Corría el año 1946, en el mundo, entre otros acontecimientos, tales como la abdicación de Víctor Manuel III de Italia,que se exiliaba en Egipto, moría asesinado el Presidente de Bolivia Gualberto Villarroel, se independizaba Filipinas y asumía como Presidente M.Quezón. El General Charles De Gaulle renunciaba el 20 de enero a la presidencia de Francia y once meses mas tarde se proclamaba oficialmente la Cuarta República Francesa.
17 de Octubre de 1945
Un día como hoy, hace sesenta años, se celebraban en Argentina, elecciones libres y democráticas como no las había desde la instauración de la ley Sáenz Peña en 1912 y que en 1916 permitiera el triunfo al Dr. Hipólito Irigoyen. Ese 24 de febrero de 1946, la fórmula Perón Quijano triunfó ampliamente sobre la llamada Unión Democrática, representada por Tamborín Mosca, con el auxilio explicito y descarado del embajador de los EEUU Spruille Braden, que en vísperas de la elección, el Departamento de Estado publicó un “libro Azul”, denunciando vinculaciones entre Perón y el nazismo. Perón contraatacó con éxito: la Argentina era víctima de la agresión del imperialismo norteamericano, de modo que la opción era entre Braden o Perón. La fórmula caracterizó la campaña y. según piensan muchos, definió la elección.
Antes que ello ocurriera, debemos hacer un brevísimo repaso por dos hechos significativos de nuestra historia, uno fue el 4 de junio de 1943, cuando los Generales Pedro Pablo Ramírez, Arturo Rawson y Edelmiro J Farrel, destituyeron al fraudulento gobierno encabezado entonces por Ramón S. Castillo.
Acompañaban a los tres generales nombrados el Vicealmirante Saba H. Sueyro.
El Coronel Juan Domingo Perón es designado Jefe del Estado Mayor de la Primera División del Ejército. La Presidencia queda a cargo del General Arturo Rawson, quien renuncia el 6 de Junio y es reemplazado por el General Pedro P. Ramírez, siendo su Ministro de Guerra el General Edelmiro Farrell y su Jefe de Secretaría, el Coronel Juan Domingo Perón.Luego ya todos sabemos que en 1944, Farrel pasa a ser el Presidente normalizador.
Comienza el liderazgo
Con la Revolución del 4 de junio de 1943 se cierra la tristemente célebre DÉCADA INFAME, en la que el pueblo era sometido al hambre, la miseria, inequidades sociales, al fraude y la corrupción.
Decía el General Ramírez: “Haremos panamericanismo práctico y con el resto del mundo, nuestra política, al presente es de neutralidad, pero no ficticia, sino leal, sincera. Esta Revolución no tendrá el giro que tuvo la del 6 de Septiembre, cumpliremos lo prometido. Por ahora nuestro propósito es sanear, sanear y sanear, después el pueblo y el tiempo dirán lo que debe hacerse”.
A pesar que diferentes posiciones se debatían dentro del gobierno, fue el pueblo y sus organizaciones que tendrían un papel relevante en los acontecimientos que se irían desencadenando y un conductor se asomaba así a la historia a partir de su designación como Presidente del Departamento Nacional del Trabajo primero y como Secretario de Trabajo y Previsión, después. Es así que luego del 17 de octubre de 1945, quedó definitivamente consagrado para la historia argentina, el máximo líder político, el General Juan D. Perón.
Aquel caliente verano de 1946, el primero de la posguerra, cuando la sociedad argentina se precipitaba hacia su hoy desaparecida partición política en dos, pocos creían que el coronel Juan Domingo Perón podía ganar las elecciones presidenciales del 24 de febrero convocadas por el presidente Edelmiro Farell. Aunque por cierto no existían entonces las encuestas, prevalecía en Buenos Aires la idea de que el candidato opositor José Tamborini, de la Unión Democrática, contaba con el favor de la mayoría, si bien había en este flanco, también, un fuerte temor a que el régimen militar de Farrell-Perón persistiera en la costumbre del fraude institucionalizado de los años treinta.
Perón emitiendo su voto
Pero no hubo fraude -fueron las primeras elecciones limpias desde 1928- y ganó el ministro de Guerra, secretario de Trabajo y Previsión y vicepresidente del gobierno de facto saliente.
