Archive for October, 2005

Memoria activa

Por Enrique Serra

October 13th, 2005

Esta manía de recordar situaciones cuando está próximo un acto electoral, nos lleva a desbrozar noticias archivadas, por ejemplo: De la Rúa recibió un inocultable repudio en la mitad de su mandato y frente a su primer compulsa electoral, la maltrecha “Alianza” perdió en aquella elección 5.000.000 de votos, vale decir, más del 60% del respaldo que la llevara a la Casa Rosada. Los resultados no revelaron simplemente el desprestigio en que había caído el Presidente, el oficialismo quedó en minoría en ambas cámaras del Congreso Nacional, y con una autoridad y legitimidad políticas severamente erosionadas a escala nacional.

En lo local recordemos que el ganador fue el voto “salame”, con una marcada abstención por parte de un electorado que pregonaba: “que se vayan todos”Nada de eso ocurrirá ahora. Es por ello que debemos congratularnos con lo que podríamos denominar un avance histórico, en lo que hace a la distinta posición de los actuales actores políticos y de la renovada idiosincrasia que presenta nuestra sociedad.

Debemos recordar aquellos momentos tan graves de la crisis; una parte importante de los argentinos resolvió que la sociedad y sus miembros tendrían que cambiar hábitos antiguos y onerosos. Había que terminar con la corrupción, el clientelismo, la anomia, la desconfianza. Un corolario forzoso, se pensaba, era la renovación de dirigentes y de las prácticas políticas.
Podemos decir que sí sucedieron cambios, la actitud por parte de una sociedad mucho mas madura, pero los dirigentes, en su mayoría no se fueron. Fallaron o mintieron en aquellas promesas que con tanto calor reiteraron en sus discursos, ya que la corrupción, la anomia y el clientelismo siguen de alguna manera presentes, horadando negativamente a un gran sector del Estado.

La confianza por parte de “la gente en general” tiene un importante efecto sobre el desarrollo político, económico y social de un país. En Argentina y América Latina, menos de la cuarta parte de la población afirma confiar en “la mayoría de las personas”. En los países escandinavos en cambio lo hace alrededor del 60%.
Son causas de la baja confianza la percepción de que no hay valores compartidos, la desigualdad social, la falta de compromiso cívico, ausencia de equidad, una cultura no igualitaria y el pesimismo sobre el futuro.

La consecuencia de lo anterior tiene como origen; la incapacidad de los sectores políticos y económicos para cooperar y llegar a un consenso sobre un rumbo para el país, falta de respeto a la ley, altas tasas de delito, corrupción, mala calidad de las instituciones y escasa disposición a ejercer responsabilidades cívicas.

La profunda crisis de identidad que los seres humanos experimentan hoy, entrada ya la era de la globalización, tiene dos facetas: De una parte, la sensación de seguridad que el Estado gradualmente había proporcionado durante muchos años se ha estremecido totalmente desde todo punto de vista. Aunque la seguridad física fue el primer elemento de su contrato con el Estado, los ciudadanos de muchos países se ven forzados a reconocer que, mientras la globalización generalmente conduce a un incremento de la seguridad física al disminuir la amenaza de guerra entre Estados, la violencia sigue oculta en todos los estratos de la sociedad. Es por ello que la búsqueda de sistemas económicos sociales que tengan a la equidad como elemento básico, proporcionará una confianza adicional, al aventar posibles conflictos, como los del tipo que hasta ahora hemos sido testigos.

No debemos olvidar que después del día 23 de octubre sigue el 24. Con los resultados a la vista, sean estos cuales fueren, surgirán a la superficie los conflictos sociales que si bien heterogéneos en su conformación, son unívocos en sus reclamos. Es decir todos necesitamos mayores ingresos, pues el dinero que llega a nuestros hogares cada vez alcanza para menos bienes. La economía ha comenzado con un leve recalentamiento, los precios buscan acomodarse naturalmente en las escalas históricas (recordemos por ejemplo que el Kg. de novillo en pie, siempre fue de U$S 1,00) y a eso está llegando.

Una de las frases mas difundidas de Edmund Burke, fue la siguiente:
Ningún grupo puede actuar con eficacia si falta el concierto; ningún grupo puede actuar en concierto si falta la confianza; ningún grupo puede actuar con confianza si no se halla ligado por opiniones comunes, afectos comunes, intereses comunes.
Este irlandés nacido en 1729, con el tiempo se convirtió en uno de los mejores estadistas que tuvo el Reino de las Islas Británicas.

No es que propongamos seguir en estas épocas una línea de pensamiento tan lejana y distante como la señalada, sucede que los parámetros referenciales en los que eventualmente debemos refugiarnos para elaborar una idea, causalmente no poseen fronteras temporales, los mismos se ajustan o no a las circunstancias, en este caso pensamos puede sernos útil para poder elaborar nuevas líneas de pensamiento y acción que renueven la confianza, y abra una luz de esperanza a una sociedad tan castigada por errores de las dirigencias y por los propios.

Quienes hemos mantenido una distancia con aquellos que pujaron por obtener cargos electivos, quizás nos haya permitido obtener un ángulo de visión mas abierto para una mirada sobre las cosas concretas, sobre los hechos reales y sobre errores que cuando se marcaron oportunamente, sonaron para algunos como truenos de traición.

Es por ello que el mensaje que hacemos llegar a todos quienes deseen participar en el mundo de la política, es que comprendan que hace falta entregar un enorme sacrificio, que conlleve un compromiso permanente con los valores morales en bien de la sociedad, sumando a lo anterior una infaltable capacidad técnica e intelectual, pues no se puede depender exclusivamente de la impronta de iluminados o de falsos fulgores con disfraces demagogos, u oportunistas con uñas afiladas. La política es una alta misión social que no puede ser tomadaexclusivamente por aquellos que la visualizan como herramienta para la obtención del “botín de guerra”.Con algo que he cerrado en otras oportunidades estos escritos, expreso una vez más, siempre hay tiempo para algo mejor.

Pedido de difusión.

October 12th, 2005

Uno de los tantos amigos de este sitio, ha solicitado y así lo hacemos, la comunicación de un lugar donde podemos concurrir y sin lugar a duda aprender y asimilar nuevos conocimientos.

La sociedad de Escritores Marplatenses; con entrada libre y gratuita organiza su café literario con rondas de poesía, muy buena música, buen café y mucha amistad.
Los domingos a las 20horas, en 14 de julio 1772.
Este es un espacio donde además de encontrar nuevos amigos, en el mismo se da rienda libre a los sentimientos y en donde se difunden los valores cristianos.

