Esta manía de recordar situaciones cuando está próximo un acto electoral, nos lleva a desbrozar noticias archivadas, por ejemplo: De la Rúa recibió un inocultable repudio en la mitad de su mandato y frente a su primer compulsa electoral, la maltrecha “Alianza” perdió en aquella elección 5.000.000 de votos, vale decir, más del 60% del respaldo que la llevara a la Casa Rosada. Los resultados no revelaron simplemente el desprestigio en que había caído el Presidente, el oficialismo quedó en minoría en ambas cámaras del Congreso Nacional, y con una autoridad y legitimidad políticas severamente erosionadas a escala nacional.
En lo local recordemos que el ganador fue el voto “salame”, con una marcada abstención por parte de un electorado que pregonaba: “que se vayan todos”Nada de eso ocurrirá ahora. Es por ello que debemos congratularnos con lo que podríamos denominar un avance histórico, en lo que hace a la distinta posición de los actuales actores políticos y de la renovada idiosincrasia que presenta nuestra sociedad.
Debemos recordar aquellos momentos tan graves de la crisis; una parte importante de los argentinos resolvió que la sociedad y sus miembros tendrían que cambiar hábitos antiguos y onerosos. Había que terminar con la corrupción, el clientelismo, la anomia, la desconfianza. Un corolario forzoso, se pensaba, era la renovación de dirigentes y de las prácticas políticas.
Podemos decir que sí sucedieron cambios, la actitud por parte de una sociedad mucho mas madura, pero los dirigentes, en su mayoría no se fueron. Fallaron o mintieron en aquellas promesas que con tanto calor reiteraron en sus discursos, ya que la corrupción, la anomia y el clientelismo siguen de alguna manera presentes, horadando negativamente a un gran sector del Estado.
La confianza por parte de “la gente en general” tiene un importante efecto sobre el desarrollo político, económico y social de un país. En Argentina y América Latina, menos de la cuarta parte de la población afirma confiar en “la mayoría de las personas”. En los países escandinavos en cambio lo hace alrededor del 60%.
Son causas de la baja confianza la percepción de que no hay valores compartidos, la desigualdad social, la falta de compromiso cívico, ausencia de equidad, una cultura no igualitaria y el pesimismo sobre el futuro.
La consecuencia de lo anterior tiene como origen; la incapacidad de los sectores políticos y económicos para cooperar y llegar a un consenso sobre un rumbo para el país, falta de respeto a la ley, altas tasas de delito, corrupción, mala calidad de las instituciones y escasa disposición a ejercer responsabilidades cívicas.
La profunda crisis de identidad que los seres humanos experimentan hoy, entrada ya la era de la globalización, tiene dos facetas: De una parte, la sensación de seguridad que el Estado gradualmente había proporcionado durante muchos años se ha estremecido totalmente desde todo punto de vista. Aunque la seguridad física fue el primer elemento de su contrato con el Estado, los ciudadanos de muchos países se ven forzados a reconocer que, mientras la globalización generalmente conduce a un incremento de la seguridad física al disminuir la amenaza de guerra entre Estados, la violencia sigue oculta en todos los estratos de la sociedad. Es por ello que la búsqueda de sistemas económicos sociales que tengan a la equidad como elemento básico, proporcionará una confianza adicional, al aventar posibles conflictos, como los del tipo que hasta ahora hemos sido testigos.
No debemos olvidar que después del día 23 de octubre sigue el 24. Con los resultados a la vista, sean estos cuales fueren, surgirán a la superficie los conflictos sociales que si bien heterogéneos en su conformación, son unívocos en sus reclamos. Es decir todos necesitamos mayores ingresos, pues el dinero que llega a nuestros hogares cada vez alcanza para menos bienes. La economía ha comenzado con un leve recalentamiento, los precios buscan acomodarse naturalmente en las escalas históricas (recordemos por ejemplo que el Kg. de novillo en pie, siempre fue de U$S 1,00) y a eso está llegando.
Una de las frases mas difundidas de Edmund Burke, fue la siguiente:
Ningún grupo puede actuar con eficacia si falta el concierto; ningún grupo puede actuar en concierto si falta la confianza; ningún grupo puede actuar con confianza si no se halla ligado por opiniones comunes, afectos comunes, intereses comunes.
Este irlandés nacido en 1729, con el tiempo se convirtió en uno de los mejores estadistas que tuvo el Reino de las Islas Británicas.
No es que propongamos seguir en estas épocas una línea de pensamiento tan lejana y distante como la señalada, sucede que los parámetros referenciales en los que eventualmente debemos refugiarnos para elaborar una idea, causalmente no poseen fronteras temporales, los mismos se ajustan o no a las circunstancias, en este caso pensamos puede sernos útil para poder elaborar nuevas líneas de pensamiento y acción que renueven la confianza, y abra una luz de esperanza a una sociedad tan castigada por errores de las dirigencias y por los propios.
Quienes hemos mantenido una distancia con aquellos que pujaron por obtener cargos electivos, quizás nos haya permitido obtener un ángulo de visión mas abierto para una mirada sobre las cosas concretas, sobre los hechos reales y sobre errores que cuando se marcaron oportunamente, sonaron para algunos como truenos de traición.
Es por ello que el mensaje que hacemos llegar a todos quienes deseen participar en el mundo de la política, es que comprendan que hace falta entregar un enorme sacrificio, que conlleve un compromiso permanente con los valores morales en bien de la sociedad, sumando a lo anterior una infaltable capacidad técnica e intelectual, pues no se puede depender exclusivamente de la impronta de iluminados o de falsos fulgores con disfraces demagogos, u oportunistas con uñas afiladas. La política es una alta misión social que no puede ser tomadaexclusivamente por aquellos que la visualizan como herramienta para la obtención del “botín de guerra”.Con algo que he cerrado en otras oportunidades estos escritos, expreso una vez más, siempre hay tiempo para algo mejor.