A pesar de la sucia e inescrupulosa campaña apoyada por la mayoría de los medios gráficos: “La Prensa”, “El Mundo”, “Clarín”, “La Nación”, “La Razón”, “Noticias Gráficas”, “Crítica”, etc. Sólo tres medios apoyaron la patriada electoral del Peronismo naciente, ellos fueron “La Época” que comenzó a editarse a mediados de setiembre de 1945 bajo la dirección de Eduardo Cólom, “Cabildo”, órgano nacionalista que dirigía Lautaro Durañona y Vedia y “Democracia” que estába en la calle desde principio de diciembre de 1945 y empujado por Mauricio Birabent. Como ya sabemos las improvisadas herramientas electorales de Perón estuvieron integradas por el Partido Laborista, bajo la conducción entre otros de los dirigentes gremiales Luís F Gay y Cipriano Reyes, Telefónico y de La carne respectivamente, se juntan hombres de distinta extracción ideológica, desde anarquistas hasta nacionalistas, impulsados por el Coronel Víctor Mercante y Atilio Bramuglia; la junta Renovadora, un desprendimientos de la UCR, donde militaba Hortensio Quijano, Alejandro Leloir, Vicente Saadi y el partido independiente que lideran Héctor J Cámpora y el contraalmirante Alberto Tesaire. También apoyó a la fórmula Perón Quijano La Alianza Libertadora Nacionalista, que comandaba Juan Queraltó, en capital llevó lista propia para el Senado y Diputados. La Unión Democrática la integraban, UCR, Comunistas, Socialistas, Conservadores y otros partidos menores.
Finalmente el domingo 24 de febrero de 1946, un día muy caluroso en todo el país, tres millones y medio de ciudadanos varones se convocaban para elegir a 376 electores que, reunidos posteriormente en Colegio Electoral, designarían al Presidente y Vicepresidente de la Nación. El pueblo además debía elegir a 14 gobernadores, 158 diputados nacionales y casi 700 legisladores provinciales, que constituidos en las respectivas legislaturas, nominarían luego a 30 senadores de la Nación. Se calcula en 20.000 los ciudadanos que eran postulados a diversos cargos electorales, por diferentes partidos. Era la elección más amplia y con el electorado más numeroso que hubiera tenido lugar nunca en la República Argentina.
El entonces Coronel Perón culminaba el último discurso de campaña el 12 de febrero de 1946, diciendo:”… Sepan quienes voten el 24 por la fórmula del contubernio oligárquico-comunista, que con ese acto entregan, sencillamente, su voto al señor Braden. La disyuntiva, en esta hora trascendente, es ésta: o Braden o Perón. Por eso, glosando la inmortal frase de Roque Sáenz Peña, digo: sepa el pueblo votar
Recién el día 2 de abril-paradojas del destino-cuando faltaba escrutar unas pocas mesas, el presidente electo formuló sus primeras declaraciones al diario “The Standard”, de origen británico. “Haré un gobierno para toda la Argentina”, fueron sus primeras palabras. Un día después estuvo algo más explicito con el diario La Prensa del Perú.
Perón obtuvo 1.487.886 votos, que por última vez fueron todos masculinos. La Unión Democrática sacó 1.207.080.
La rica história del Movimiento fundado por Perón daría para seguir extensamente este tipo de racconto. Cerramos, barruntando retrospectivamente, cuanto perdimos los argentinos en tamaños desencuentros, cuanta energía se desperdició en odios ancestrales. Desde “los matarifes de Rosas”, que así era como calificaba Ezequiel Martínez Estrada a los obreros de los frigoríficos que en 1945, salieron a la calle en busca de su líder, hasta las prudentes expresiones de Raúl Scalabrini Ortiz, cuando decía: “que la historia estaba pasando junto a nosotros y nos acariciaba suavemente como la brisa fresca del río” al referirse a los manifestantes que en masa concurrían a la plaza de mayo, y en vez de piqueteros eran llamados “piquineros”, pues comían sentados en derredor de las fuentes las vituallas que habían llevado.
Perón abandona el País 1955
Lejos quedó la posibilidad de haber iniciado el camino sin retorno para la construcción de un gran país. No fueron pocos los desvíos y errores cometidos por la administración peronista, pero tampoco es menos cierto que luego de 1955, cuando los golpes de estado comenzaron a tener “nombres” (revolución libertadora, revolución argentina, proceso de reorganización nacional), nuestro país, se entregó atado de pies y manos a las políticas dictadas desde el extranjero y los resultados los tenemos a la vista. Un sólo dato; entre 1943 y 1949 los salarios reales de los trabajadores crecieron un 50-60% y la clase obrera aumento su participación en la renta hasta llegar casi a un 50%, hecho repudiado tanto por la izquierda comunista, como por el liberalismo criollo.
Mucho lamentamos que en la última sesión de nuestro Concejo Deliberante del Partido de Gral. Pueyrredón, no se hiciera una manifestación -por parte de los políticos que componen algunas bancadas que se suponen afines a este ideario político- recordando esta fecha; quizás tal omisión asevere que ya el peronismo ha quedado en la historia y tanto su mística como sus verdades, sean elementos de estudio para las venideras generaciones y no pilares filosóficos para retroalimentar una militancia, un estilo de acción política que irrumpió hace 60 años como un cauce y simiente de unión para un pueblo que buscaba un destino de grandeza.
Fuentes: El ejército y la política en la Argentina 1945-1962, Robert A Potasch
Soldados de Perón (Los Montoneros) Richard Gillespie, Grandes discursos de la Historia Argentina, Aguilar editorial, Diario de la Historia Argentina, Jorge Perrone, El 45, Felix Luna, Archivos del diario “La Razón”, “La Nación”, “Democracia”, Historia Integral de la Argentina, Félix Luna, archivo Nuestro Siglo, Félix Luna.