La Política y el Derecho, deben servir a la gente

Por Enrique Serra

October 12th, 2005

Cicerón decía sobre el Derecho natural:

Hay una ley verdadera, la recta razón, inscripta en nuestros corazones, inmutable y eterna, por la cual nos acercamos hacer el bien por los mandamientos y nos alejamos del mal por las amenazas. Pero ya sea que prohíbe u ordene, no se dirige en vano a los buenos, ni deja de amedrentar a los malos.

La cita precedente, nos introduce para un enlace de pensamiento y actitud frente a dos disciplinas tan ligadas de una forma u otra. El Derecho y la Política. El Derecho, porque está presente en toda acción que involucre relaciones humanas. Ensayar su definición sería invadir un terreno que los juristas llevan más de 500 años analizando sin ponerse de acuerdo. Pero con el objeto de seguir el enlace, arriesgamos algo común a los dos institutos: el derecho sería un conjunto de normas que rigen armónicamente una sociedad.
En lo que hace a una definición sobre política, podríamos decir que es el ejercicio del poder que se orienta objetivamente al beneficio de un máximo del todo social.

Las precedentes definiciones no pretenden asumir el papel de un principio axiomático, son simplemente reflexiones que pueden sumarse a otras, quizás con más amplio y acertado criterio.

Resumiendo, todo depende de la particular perspectiva con la que ordenemos nuestras ideas a propósito de qué cosa es, o de qué cosa debería ser, la sociedad integrada con la Política y el Derecho.

Tanto en el Derecho como en la Política, debemos tener claros y éticos conceptos para su ejercicio en beneficio de la sociedad. Depende pues de nuestra concepción del mundo, o sea de nuestra ideología. Esto último, es una amplia gama de conceptos y creencias, muchas veces de naturaleza política que defiende un grupo o un individuo y que a todos nos son incorporadas externamente, ya que no nacemos con una carga ideológica.
Siendo diversas las mismas, diversas son entonces las explicaciones y aplicaciones de la política.

Pero hay algo que debe ser inmutable, la recta razón, que decía Cicerón, la cual debe acompañar la búsqueda de un fin político que tenga por fundamento esencial el bien común dentro de la ley, pues fuera de ella hay perversión. De la manera expresada, podríamos subsumir ambos conceptos.

Sabemos que los movimientos dentro y fuera de ese contexto- el político- indudablemente hostil, y en el que los actores políticos deben desenvolverse para ocupar posiciones, sabiendo ineluctablemente que tales actos carecen de condimentos de bondad e inocencia. Son las llamadas reglas de juego, pero si los ejecutores proceden con fines nobles será destacada la labor por sus pares y por la sociedad.

No ignoramos a su vez que en el País hay un alto índice de pobreza y que esa pobreza tiene urgencias.
Cuando se aproxima una compulsa electoral, surge, como ha sucedido siempre la figura del clientelismo, el mismo es directamente proporcional a esa pobreza. Hay quienes participan de un solapado convencimiento, en el sentido que la pobreza pareciera una necesaria situación metafísica, que posibilita una hegemonía política, en nuestro caso, esta posición la consideramos abyecta.

Es vergonzoso como ciertos partidos políticos mutan en épocas preelectorales, su acción militante, por tareas de schoping, repartiendo-sin contrapartida a la vista- todo tipo de dádivas llamadas colchones, heladeras, cocinas, lavarropas, y otros electrodomésticos, además de dinero efectivo. Quizás hay que suponer que si por tales elementos no existe pago a la entrega, el mismo podría ser reclamado el día de la elección.

Así, los pobres seguirán siendo pobres. Ellos necesitan, sin duda, de la ayuda estatal para resurgir de la miseria. Pero la primera necesidad consiste en devolverlos a la costumbre del trabajo, a esa cultura social que armó a la Argentina desde que se inventó como nación.(1)

El fin de la acción política, debe tener siempre como objetivo una mejora práctica para la gente. Los operativos antes descritos no han servido para nada y la historia de la política, en ese sentido, sólo registra fracasos y frustraciones para la sociedad. Forman simplemente parte de una carrera perdida o ganada, para la obtención del poder por el poder mismo, o lo que es tanto o más despreciable, por intereses sectoriales o miserablemente personales. La construcción de poder debe sintetizar la utilización de materiales con sustancia moral. Usando luego ese poder con objetivos claros, en aras de una positiva dirección que traslade a la sociedad su correcto ejercicio, pues finalmente debe ser ella la destinataria, ya que fue y debe seguir siendo principio y fin, tanto de la Política como del Derecho

Todo trabajo que realicemos en el marco de la sana acción política será válido, aceptando la carga ideológica cualquiera sea ella, pero debe llevar implícito un límite moral que no debe violarse.

La discordia mana intolerancia, el discenso en cambio debe ser promovido y aceptado para la construcción de un mejor futuro. Esa es una obligación de las verdaderas agrupaciones políticas.

Cuando una sociedad como la nuestra, la cual ha sufrido destrozos comparables al que pudiera acaecer con una preciada pieza artística. Es una necesidad emprender la tarea de su reconstrucción, atendiendo en principio a los trozos más pequeños y quizás débiles, ya que los grandes y fuertes se saben situar solos.


Esta es una ineludible acción solidaria que la mayoría debemos adoptar, la de colaboración con otros componentes de la sociedad que por no estar contemplados en los estamentos autosuficientes, quedan relegados en ese gris espacio de las injusticias.

Podemos citar un ejemplo: Mar del Plata, mas precisamente el Partido de Gral. Pueyrredón, tiene una población estable superior a 12 provincias argentinas y en algunos casos tres de ellas juntas no llegan a superar la cifra de residentes en nuestro distrito. Fue uno de los sitios más golpeados en todo el Estado Bonaerense y el País por la conocida crisis del 2001. Afortunadamente, merced a un claro liderazgo político puesto de manifiesto por el titular del Municipio y una inmensa solidaridad de gran parte de los marplatenses, ha permitido que se pudiera ir sorteando un panorama que afectó seriamente la integridad de nuestro conjunto social. Debemos señalar lo irrelativo del presupuesto de nuestro municipio en cuanto a cantidad de habitantes y PBI, además de los límites de funcionalidad gubernativa por falta de autonomía.

Estamos a la puerta de un nuevo acto electoral, en el mismo los ciudadanos del estado Bonaerense tendremos oportunidad de elegir, senadores(al menos en nuestra sección), concejales, consejeros escolares, y en otros distritos, también diputados provinciales, sumado a los cargos en el orden nacional.

Los cuerpos legislativos en todas sus escalas, ya sea en lo municipal, provincial o nacional se encuentran seriamente dañados por causas propias, así como por la desconsideración a la que han sido sometidos en algunos casos, por sus respectivos ejecutivos y por la opinión pública o publicada, en otros.

