17 de octubre de 1945, aquel día de lealtad.

October 17th, 2007 by Opinorama Leave a reply »

“Trabajadores:

Hace casi dos años, desde estos mismos balcones, dije que tenia tres honras en mi vida: la de ser soldado, la de ser un patriota y la de ser el primer trabajador argentino.

Hoy, a la tarde, el Poder Ejecutivo ha firmado mi solicitud de retiro del servicio activo del Ejercito. Con ello he renunciado voluntariamente al mas insigne honor a que puede aspirar un soldado: llevar las palmas y los laureles de general de la Nacion. Lo he hecho porque quiero seguir siendo el coronel Peron y ponerme con este nombre al servicio integral del autentico pueblo argentino.

Dejo, pues, el honroso y sagrado uniforme que me entrego la Patria, para vestir la casaca del civil y mezclarme con esa masa sufriente y sudorosa que elabora en el trabajo la grandeza del pais.

Con esta iniciales palabras, Perón, el 17 de octubre de hace 62 años se dirigió a la muchedumbre, que reclamaba imperiosamente desde hacía horas su presencia, se encontraba, la misma, reunida en la histórica Plaza de Mayo.
Daba así cominezo un vínculo indisoluble de lealtad y veneración, entre la mayoría del pueblo de la nación y uno de los máximos líderes populares que produjo el siglo XX.

Dice Félix Luna en su libro “El 45″: Para entender lo que pasó en 1945 hbaría que aclarar muchs antecedentes que en ese año adquirirían significación explosiva.

En primer lugar, el proceso político que culminó con la revolución de 1943. Habría que explicar cómo a partir de 1930 se instaló en el país un régimen político basado en la falsifiación de la voluntad electoral. Los gobernnates de la “Concordancia”-Justo, Ortíz, Castillo-fundamentaron su poder en un fraude que hacia 1943 parecía formar parte indisoluble de las costumbres cívicas del país y que, a esa altrua de la evolución, había llegado a corromper profundamente sus bases políticas, tanto en el gobierno como en la oposición.

El sistema de fraude electoral se ejercía en beneficio de un régimen al que sostenían formalmente los conservadores, el antipersonalismo y el socialismo independiente (Concordancia) pero que en realidad tenía apoyos muchos más sólidos y menos visibles, formados por los intereses económicos que prosperaban en torno a una estructura estrechamente conectada con las inversiones y el comercio británicos.

La corrupción derivada del fraude electoral quitó representatividad y prestigio a los cuerpos colegiados, comprometió a todos los partidos políticos en una suerte de pacto tácito que suponía la repartija del país en feudos electorales, provocó el descreimiento de vastos sectores de la opinón pública en el sistema democrático y acostumbró al espectáculo de una permanente estafa en cada comicio.

Más adelante este impecable historiador argentino que nos viene deleitando hace tantos años con sus relatos “descartonados”, como el mismo dice, nos hace una explicación que hoy tiene quizás significativa importancia, para comprender aquel suceso histórico que cambiaría el rumbo de un país cuasi pastoril.

Quizás no haya nada en nuestra historia que se asemeje a lo del 17 de octubre. Acaso el único antecedente que reconozca una vaga semejanza con esa jornada, de la cual hoy se cumplen 62 años, sea el movimiento del 5 y 6 de abril de 1811, cuando el gauchaje de los suburbios de Buenos aires, conducidos por el “alcalde de las quintas” se concetró en la Plaza Mayor para apoyar al gobierno supuestamente conservador de Saavedra contra la oposición supuestamente progresista de los partidarios de Moreno.

En aquella oportunidad, la orgullosa clase mercantil que había hecho la Revolución de Mayo y los jóvenes patriotas que juraban por la memoria de Moreno sintieron el mismo asombro (o la misma repugnancia) que sintieron los porteños de 134 años más tarde, cuando descubrieron una caliente y vociferante presencia popular cuya existencia no había imaginado hasta entonces.

Decimos nosotros, en uno y otro caso era el pueblo, o mejor dicho el componente marginado del pueblo. El otro pueblo, se resistía en aceptar a esa masa como parte del todo.

Hoy no estamos tan distantes de aquellas encrucijadas de ninguneos recalcitrantes. Más aún, esa masa sufriente de argentinos ha crecido y reclama silenciosamente por sus derechos, mientras una minoría privilegiada se benefcia con los altos margenes que han provocado varios festines de pésimas administraciones, nacionales y estaduales.

Finalmente, recordemos que en febrero de 1946, Perón ganó las elecciones, enfrentando a un gureso adversario- Spruille Braden- y lo que se dio en llamar la Unión Democrática.
El entonces retirado Coronel Perón, constituyó un Frente político, que lo integraban: Partido Laborista, U.C.R. (Junta Renovadora), Laborismo Independiente, U.C.R. Yrigoyenista, Alianza Libertadora Nacionalista, Patriótico 4 de Junio, Unión Centros Independientes y varios partidos menores en el orden provincial.

El asombro y desencanto que a ciertos políticos locales y nacionales les ha provocado la Concertación de hoy, parece encontrar antecedentes en los orígenes del peronismo, hace más de 60 años.

Enrique Serra.-

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