupidos o impunes, pues no tienen el mínimo reparo en exhibirse en costosos vehículos 0km y engarzando sus extremidades superiores con joyas de precios inalcanzables para el común de la gente.
Esta abyecta ostentación de superlatividad de recursos, no hace otra cosa que alimentar odios que se irán sumando. Un día estallarán, entonces será tarde para lamentos.