Ante tales hechos no podemos decir que la democracia pueda funcionar con la plenitud que el pueblo necesita y que las leyes lo exigen. Es falso que las instituciones legislativas obstruyan la función ejecutiva de gobierno. No hay Estado si alguno de los tres poderes que lo componen se ven entorpecidos para actuar con plenitud y libertad, no se ataca la estabilidad del gobierno al producirse debates con responsabilidad en cuanto a los proyectos que envía el ejecutivo, o aquéllos que emergen en ese mismo seno. A contrario sensu, se caería en un acto de obediencia debida, y ese “tipo” no está instalado en la Democracia participativa que tanto se declama.

Una falsa concepción tanto de la política como del derecho, es pretender que ambos institutos funcionen con la parcialidad que mejor convenga a nuestros intereses.
En el primer caso, están previstos en la misma normativa los correctivos que deben aplicarse para sancionar los desvíos cuando se producen. En cuanto a la política, el máximo castigo por su mal uso, es el que ejerce la ciudadanía a través del voto

Sin pretensiones de emular al Dr. Mariano Grondona, me permito insertar lo siguiente:

El pensamiento griego se ha resguardado siempre en la idea de límite. No ha llevado nada hasta el final,ni lo sagrado ni la razón,Según Heráclito, la desmesura es un incendio.
Pienso que este enfermizo afán de acumulación de poder por parte del ejecutivo Nacional, fundamentalmente, es una clara desmesura que nada bueno puede depararnos en el futuro.

No fue un capricho de los constitucionalistas del 53/60 el fuerte concepto de la división de poderes expresado a través de nuestra Constitución Nacional.

Nos sobran ejemplos para señalar aquellos ejecutivos que la sociedad los consideró “fuertes”, y el triste y complicado final en que se vieron envueltos. La verdadera fortaleza está en el respeto a la ley; en las firmes convicciones de un verdadero plan de estado y finalmente la coherencia conque el mismo se lleve a cabo.

No esterilicemos la oportunidad que nos brinda el sistema republicano, de concurrir a las urnas para expresarnos. Cuando lo hagamos, reflexionemos en el silencio del cuarto oscuro y pensemos que ese simple y simbólico acto, podrá depararnos un mejor destino a nosotros y a miles de compatriotas y residentes.

(1) Joaquín M Solá- La Nación. 9-10-05

Despidieron a Escribano

Por Enrique Serra

October 12th, 2005

En un programa de los tantos que se emiten por el Canal 72 de uno de los sistemas de cable que tiene esta ciudad y cuyo nombre es 14 días, siendo su conductor el periodista “Charly Fernández” estuvo como invitado el Sr. Carlos Kunkel, de quien no realizaré detalle de sus actuales funciones y pasadas actividades, solamente que fue nombrado por el actual gobierno, Subsecretario de la Presidencia de la Nación, esto, pues ya otros periodistas mejor informados se han ocupado del mencionado funcionario; un ejemplo: Christian Sanz
Jefe de Redacción Periódico Tribuna de Periodistas www.periodicotribuna.com.ar.
Mi observación, llena a su vez de estupor y asombro, es la diversidad de inexactitudes en las que incurrió el Sr. Kunkel, entre otras, cifras sobre los varios temas que expuso que no condicen con la realidad, tales como que en el País se crean mensualmente 100.000 puestos nuevos de trabajo, y esto durante todo el período de gobierno que lleva ejerciendo del actual Presidente. A efectos de no abrumar a nadie con datos que están disponibles para todos, no hay mas que visitar el sitio-OFICIAL- del INDEC.

Pero sí hay algo que realmente me molestó y colmó visceralmente mi estado de ánimo, fue que el Sr. Kunkel, prácticamente, despidiera desde ese espacio televisivo al Sr. José Claudio Escribano. En efecto, sus textuales palabras fueron “Esta será la ultima campaña política de Escribano, pues a partir de abril no trabajará mas en La Nación”, esto por haberle molestado los comentarios emergidos de la notable pluma del señor Escribano, quien prestigia como otros tantos las columnas del Diario fundado por el General Bartolomé Mitre, en las que se refiriera a las dádivas que algunas reparticiones del gobierno realizan y que fueran indudablemente, considerados actos de campaña.

No tengo el placer de conocer al Sr. Escribano, pero a efectos de informar, aunque quizás parcialmente los antecedentes del prestigioso periodista, inserto los siguientes datos: La biografía pública y oficial, de José Claudio Escribano, reconocida por la Asociación de Periodistas dice que “Integra, desde hace más de cuatro décadas, la redacción del diario La Nación. Fue jefe de la sección Política, corresponsal para América Latina, columnista político, subjefe de Editoriales, secretario general de redacción y actualmente ejerce la Subdirección. Abogado graduado en la Universidad de Buenos Aires, José Claudio Escribano se especializó en el estudio de las instituciones de los Estados Unidos de América en el Macalester College, de St. Paul, Minnesotta.
Desde 1997 integra el Directorio de la S.A. La Nación.
Además, desde 1998 es miembro del Directorio de la World Association of Newspapers (WAN), la mayor organización de prensa con 18.000 publicaciones adheridas.
Por otra parte, preside la Comisión de Libertad de Prensa de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA), entidad cuyo objetivo esencial es la defensa de la libertad de prensa. Durante varios períodos ejerció la presidencia de ADEPA. Es titular de la Academia Nacional de Periodismo y ha sido condecorado por los gobiernos de España, Francia e Italia”.

Sería absurdo y casi procaz realizar una comparación de lo anterior con los pergaminos que pudiera exhibir el Sr. Kunkel.
Estimo que el gobierno, o al menos el funcionario que nos ocupa, ha llegado muy lejos en sus arrebatos de intolerancia cívica. La libertad de prensa es uno de los pilares en los que debe asentarse toda democracia. En este sentido no son pocos los actos similares a los del mencionado Kunkel, que dejan traslucir reprochables conductas por parte de otros integrantes de la actual administración que conduce el sucesor del Dr. Duhalde.

Pensando antes de las elecciones

por Enrique Serra

October 10th, 2005

Cuando se acercan ciertos momentos, casi paradigmáticos, es por reflejo que ponemos nuestra mente en un rápido análisis retrospectivo y futuro, similar a un balance de hechos y acontecimientos para proyectar ideas que de alguna manera colaboran en ubicarnos y a su vez poder transmitir dicha posición a quienes se toman la molestia de leer estas publicaciones.

Tal motivo lo representa, el acto eleccionario que se celebrará el próximo 23 de octubre.

Hace unos días conversaba con un profesor de Derecho Constitucional y el mismo se preguntaba, ¿querrá nuestro pueblo ser verdaderamente democrático?, pues somos herederos de una culturización que trajeron nuestros abuelos al venir de Europa, donde consuetudinariamente la autoridad del Estado residía en el Rey y el gobierno era manejado o por un primer ministro o por un dictador, como lo fue Franco en España o Musolini en Italia. De ahí que para esos inmigrantes el Estado era cosa que mucho no les preocupaba y de la que sólo se acordaban cuando debían pagar sus impuestos. Pienso que si bien nuestra generación no tuvo una vida plena en Democracia, ya que pasamos por períodos alternativos con gobierno “de facto” y otras circunstancias que no fueron republicanamente hablando plenas totalmente, intuimos casi todos, que esta es la mejor forma de gobierno conocida.

Sin duda el país es diferente hoy que hace veintidós años. En lo político se puso fin a largos periodos de autoritarismo. Se intentó construir una democracia, que si bien no es perfecta, por lo menos nos ha librado de ser sometidos a los abusos de un poder represivo. Hoy somos libres de pensar, de criticar y de participar.

En lo económico, puede que un ciclo largo de bonanza nos acompañe y podamos extraer del mismo lo mejor. En función que en este rubro, se abre un abanico importante de opiniones y fundamentalmente de técnicas, solamente podríamos señalar que mientras no se mejore el ingreso de la población, especialmente la asalariada, la cual siempre corre detrás de lo acontecimientos, difícilmente cambie el panorama actual, lamentablemente patentizado por el aumento de la pobreza.

En el área social habría que avanzar en la equidad, mediante políticas y programas de lucha contra la marginación y la pobreza, que garanticen los servicios sociales básicos. Para lograrlo hay que replantearse la vieja institucionalidad de las burocracias centralizadas, que han sido incapaces de garantizar la universalidad de los servicios. Para posibilitar la transferencia de recursos y responsabilidades a las administraciones descentralizadas, sería necesario planear una urgente reforma a nuestra Constitución Estadual a efectos de poner en práctica la verdadera autonomía municipal. No solamente de esa manera se mejorará la aplicación de los recursos, sino que rápidamente llegarán las soluciones, que hoy la burocracia detiene y complica para los sectores y personas que son los que directamente se ven afectados por un sistema que ya ha perimido por obsoleto y corrupto.

Vivir en democracia no es fácil. El “arte de la libertad” como lo llamaría Toqueville, es una larga y constante lucha que no permite descansos ni distracciones. Se fundamenta en una sociedad responsable de sus actos y dueña de su destino. De ahí que lo anteriormente señalado, en cuanto a la autonomía municipal es una urgente necesidad que se halla postergada desde la reforma constitucional de 1994.

No hay posibilidad alguna de construir una sociedad auténticamente democrática sin valores éticos y morales.
Por lo tanto, la compaginación de la compleja arquitectura política contemporánea tiene que elaborarse sobre la base de la necesidad de una responsabilidad y una moral individual que lleve al hombre y al dirigente, con una actitud libre para actuar en beneficio del conjunto.

Pensamos que debe fomentarse a que el ciudadano sea un ser socialmente emprendedor. Que ante una deficiencia social no actúe como un mero intermediario peticionando al estado paternalista, sino que, con su iniciativa personal se organice en su propio ámbito para resolverla. No creemos que las soluciones emerjan luego de marchas y manifestaciones frente al palacio municipal o a donde fuere. Tampoco estamos en desacuerdo con el libre derecho de peticionar a las autoridades. Lo que sí debe cambiarse es el sentido y la forma de las mismas para la obtención de resultados positivos y duraderos.

Se ha hecho ostensible a través de varios actores políticos, en la actualidad y también en el pasado, del fortalecimiento que debe imprimírsele a todas aquellas políticas que impulsen proyectos similares a las Pymes, o a pequeños emprendimientos que posibiliten el desarrollo de familias capaces de trabajar y producir con eficiencia, si es que se les brinda esa verdadera oportunidad que políticas erráticas siempre lo han impedido.

Cuando hablamos de un tiempo ético y moral distinto, debemos tener en cuenta a la corrupción, ésta no sólo se expresa por el hecho de un pago ilegal por un servicio o un favor deshonesto. Corrupción es también la relatividad de los valores morales, la mentira pública, la calumnia. Corrupción es también reclamar contra el que es corrompido pero facilitar la tarea del corruptor. Corrupción es también “dejar hacer”.
Jefferson decía:

La gran fortaleza de nuestras sociedades democráticas la constituye el increíble mosaico de asociaciones libres, no la autoridad del gobierno central.

Por ello la corrupción así como otros males que surgen en las democracias, se corrigen con más democracia y más participación.

La mayor participación de los individuos en la solución de los problemas y en el control de los gobernantes, es una prioridad que debe estar estrechamente ligada a la búsqueda de recursos motivadores para terminar con la comodidad, el miedo, la intolerancia, la violencia o la automarginación que inducen a la toma de actitudes pasivas. Las entidades intermedias surgen como las organizaciones mas indicadas para servir de nexo entre los problemas y las soluciones por su especialización en los temas para las que se crean. Estas tampoco deben dejarse libradas al sólo albedrío de quienes las inician o fundan, sino que la totalidad de sus adherentes deben consustanciarse con sus fines y también con el control de su operatividad administradora.

El compromiso de los ciudadanos es una característica de los sistemas democráticos. Si el ciudadano participa se está gobernando a sí mismo y por lo tanto esta haciendo política. En esto hay que desterrar viejos axiomas, que tienen a este término, “política”, como sinónimo de engaño, argucia, mentira, promesas que no se van a cumplir y toda la gama de execrables recursos que denotan una pavorosa incapacidad para efectivizar la verdadera acción política, que no es la de “manejar” grupos humanos cual rebaño, sino conducir con claros y sanos objetivos a todos aquellos hombres y mujeres que por vocación quieren sumarse a la verdadera “política”.

Las elecciones son actualmente un momento importante pero sólo un momento. Un político moderno debe tener una mayoría diaria, es como si todos los días estuviese haciendo campaña, todos los días debe buscar el apoyo de la gente, y todos los días debe rendir examen aún cuando esté en el poder. Porque no es lo mismo un gobierno que tiene que trabajar con el apoyo de la gente que si lo hace sin ese apoyo. Tiene que aplicar una serie de técnicas que son las denominadas, de la comunicación política.
El dirigente activo tiene que estar escuchando permanentemente a la población por medio de las encuestas, y de otros métodos por los cuales el político se sabe informar. _“Caminar la calle”_, como normalmente se dice. Tiene que explicarle a la gente cuáles son sus iniciativas, visiones y objetivos finales. El ver la comunicación política sólo para las elecciones termina en una visión espasmódica de las cosas.

Muy distinto es la campaña para amplificar y hegemonizar un poder, que luego no se usa con el sagrado fin que la buena política lo indica como básico (beneficiar a la gente), sino por el contrario se utiliza para rédito patrimonial personal o del grupo, a efectos de asegurar una perpetuidad en el sitial del poder. Recordemos que muchos lo han practicado con resultados ya conocidos.

En las democracias representativas supuestamente el pueblo elige a sus representantes para que gobiernen. En la práctica esto se vislumbra ya no será así: el gobierno será cada vez menos representativo y deberá ser cada vez más participativo. Tenemos en cierne un cambio, en gran medida dado por las tecnologías: las encuestas, la televisión, la radio, etc. No es que se esté desvirtuando, sino que hay un cambio. Vamos de una democracia representativa hacia una mucho más participativa.

No creemos que en el pasado la política haya sido más limpia, más transparente o más pensada para la gente. Todo lo contrario: desde un análisis objetivo de los sistemas políticos en el mundo, y por ende en nuestro país, observamos como los sistemas democráticos están avanzando. No nos compremos esa mentira de que en el pasado hubo una especie de edad dorada, porque no es así. Hubo sí, hombres destacados por su coraje cívico y su aptitud moral, pues como en toda regla para su confirmación debe existir la excepción.

¿Quiénes pierden con la política moderna? Aquellos que tienen el monopolio de la comunicación política. Esto, además, tiene un efecto poco duradero, porque se puede prohibir la publicación de una encuesta, pero no se puede prohibir que una encuesta aparezca en Internet. Menciono encuesta como también lo sería una noticia o hecho que pretenda mantenerse alejado del conocimiento público.

El hecho de que ciertos medios de comunicación se “asocien” con el poder no es una garantía que la sociedad podrá estar ajena a la verdad. Esta imposibilidad práctica se fundamenta en que la herramienta que ahora tenemos a mano, la cual es realidad a través del maravilloso mundo del internet, nos permite dejar la dependencia exclusiva de aquellos obsoletos métodos.

Sin lugar a duda viene un tiempo mejor, nuestra carga como ciudadanos, es estar atentos y participar en todo cuanto podamos, de todo hecho que nos acerque y no que nos aleje como integrantes de una comunidad.

Pobreza e indigencia, hay esperanzas

Por Enrique Serra

October 8th, 2005

A diario nos informamos sobre las distintas alternativas que como producto de inequidades sociales, ya por cotidianas o reiteradas no causan impacto, alertan sí, que en nuestro país la pobreza no retrocede y está creando una base de conflicto muy difícil de dominar.
No sólo es necesario trabajar desde el puro asistencialismo para mitigar y desterrar este flagelo, lo importante es recrear la cultura del trabajo y de la producción, mediante reales ingresos sustentables en un proyecto de bienestar para nuestra población. A partir de esa o similares premisas, se puedan corregir los desastres de tantos años de injusticia social.

Cada pobre vive la temporalidad estricta de su pobreza, sin embargo no la agota ni confunde su sustancia, propia e indeclinable por su sentido de trascendencia, con esa pobreza que no es en su origen natural, menos aún designio de la divinidad, deberá permanecer hasta la construcción de un alivio en su presente y un horizonte de justicia en su futuro.

Esta situación es el resultado de la acción de los hombres, que en su rol de dirigentes, no advierten que el afán desmedido de lucro o de poder, acarrea consecuencias, que como la pobreza, pone en peligro la propia estabilidad y equilibrio de la especie humana.
No debemos aceptar tal situación como norma, mucho menos como dogma, pues finalmente saldrá a la luz, una de los posibles conductas originales del hombre-la defensa feroz de su permanencia en planos de igualdad con sus semejantes-

Es imposible que este absurdo-por lo menos en nuestro país, plagado de riquezas-no pueda finalmente rebotar en una crisis de gravedad, que su sólo análisis provoca escalofríos.

Lo que se calla hipócritamente es que nadie puede ser inocente en la pobreza, que su materia es la ignorancia y su producción masiva, crónica e indiferenciada.
El constante deterioro de la educación, la grave consecuencia que ello deja como herencia a las generaciones por venir y las de niños y jóvenes de hoy, que algunos desgraciadamente buscan en el refugio negro de las adicciones, el escape a un final que no piensan.

No hay responsabilidad por la pobreza del pobre. Tampoco se acepta la culpa, en tanto el pobre está puesto por fuera del mundo humano, ni siquiera es lo otro, pertenece a una categoría abstracta y sin sentido, que se reproduce a sí misma. Solamente se refleja en las frías informaciones oficiales del INDEC.

Hemos agregado otra categoría a la pobreza, la que denominamos indigencia. Este nombre blasfemante a la condición humana surge con el objeto de la construcción estadística que nos informa tarde de las consecuencias sociales acaecidas como resultado de las políticas gubernativas aplicadas.

En efecto, nos enteramos que en 1974 en nuestro estado Bonaerense teníamos 4,7% de la población pobre y 2,1% indigente. En el año 2002 las cifras avanzaron al 54,3% pobre y 24,7% indigente. ¿Hace falta agregar algo?
La desigualdad de ingresos entre los mas altos y los mas bajos, desde 1995 al 2002 se elevó en un 77%, lo que se traduce que la diferencia entre los que menos ganan y los que mas ganan sea de hasta 30 veces.

Este diagnostico contestatario no podría quedarse solamente en eso, pues en tal caso se asimilaría a una autoflagelación sin objeto ni sentido. Hay siempre posibilidad de corregir y crear otro futuro, lo importante es asumir el compromiso para tal evento. La participación y el sumarnos a organizaciones civiles o políticas que tienen otra visión ética de la sociedad, es en principio lo que tenemos a mano.

Hay una esperanza que debemos alimentarla arrinconando a la individualidad, al lucro desmedido, a la falta de compromiso y solidaridad y posteriormente deberemos a su vez inscribir el plano del camino para la eliminación de la pobreza y la indigencia.

El lugar donde más se siente la pobreza, es en la familia, que es “la célula primaria y vital de la sociedad, ella la provee de miembros y los educa”. Esto quiere decir en definitiva que una sociedad debe considerarse mejor o peor en la medida que facilite o dificulte a la familia la realización de sus propios fines. Encontramos en Populorum Progressio que la define como “punto en que coinciden distintas generaciones que se ayudan mutuamente a lograr una mas plena sabiduría y armonizar los derechos de las personas con las demás exigencias de la vida social”

Si intentamos confeccionar un proyecto de país que englobe a todas las clases sociales, nuestro desafío será dejar de tener como única preocupación lo meramente particular, dejar de vivir como en una pista de atletismo donde alguien da la largada y lo único importante es llegar a la meta siendo indiferente quien esta al lado, atrás o adelante y si cae no preocuparnos para ayudar a que se levante. Agreguemos como grave, que ya hay una gran diferencia producto de la inequidad en el punto de partida de esa imaginaria “largada”

Pero todo ello no se consigue con la pretensión de un pensamiento único, ya que la diversidad en las ideas dará como resultado lo más aproximado a lo justo.
Es necesario que tengamos en cuenta las palabras expresadas por el Cardenal Bergoglio hace ya un tiempo, cuando dijo:

“Adolf Hitler uniformó el pensamiento y creó un totalitarismo desde la pluralidad democrática. No a través de las ideas sino porque encontró una estructura enferma de ambición y de suficiencia que anuló la diversidad y la discusión sobre los proyectos”

Se deben construir nuevas rutas

por Enrique Serra

October 3rd, 2005

Las estadísticas de accidentes de tránsito y las muertes ocasionadas por los mismos parecen ser un juego para algunos institutos y organismos argentinos que toman con muy poca seriedad el tema y sólo buscan números explosivos y marketineros.

Importantes medios, han estado ocupándose pródigamente de las lamentables muertes que se produjeron a consecuencia del incendio en la disco, llamada “Cromañón”. Por supuesto que no incursionaré en un tema sobre el cual no tengo la capacidad para su elucidación, pero sí me sumo a la consternación que provocó a la mayoría de los habitantes de nuestro país.

¿Pensamos cuanto “cromañones” se producen por año ante la reiteración de accidentes automovilísticos en las rutas de argentinas? No viene al caso precisar el número de los mismos, pero podemos afirmar que son muchos, y desgraciadamente lo único que se rescata luego de la difusión de tales acontecimientos, es el llanto y dolor de los familiares y seres queridos por los muertos o mutilados que tales hechos provocan.

Ruta Arentina

Se pretende, por parte de una minoría informativa, tapar esta aberrante situación con absurdas comparaciones, en el sentido que no somos ni Bolivia, La India o Senegal, o que si hay aumento de accidentes también se debe a que acrecentó la cantidad de vehículos en circulación. Incluso por parte de otro sector de información, se llegó a decir que Argentina es número uno del mundo en el ranking de accidentes de tránsito.

El Occovi, Órgano de Control de las Concesiones Viales, dependiente del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios de la Nación, facilita a quienes lo soliciten, las estadísticas que registran diariamente en las autopistas concesionadas, donde puede comprobarse la cantidad de accidentes, así como problemas en general que han padecido los usuarios de las mismas.

Pero en cuanto al total de siniestros que ocurren en las rutas o caminos del país, las cifras hay que recabarlas en los tribunales, hospitales o morgues. Pues escasamente se pone en conocimiento de la opinión pública con seriedad, el negro número que identifica el cúmulo de causales de tanto derroche de vidas.

Todo lo anterior es consecuencia, principalmente, del gran déficit de rutas modernas acorde con la seguridad que nos merecemos, y la cual debe brindar el Estado, finalmente responsable tanto del ordenamiento por medio de normativas parcialmente ejecutadas por los órganos de control, como del impulso a proyectos para que en los distintos territorios de las jurisdicciones, tanto Nacionales como Estaduales, se construyan vías de comunicación acordes con nuestra real necesidad en un proyecto de desarrollo propio del siglo XXI.

El ferrocarril, se ha deteriorado de tal forma, que no sería procedente mezclarlo en este comentario, por tanto, será motivo de un profundo análisis en otra oportunidad.

Es cierto que se han construido autopistas, inicialmente en capital. Autovias como la de La Plata a Bs. As, o de esta última a Rosario, o la existente entre la capital de la provincia mediterránea y Villa Carlos Paz, también es de hacer notar la reconstrucción de la ruta 2, que va desde Bs.As. a Mar del Plata, y con ello sin lugar a duda se han evitado cientos de muertes. Existiendo desde entonces, un cómodo y rápido desplazamiento para confort de los que visitan y viajan a la ciudad atlántica y un enorme beneficio para los que residimos en la primer ciudad turística del País.

Pero debemos poner de manifiesto el deterioro existente en muchos caminos y rutas que atraviesan distintas provincias, que a la par de ser vínculos de comunicación y turismo, son en su mayoría los necesarios canales para el transporte de un importante volumen de materias primas , para su posterior elaboración en los distintos centros industriales del País y aquellas que se destinan a la exportación.

Algunos ejemplos
Ruta 3, que nace en Km. 0. Congreso y termina en Ushuaia, es en varios de sus tramos, peligrosamente angosta, sus banquinas escasas y estrechas, tiene sectores muy deteriorados o faltos de mantenimiento. Nos informamos que las rutas conducentes a la Mesopotámia, con reiteración llamativa, se producen gravísimos accidentes por causas similares a las arriba mencionadas.

La ruta nº 22 que nace en Bahía Blanca atraviesa el valle medio, sigue con una recta en mal estado y poco señalizada entre Río Colorado y Choele Choel de más de 130 Km. Pasando luego por el alto Valle de Río Negro y Neuquén, con cruces vecinales muy peligrosos; el único tramo seguro es el terminado hace pocos años, desde el puente que marca el límite entre Neuquén y Río Negro hasta su bifurcación hacia Zapala.

Otras rutas que merecerían reconstrucción, son las que van desde la capital de la Provincia de La Pampa, (Santa Rosa) a la Ciudad de Buenos Aires, o las que se dirigen a Bahía Blanca, o desde Gral. Acha La Pampa, a Colonia 25 de Mayo en Neuquén, llamada ruta del Desierto, una recta interminable y muy peligrosa por su estado y falta de señalización, la cual registra múltiples y lamentables accidentes.

Es menester resaltar que no soy un técnico en el rubro vial, lo reseñado, es una parcial observación a través de años de recorrido por los sitios apuntados.

Una especial mención para el camino -ruta 23- actualmente de ripio, que une Valcheta con San Carlos de Bariloche, una aspiración que fue convirtiéndose en frustración gobierno tras gobierno.

Fotografía de Alberto Cortes (1999) Cercanías de Pilcaniyeu
Fotografía de Alberto Cortes (1999) Cercanías de Pilcaniyeu, Ruta Nacional 23

Al respecto relato una anécdota de primer mano, relacionada con esta ruta que atraviesa de este a oeste la provincia de Río Negro. Corrían tiempos del gobierno de Mario Franco en Río Negro y Perón ejercía su Tercera presidencia, como no podía ser de otra forma, el Gobernador Rionegrino junto a su ministro de Economía Sr. Crocceri, visitaron al fundador del justicialismo, y entre saludos y reverencias, le pidieron la construcción de la mencionada ruta que ya para entonces era un viejo anhelo de los habitantes de esa porción de la Patagonia. El Presidente instruyó a sus colaboradores inmediatos para que incluyeran en las partidas del próximo presupuesto, la necesaria para la construcción de la ruta. Demás está describir la alegría que embargaba a estos funcionarios, tengo todavía en mis retinas el recuerdo de las fotografías que me mostraron de aquel momento. Como todos sabemos muere Perón, y asume su tercer esposa como presidenta. Los anteriores interlocutores del viejo caudillo vuelven a visitar la Casa Rosada- y a la Primer Magistrada- y a recordarle el compromiso asumido por el presidente muerto; la respuesta fue la ignorancia de Isabel, que al evacuarla con su “asesor” permanente, López Rega, éste respondió con un gesto desconsiderado, dando por terminada la entrevista y el sueño de miles de rionegrinos que aún esperan el asfaltado de la famosa ruta 23.

La 'trochita' angosta
La “trochita”, singular tren que corre entre Ing. Jacobacci (ruta 23 Río Negro) y Esquel (Chubut)

No podría dejar de mencionar a la ruta 40, que se asemeja a una columna vertebral de todo el oeste de nuestro país. Su terminación acorde con las nuevas exigencias, permitiría aumentar sensiblemente el turismo y obviamente el tránsito de todos los productos que se originan en las provincias del Norte, y Cuyo y Sur Oeste, fundamentalmente, para poder trasladarlos hacia otros importantes centros de consumo, deben realizar importantes rodeos.
Podría seguir con el detalle, pero simplemente he querido mencionar aquellos circuitos que los recorrí por años y fui testigo de sus cambios, lamentablemente no muy destacables.

Se criticó hasta el cansancio el llamado Plan Laura, que contemplaba la construcción de más de 13.000. Km. de nuevos caminos, conjuntamente con otro tipo de obras. ¿Si no hay otro proyecto superador, no será hora que se lo rescate para su puesta en marcha? En caso de ejecutarse las obras, aumentaría la seguridad para quienes transitan por las mismas, daría trabajo a miles de compatriotas, y lo más importante es que se salvarían miles de vidas humanas.

Un periodista, a través de un programa televisivo dedicado a temas económicos, hizo uso de un término poco académico para reclamar la ejecución del plan señalado y dejar de hablar, hablar y hablar, que hasta ahora es la única tarea en la que nuestros funcionarios se destacan, y ponen el máximo de su enjundia. No reiteraré tal giro verbal, aunque me asocio al cariz fáctico que el mencionado hombre de prensa propuso a sus televidentes.
Desde este sitio, no puedo menos que hacer uso de la fuerza comunicativa que me brinda el sistema de blogs, para poner de manifiesto un clamor que viene desde los tiempos en que Ortega y Gaset, nos decía “argentinos a las cosas”.

Una visión de la Realidad Mundial y nuestro Capital Social.

por Enrique Serra

October 2nd, 2005

La humanidad ha llegado al siglo XXI, con avances de enorme magnitud y profundidad en sus capacidades científicas, tecnológicas y productivas. Se están produciendo “rupturas epistemológicas” simultáneas en numerosos campos del conocimiento, que están generando modelos conceptuales renovados para comprender los fenómenos, y una nueva ola de tecnologías basadas en conocimiento de amplísimas posibilidades. Los avances en áreas como las telecomunicaciones, la microelectrónica, la biotecnología, la ciencia de los materiales, las máquinas-herramientas, la informática, y la robótica entre otros, están transformando las matrices productivas básicas. La posibilidad potencial de producir bienes y servicios se ha expandido y multiplicado rápidamente. Al mismo tiempo hay una enorme expectativa por el futuro en este sentido.

Sin embargo, el potencial inmenso de capacidades productivas no se está transformando en mejoras en las difíciles condiciones de vida de amplios sectores del planeta. Hay una brecha enorme entre el mismo y la vida cotidiana de millones de hombres y mujeres que aún habitando países del primer mundo, no escalan posiciones que son comunes para el afortunado sector bendecido por los pilares que marcaron un origen y un punto de partida carente de esa ansiada y a veces utópica equidad.
Por otra parte, las diferencias se agigantan cuando trasladamos los parámetros comparativos a los pueblos que no componen el “norte” dominante. Sería innecesario singularizar lugares, hechos o circunstancias.
En este sentido la memoria permanente de hechos recientes y pasados, ocurridos en América Latina y en nuestro país, es una peculiar característica que ha caracterizado a muchos argentinos.

Los hechos del pasado no nos dejan indiferentes: los conservamos y los juzgamos. Así es como la memoria de lo que fuimos pasa a formar parte de lo que somos. Modificarla es modificarnos. 1

De acuerdo a datos del Banco Mundial, 1300 millones de habitantes del planeta reciben un ingreso menor a un dólar por día, hallándose por tanto en situación de pobreza aguda. Dos quintas partes de la población mundial carecen de servicios sanitarios adecuados y electricidad. Según informa el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) se ha registrado un aumento marcado en el número de pobres que vieron disminuir sus ingresos. Entre 1965 y 1980, esa situación afectó a 200 millones de pobres. Entre 1980 y 1993 a 1000 millones. 800 millones de personas no reciben suficientes alimentos, y cerca de 500 millones tienen un estado de desnutrición crónico. 17 millones de personas mueren cada año de infecciones y enfermedades parasitarias curables como diarrea, malaria, y tuberculosis. Todos los datos precedentemente citados, extraídos de informaciones oficiales, en la actualidad, con toda seguridad y desgraciadamente deben estar alterándose negativamente. En nuestro país, las cifras oficiales hablan que más de la mitad de la población está por debajo de la “llamada línea de pobreza”, es aquella que apenas alcanza a subsistir con sus magros ingresos. Por otra parte es menester informar que el promedio por cápita del ingreso de los habitantes de la capital del país, es una suma aproximada a los 30.000 dólares anuales. Con estas asimetrías no se cimenta el progreso de una sociedad y mucho menos el verdadero avance de un país

En la última sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. Se puso de relieve toda esta problemática, si nos tomamos el trabajo de recorrer los discursos-disponibles en Internet- leeremos todo tipo de construcciones expresivas condenando tal situación y proponiendo cierto perfil para paliativos y cambios. La mayoría quedarán como anecdotarios para la historia de los tiempos.
Ahora el tema como de costumbre desaparecerá de las agendas de los poderosos hasta que se produzca un nuevo cónclave internacional.
Muy pronto tendremos uno en nuestra ciudad.

Es decir, en términos globales estamos peor ahora que en el 2000, cuando se acordó avanzar hacia las sustanciales mejoras.

Por ejemplo, los países más ricos asumieron entonces el compromiso de destinar el 0,7 por ciento de sus Ingresos Nacionales Brutos a la “asistencia para el desarrollo”, expresión que dicho sea de paso, es un eufemismo. Observemos como funciona tal asistencia: en 2003 los poderosos del planeta distribuyeron en ese rubro (ayuda para el desarrollo) 68.400 millones de dólares., pero percibieron en concepto de las deudas que los países empobrecidos mantienen con ellos 436.000 millones de dólares.

En la actualidad, en todo el mundo se destina más de un billón de dólares para cuestiones militares, que resultan, el equivalente al 3 por ciento del Producto Bruto Interno Global. Es decir, con aproximadamente un 10 por ciento de los gastos militares se podría garantizar el acceso a los servicios básicos de toda la población mundial.

El mundo está tal como es y la realidad no se puede modificar por arte de magia, los nuevos paradigmas para el cambio de comportamientos éticos y una verdadera praxis de la equidad, se están construyendo.
Le fue muy mal a la humanidad cuando se quisieron quebrar largas hegemonías con violencia.

En la Argentina, sumida en una profunda crisis, que de una u otra forma se viene heredando y profundizando hace ya muchos años, donde casi el 60% de la población está por debajo de la línea de la pobreza y la clase media ha sido casi destruida, podría esperarse que los comportamientos individualistas asumieran su máximo nivel, que imperen el “sálvese quien pueda” y la “ley de la jungla”. Sin embargo, los datos dan cuenta de una realidad muy diferente. Ha surgido un potente movimiento de solidaridad que recorre todos los estratos sociales y todas las edades. Según la Encuesta Gallup, el número de personas que realizan trabajos voluntarios pasó del 20% de la población en 1997 al 26% en el 2000, al 32% en el 2001 y ha seguido ascendiendo. Miles y miles de voluntarios se han incorporado a organizaciones de bien público. Las principales han duplicado su voluntariado en los últimos 5 años. Llevan adelante una tarea de un valor social enorme.
Así, entre las líderes, Cáritas está dando ayuda a 4 millones de personas, en base a un ejército de 100.000 voluntarios; AMIA y las instituciones de la comunidad judía ayudan a la tercera parte de dicha comunidad que era clase media y ahora está sumida en la pobreza en base a más de 10.000 voluntarios.

La Red Solidaria extiende su presencia en múltiples lugares y muchas otras instituciones potenciadas por el boom del voluntariado ampliaron su labor. Junto a ello, un inmenso número de personas encaró la tarea de ayudar fuera de todo marco organizacional, estableciendo comedores populares, entregando ropa, expresando solidaridad práctica a todos aquellos que realmente necesitan el apoyo de sus congéneres para seguir una subsistencia con cierto carácter humano.

Según Gallup (Carballo, 2002), a comienzos de la década del ’90 las encuestas indicaban que siete de cada diez personas pensaban que la gente no estaba dispuesta a ayudar. Actualmente, seis de cada diez dicen, en cambio, que ellos mismos están dispuestos a ayudar al prójimo.

Cabe preguntarse: ¿y cómo se explica este fenómeno, aumento de la solidaridad en medio del incremento acelerado de la pobreza, que pasó del 32,6% en octubre de 1998 a más del 60% en la actualidad?

La investigación es probablemente la primera indagación sistemática sobre una dimensión ignorada de la sociedad argentina, cual es, su capital social. Ese capital social, marginado, ausente en los diseños de las políticas convencionales, ha mostrado su tremenda fuerza en esta situación crítica. Sin las contribuciones de tantas organizaciones y voluntarios los graves datos socioeconómicos nacionales serían mucho peores. Hay una investigación al respecto que nos informa sobre, las 105.000 organizaciones de la sociedad civil (OSC) existentes en el país, cifra que nos coloca a la vanguardia de la región en este campo. Podemos informar que en el 2000 se producían en servicios y bienes sociales nada menos que el 2.6% del Producto Interno Bruto.

Por otra parte, se trata de un movimiento de netas bases autogestionarias. Los fondos públicos, según nos informa el PNUD, sólo aportaban el 15% del presupuesto de las (OSC), frente a un promedio internacional de aporte del Estado que era del 40%. Además, el 75% de sus trabajadores eran voluntarios los cuales no recibían ninguna remuneración. Tales datos, como otros volcados en el presente, se siguen manteniendo en la actualidad, pues la Organizaciones Civiles, no sólo han crecido, sino que han aumentado en su capacidad organizativa y de gestión.

La idea antes expresada de capital social, permite entender algunos aspectos de este inesperado activo con que contó y cuenta la sociedad argentina en una de sus etapas más críticas.

El pueblo argentino, puede exhibir muchos ejemplos de solidaridad, que de alguna forma pueden despejar el interrogante planteado en un párrafo anterior. La dirigencia es la que no está a la altura de los acontecimientos. En los discursos, al igual que los que se emiten en los foros mundiales, se expresan reflexiones tales “no nos arrodillaremos ante los poderosos”, los fríos datos de los registros oficiales muestran luego el estricto cumplimiento de los compromisos financieros con los Organismos multilaterales de crédito, a expensas de los padecimientos de más de la mitad de nuestra población.

Por ello cada vez que nos aproximamos a un acto eleccionario, surgen muchas dudas por parte de un pueblo inteligente y a la vez plagado de ejemplos no muy aleccionadores. Así, el acto del voto o se convierte en uno de bronca, o de ausencia o simplemente en la respuesta mecánica del cumplimiento de la norma por ser el mismo obligatorio.

Cuando la historia la escriben los que ganan, como dice la canción de Lito Nebia “es verdad que hay otra historia”.

Si bien la modernidad que señalábamos en un principio acarrea ciertas desventajas, en el sentido de falta de oportunidades para los que no están preparados para el avance de ella, también es cierto la infinidad de archivos testimoniales que por las técnicas ahora existentes, quedarán como reflejo del espejo de una realidad que ya no podrá ser tapada ni por un enfermizo fundamentalismo o equivocadas ideologías. Estas reflexiones si bien subjetivas en su interioridad, guardan un buen trozo de esta realidad que será historia.

(1) Mariano Grondona, La Nación 25/09/05
*Fuentes: Datos publicados por, Naciones Unidas, Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, INDEC y Grupo GADIS.